Se ha quedado rezagada

Por qué la economía española ha sufrido el mayor desplome de Europa

La dependencia del turismo es un gran lastre, pero no explica toda la brecha con el continente. El círculo vicioso destrucción de empleo y caída del consumo han vuelto a golpear con dureza

Foto: Una playa vacía en Benidorm en pleno mes de julio. (EFE)
Una playa vacía en Benidorm en pleno mes de julio. (EFE)
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La economía española sufrió un desplome del 18,5% en el segundo trimestre del año, descenso que alcanza el 22% si se compara con el mismo trimestre del año anterior. Esta contracción muestra a la perfección el impacto del confinamiento sobre la actividad. La caída del PIB de España ha sido histórica, pero también lo ha sido en el resto de países europeos. El mundo entero está sufriendo una recesión no vista en un siglo. Sin embargo, esto no significa que todos los países estén en la misma situación, ya que la crisis está golpeando con mayor dureza a algunos territorios. Y si hay uno que está sufriendo especialmente es España.

Ningún otro país europeo —de los que han publicado ya sus datos— ha experimentado un desplome económico similar al de España. El PIB del conjunto de la eurozona se contrajo un 15% en el trimestre y el de la Unión Europea, un 14,4%; esto es, casi ocho puntos mejor que España. La comparativa es todavía más grave si se hace respecto a Alemania, cuyo PIB se contrajo la mitad que el de España, un 11,7%. De esta forma, solo al empezar la crisis del coronavirus ya se ha producido una brecha que el país tendrá muy complicado cerrar en el medio plazo.

España es un país muy dependiente del turismo, lo que hace que sea vulnerable a esta crisis en la que hay que limitar el contacto social y la movilidad. Según los datos del INE, el valor añadido del sector de la hostelería, el comercio y el transporte se ha hundido un 47% desde el inicio de la crisis. Sin embargo, España no es el único país europeo con una gran dependencia del turismo: Italia, Francia o Portugal también tienen una elevada exposición al sector y sus datos de PIB han sido más positivos que los de España. El turismo explica una parte de la brecha, pero hay otros factores que explican por qué España se ha quedado tan rezagada.

Para hacer una comparativa más fina, es necesario profundizar en los datos de la contabilidad nacional. El INE es uno de los institutos de estadísticas nacionales que más datos desagregados ofrece cuando publica el avance del PIB, lo que permite un análisis temprano de la evolución económica. Italia y Portugal solo publican el dato adelantado del volumen total del PIB sin desagregación, de modo que es imposible la comparativa. Pero Francia sí publica estos datos, por lo que es posible el análisis.

En España, la demanda externa, que incluye el saldo del turismo, restó 2,9 puntos al PIB del segundo trimestre del año, mientras que en Francia restó 2,3 puntos. Esto es, la caída del turismo explica una parte menor de la brecha de España respecto a Europa. El grueso está en el consumo de los hogares que, por otra parte, es el principal componente de la demanda.

En España el consumo ha sufrido un desplome superior al de los vecinos europeos. El gasto de las familias en el segundo trimestre sufrió un desplome del 25,7%, sin embargo, en Francia la caída fue del 15,7%. Una brecha de casi 10 puntos que sí explica la gran diferencia del PIB entre los dos países a pesar de las semejanzas de su tejido productivo.

Hay tres factores que explican la caída del consumo de los hogares en España. El primero es el propio confinamiento, cuya duración e intensidad fue mayor en España, ya que la pandemia estaba más extendida.

El segundo es la estructura del mercado laboral: en España hay tanto empleo temporal que cuando empezó la crisis se destruyeron muchos puestos de trabajo, con su correspondiente impacto sobre el consumo. En concreto, en el segundo trimestre del año se perdieron 1,1 millones de empleos. No solo eso, la tasa de paro en España duplica la de la eurozona. Esto explica que cuando empieza una crisis, el consumo se retraiga más en España por la cantidad de hogares que existen en una situación económica muy delicada. Una vez más, la mala calidad del mercado laboral en España explica la gravedad de las crisis.

Y el tercero es la pérdida de la Semana Santa, que en España es muy intensa en turismo nacional, rúbrica que sí figura dentro de la demanda interna, y que este año coincidió con las semanas de confinamiento reforzado.

Aunque en Italia y Portugal todavía no hay datos desagregados de la contabilidad nacional, sí se han publicado las ventas minoristas hasta mayo, que son un indicador que permite anticipar el gasto de las familias. En Italia, la caída del consumo en marzo fue más intensa, ya que fue el primer país europeo en sufrir la pandemia. Sin embargo, la recuperación también empezó antes. En junio, las ventas de España seguían un 18% por debajo del nivel de 2019 y en Italia la caída se limitaba al 13%.

En Portugal, la caída del consumo de los hogares durante las semanas del confinamiento fue mucho más leve. En abril, el peor momento de la pandemia, el descenso de las ventas fue del 22%, muy lejos del 30% que registraban por aquellas semanas España y Francia.

En el caso de Francia, en junio registró un aumento de las ventas del 4,5% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que en España siguen un 4,5% por debajo. Esta brecha del consumo explica la diferencia de España respecto a sus vecinos, los cuales tienen una estructura productiva similar.

La inversión en España también se congeló durante las semanas del confinamiento, pero la caída fue similar a la del resto de países europeos. En concreto, la formación bruta de capital fijo en el segundo trimestre fue un 27% inferior a la del mismo mes de 2019, mientras que en Francia registró una caída superior al 25%.

No obstante, la producción industrial también sufrió más en España. Aunque la caída registrada durante las primeras semanas de la pandemia fuera algo más leve en España que en Francia o Italia, la recuperación ha sido más lenta. En mayo la producción de la industria española estaba todavía un 25% por debajo de los niveles de 2019, algo peor que Francia o Italia, donde el descenso fue del 24% y 20% respectivamente.

La industria española tiene una gran dependencia del sector del automóvil, que ha sido uno de los más golpeados durante esta crisis. Esto explica que sus cifras hayan sido algo peores a las del conjunto de la eurozona.

[La industria que no volverá: por qué las políticas de España siguen fracasando]

El análisis más fino de la brecha del PIB solo será posible cuando Eurostat publique todos los datos desagregados del segundo trimestre. Sin embargo, salvo grandes correcciones de las cifras preliminares, el 'secreto' seguirá en el consumo doméstico.

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