Vivir con 826 euros al mes: los parados cobran hoy menos que en 2010
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PÉRDIDA DE PODER ADQUISITIVO

Vivir con 826 euros al mes: los parados cobran hoy menos que en 2010

Hay parados y parados. Los que no cobran prestación y los que sí. Los segundos cobran hoy 826 euros al mes, un 13% menos que hace una década en términos reales

placeholder Foto: Cola para conseguir alimentos gratis en Barcelona.(Reuters/Nacho Doce)
Cola para conseguir alimentos gratis en Barcelona.(Reuters/Nacho Doce)

No tener empleo es un drama. Y más si el parado no percibe una prestación económica. Pero incluso si la recibe, su situación puede llegar a ser angustiosa si el beneficiario tiene cargas familiares. Y lo que dicen los datos más recientes del SEPE es que en 2020, el año en que el número trabajadores con alguna prestación se disparó a causa de los ERTE, la cuantía media de la prestación se limitó a 826,6 euros. Es decir, muy por debajo del salario mínimo (950 euros). Es más, esa cifra es incluso inferior a la prestación media que se cobraba hace una década.

En 2010, la cuantía media se situaba en 842,3 euros, lo que supone 15,7 euros más que en 2020. Ahora bien, si se tiene en cuenta la evolución de los precios desde hace una década, esos 842,3 euros equivalen, según Estadística, a 954,3 euros. Por lo tanto, eso significa que los parados de hoy cobran 112 euros menos que hace una década. O lo que es lo mismo, su prestación se ha reducido un 13,3%.

La causa de este recorte en las prestaciones es consecuencia de un real decreto-ley publicado en 2012 en el que se introdujo un nuevo porcentaje del 50% de la base reguladora (desde el 60%) a partir del séptimo mes para los parados que percibieran una prestación en el futuro. La norma, por lo tanto, solo afectó a los nuevos perceptores. El Gobierno justificó el recorte en el marco de la situación que vivía la economía española aquel año, marcado por la doble recesión. Y en unos momentos en que la Unión Europea —al contrario que ahora— exigía austeridad.

En esta nueva crisis, por el contrario, la propia UE financia programas de gasto público, lo que explica que el presupuesto destinado a pagar prestaciones se disparara en 2020 hasta los 36.396 millones de euros, lo que supone un incremento de nada menos que el 91%, prácticamente el doble.

Foto: Una oficina de empleo, en una imagen de archivo. (EFE)

Este enorme incremento se debe, fundamentalmente, a la evolución de las prestaciones contributivas, que crecieron un 130%. Obviamente, por la incorporación de millones de trabajadores a los ERTE. En abril de 2020, su número alcanzó un máximo de 3,57 millones, y desde entonces ha ido evolucionando a la baja, hasta el pasado mes de enero. En términos de media anual, 2020 se cerró con 2,87 millones de trabajadores cobrando alguna prestación, lo que supone algo más de un millón más que un año antes.

Subsidio a los 52 años

Las menores cuantías, sin embargo, han gozado de una ventaja respecto de las prestaciones que se pagaban antes de los recortes de 2012. En esta ocasión, los parados no consumen tiempo, lo que significa que no corren el riesgo de agotar sus derechos a la vista del largo tiempo que dura la pandemia económica. La legislación, como se sabe, establece que la duración máxima son 720 días, casi dos años, en función de los años de cotización. Igualmente, el actual Gobierno recuperó el subsidio de desempleo para los mayores de 52 años, frente a los 55 años que se aprobó durante la anterior crisis económica. En un número significativo de empresas (sobre todo, las grandes), igualmente, se ha complementado el desempleo a los trabajadores en ERTE para que no vieran caer tanto su renta disponible.

Tanto la cuantía de la prestación por desempleo como su duración siempre han generado un gran debate entre economistas. Unos piensan que desincentiva la búsqueda de empleo, mientras que otros, los más progresistas, sostienen que no tiene ninguna incidencia relevante. Y se apoyan en su baja cuantía. Lo que dicen los datos de Estadística es que el salario medio bruto de los trabajadores se sitúa en 24.009 euros anuales. Por lo tanto, unos 2.000 euros mensuales antes de impuestos por 12 pagas.

Eso quiere decir que la prestación media por desempleo (826,6 euros) se encuentra muy lejos del salario medio. Algunos estudios han vinculado la pérdida de incentivos a la búsqueda de empleo más a unas prestaciones de muy larga duración que a su cuantía. En el caso del subsidio, que se cobra cuando se ha agotado la prestación contributiva, su cuantía se sitúa en 451,92 euros, el 80% del Iprem.

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