Entró en recesión durante el confinamiento

El PIB sufrió un desplome del 18,5% en el segundo trimestre, el peor dato de la historia

El consumo de los hogares se hundió nada menos que un 21% en el trimestre y la inversión productiva, un 26%. El comercio y la hostelería perdieron el 40% de su valor añadido

Foto: Un camarero desinfecta una mesa en una terraza de Madrid. (Efe)
Un camarero desinfecta una mesa en una terraza de Madrid. (Efe)

Tal y como se anticipaba, la economía española sufrió un desplome histórico en el segundo trimestre del año como consecuencia de las medidas de confinamiento para atajar la pandemia del coronavirus. El PIB se hundió un 18,5% entre abril y junio según los datos adelantados por el INE, lo que multiplica por más de tres la caída registrada en el primer trimestre del año. Realmente, todas las cifras que se deja la contabilidad nacional del segundo trimestre de este año marcarán un hito que tardará años, décadas o siglos en superarse debido a la magnitud y la velocidad de la contracción. Esta contracción es casi el doble que la sufrida por Alemania (-10,1%) y que la de Estados Unidos (-9,5%), lo que evidencia hasta qué punto la crisis está siendo mucho más profunda en España.

Si se compara con el segundo trimestre de 2019, la caída asciende al 22,1%, una cifra nunca antes vista. Sirva como ejemplo que en el peor momento de la crisis de Lehman Brothers, la caída anual del PIB nunca llegó a superar el 4,5%. Esta vez, la contracción ha sido cinco veces superior. Con este descenso, la economía española suma dos trimestres de contracción del PIB y, por tanto, entra en recesión.

En total, el PIB del segundo trimestre se quedó en 245.000 millones de euros, lo que supone el nivel de producción más bajo desde el año 2006, empeorando claramente los datos de la últimta crisis. En estos dos trimestres de recesión, la economía española ha dejado de producir casi 87.000 millones de euros con respecto a los niveles previos a la crisis. Una cuantía que permitiría, por ejemplo, pagar toda la sanidad pública durante un año completo o la educación pública de dos años. Si, además, se corrigen estos datos de la inflación, entonces el PIB de este trimestre habría sido el más bajo desde el año 2002.

El consumo de los hogares, principal motor del PIB, sufrió un desplome de nada menos que del 21% en el segundo trimestre del año respecto al primero. Un descenso en vertical que es el resultado del cierre económico que estuvo en vigor durante los meses de marzo a mayo. En estos cuatro meses, el consumo retrocedió a niveles de 2002. Las empresas también cortaron en seco la inversión productiva durante los meses de cierre económico. En total, la inversión en maquinaria y bienes de equipo se hundió un 26% y se situó en el nivel más bajo desde 1998.

Las exportaciones también se hundieron, en gran medida como consecuencia de la dependencia que tiene España del sector del automóvil y del turismo. En total, las ventas al exterior cayeron un 33,5% en el trimestre. Las importaciones también sufrieron un fuerte desplome, superior al 28%. Es importante tener en cuenta que las importaciones de España están muy relacionadas con las exportaciones, ya que en gran medida son bienes intermedios que utiliza la industria ensambladora nacional. Cuando ésta no vende, tampoco compra, lo que evitó un fuerte deterioro de la demanda exterior.

Los datos de valor añadido de los sectores vinculados con el turismo han sido dramáticos. La producción del comercio, transporte y hostelería se hundió un 40% en un solo trimestre y el sector de entretenimiento y arte sufrió un desplome del 34%. Sólo dos sectores crecieron en el segundo trimestre del año, ambos declarados esenciales durante el estado de alarma: la agricultura, que avanzó un 4,4%, y la banca, que creció un 3,4%.

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