No alcanzó los 3.000 millones de euros

La inversión directa extranjera se hundió en 2019 y registró mínimos históricos

La inversión extranjera sufrió un fuerte parón con el bloqueo político, que se agudizó a partir del verano con el recrudecimiento de la guerra comercial y las tensiones del Brexit

Foto: Foto: iStock.
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Las dudas políticas y comerciales que pusieron la economía a prueba en 2019 se vieron reflejadas en el fuerte parón que sufrió la inversión directa de extranjeros en España. Los datos de la balanza de pagos publicados la semana pasada por el Banco de España muestran claramente que la inversión directa en España en 2019 fue la más baja desde que existen registros, esto es, desde 1993.

Nunca antes hubo tan poca inversión de los foráneos en España, y este es el mejor ejemplo del canal de transmisión de la incertidumbre sobre la economía. La inversión neta no alcanzó los 3.000 millones de euros, muy lejos de los más de 40.000 millones que recibió España el ejercicio anterior. Es cierto que 2018 estuvo especialmente afectado por la operación de Atlantia junto a ACS para comprar Abertis, una operación que aportó más de 14.000 millones de euros por sí sola.

La inversión directa es la productiva (no especulativa), esto es, se destina a levantar centros de producción, o a la compra de una participación significativa de una empresa que da cierto control sobre la misma. Además, las estadísticas de la balanza de pagos también contemplan la inversión inmobiliaria y las operaciones entre empresas de un mismo grupo, lo que provoca que haya cierta diferencia respecto a la IED medida en términos del Ministerio de Industria y Comercio.

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Estos datos adelantados del Banco de España ponen negro sobre blanco que el año 2019 se frenó en seco el apetito de los extranjeros por invertir en España. Y eso a pesar de que el ejercicio empezó siguiendo la tendencia alcista de 2018, pero el bloqueo político a partir de la primavera frenó la entrada de capitales. El bloqueo político disparó la incertidumbre doméstica, ya que el resto del año no hubo Gobierno en España.

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A partir del verano, el recrudecimiento de la guerra comercial entre EEUU y China, con el endurecimiento de las sanciones, provocó un gran repunte de la incertidumbre y una caída del apetito inversor. En ese momento, la economía española sufrió un importante frenazo, como consecuencia del ahorro precautorio de las familias y las empresas, lo que paralizó el consumo y la inversión. Hacia final de año, este deterioro de la confianza se reflejó también en el sector de la construcción, que vive meses complicados desde entonces.

El Banco Central Europeo puso en marcha un nuevo programa de estímulos monetarios para contrarrestar el enfriamiento de la economía, pero no fue suficiente para contrarrestar el parón de la inversión directa en España. Los datos de la inversión extranjera directa del Ministerio de Industria y Comercio, disponibles hasta el cierre del tercer trimestre, ya reflejaban los problemas. La inversión hasta entonces era de 10.200 millones de euros, un tercio de la cuantía percibida por España en el mismo periodo del año anterior.

Según los datos del Banco de España, la situación se complicó en el cierre del año. En diciembre, salieron más de 7.500 millones de euros, lo que provocó que el saldo neto del año fuese tan pobre. Está por ver si los datos del Ministerio de Industria también reflejan este descenso.

Por el contrario, en 2019 se produjo un repunte en la inversión en cartera, esto es, la compra especulativa de acciones y otras participaciones en el capital. Según los datos provisionales de la balanza de pagos, esta cifra superó los 91.000 millones de euros en el conjunto del año, lo que muestra que ante la situación de incertidumbre, muchos inversores extranjeros optaron por una posición especulativa.

También la inversión directa de españoles en el extranjero experimentó una cierta ralentización, pero en ningún caso con la misma intensidad que la recepción de inversión. Los sectores residentes realizaron inversiones en el exterior por valor de 18.000 millones de euros, casi un 30% menos que en el año anterior y el peor dato desde 2012, en plena crisis del euro.

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