WASHINGTON AMENAZA CON NUEVOS ARANCELES

Europa se arma para una gran guerra comercial con EEUU

La Unión Europea empieza a prepararse para la posible gran guerra comercial con Estados Unidos. La paz alcanzada hace un año no ha calmado los nervios

Foto: Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (i) junto a Donald Trump, presidente americano (d). (Reuters)
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (i) junto a Donald Trump, presidente americano (d). (Reuters)

La Unión Europea está empezando a armarse para la posible gran guerra comercial con Estados Unidos. La paz alcanzada hace un año, en julio de 2018, no ha apaciguado los nervios. Las negociaciones no avanzan y Trump vuelve a usar todas las herramientas a su alcance para obligar a los europeos a claudicar y ceder. Un juego de tira y afloja en el que los aranceles son el ingrediente fundamental.

En mayo de 2019, Washington anunció que retrasaba 6 meses la posible imposición de aranceles contra automóviles europeos, un mes después de que los líderes dieran a la Comisión Europea un mandato para negociar un acuerdo con EEUU que eliminara las barreras comerciales para bienes industriales.

Había pasado casi un año desde el acuerdo de julio, cuando Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, viajó a Washington para reunirse con Donald Trump, presidente americano. Bruselas estaba cumpliendo, había aumentado un 300% las importaciones de gas natural licuado americano y un 100% las de semillas de soja. Pero para la Casa Blanca hacía falta un nuevo acuerdo comercial.

Cuando el Ejecutivo comunitario recibió el mandato de los líderes se intentó sentar a negociar con un Estados Unidos que inmediatamente retrasó seis meses la imposición de unos aranceles que serían un auténtico torpedo a la economía alemana, muy dependiente del sector automovilístico y de las exportaciones. Era una demostración de cómo negocia el nuevo EEUU: amenaza para obligarte a ceder y en cuanto empiezas a moverte en su dirección te premia alejando la amenaza.

Pero las negociaciones no están yendo como se esperaban. Cecilia Malmström, comisaria de Comercio, anunció esta semana que se encontraban en "punto muerto". ¿La razón? Aunque el acuerdo de julio de 2018 solo establecía que se eliminarían las barreras comerciales para bienes industriales, ahora el Congreso estadounidense asegura que debe incluir bienes agrícolas. Y para la UE eso es una línea roja.

Cecilia Malmström, comisaria de Comercio. (Reuters)
Cecilia Malmström, comisaria de Comercio. (Reuters)

Nuevas amenazas

Conociendo las técnicas de la persona que está sentada al otro lado de la mesa todos esperaban que las amenazas volvieran tarde o temprano. Cuando EEUU comenzó con esta nueva práctica, imponiendo aranceles al acero y el aluminio europeo, Emmanuel Macron, presidente francés, aseguró que la UE no negociaría "con una pistola en la cabeza". Pero una pistola puede ser muy persuasiva.

La realidad es que la UE se ha visto obligada a ceder por el momento. Y ahora, con las negociaciones bloqueadas por la negativa a incluir bienes agrícolas en un posible acuerdo, Washington está volviendo a mostrar el arma. En noviembre está listo para imponer aranceles a los automóviles europeos, cumpliendo su amenaza.

Malmström explicó esta misma semana que la Unión Europea ya se está preparando para ese posible escenario, y que el Ejecutivo comunitario cuenta con una lista de contramedidas por valor de unos 35.000 millones de euros. "Espero no tener que utilizarla", señaló la comisaria.

Todas las armas

En este juego todas las cartas cuentan, y en abril Trump comenzó a jugar otra: el histórico pulso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) entre EEUU y la UE por las mutuas acusaciones de subsidios ilegales a la europea Airbus y la americana Boeing.

La administración americana amenazó a la Unión Europea con aranceles por valor de 11.000 millones de euros, pero Bruselas respondió asegurando que tenía en la recámara una lista de respuesta por valor de 19.000 millones de euros. La tensión está en máximos en este momento, y de hecho la UE se ha comenzado a movilizar para evitar que este asunto explote incluso antes que la posibilidad de nuevos aranceles en noviembre.

A toda esta amalgama de negociaciones, de tiras y aflojas, hay que sumarle que se acercan las elecciones estadounidenses de 2020, y se teme que, como parte de la precampaña, Trump intente avanzar en su promesa de compensar la balanza comercial con la UE, en la que EEUU acumula un déficit comercial de unos 170.000 millones de euros.

Gordon Sondland, embajador americano ante la Unión Europea, aseguró también esta semana que la administración Trump va a empezar a dejar de emitir "quejas" y va a comenzar con las "acciones" con las "herramientas diferentes" con las que cuentan y que tendrán "consecuencias financieras inmediatas para los amigos en Europa".

Por las crecientes tensiones en el pulso Airbus-Boeing y por la cercanía de la fecha de noviembre, la Comisión Europea envió a Washington esta semana a Sabine Weyand, antigua negociadora técnica del Brexit y ahora directora general de Comercio del Ejecutivo comunitario. El objetivo es calmar los ánimos, evitar el choque.

Un modelo de Airbus. (Reuters)
Un modelo de Airbus. (Reuters)

Europa cabrea a Washington

Trump tiene una serie de personajes europeos favoritos a los que le gusta atizar. Margrethe Vestager, comisaria de Competencia, se sitúa, junto con Angela Merkel, canciller alemana, en la cúspide de esa lista. "Odia a Estados Unidos", aseguró el presidente americano hace unas semanas en referencia a la comisaria danesa.

¿La razón? La Comisión Europea ha castigado en los últimos años a algunas de las principales multinacionales americanas con multas millonarias por competencia, el departamento dirigido por Vestager. Apple ha tenido que devolver 13.000 millones de euros a las arcas públicas irlandesas, ha impuesto tres multas a Google por un total de 9.000 millones de euros, recientemente abrió una investigación a Amazon por abuso de posición dominante y muchos otros casos más.

Próximos meses clave

La Comisión Europea contiene la respiración. Lo último que quiere es un conflicto comercial para iniciar el mandato de la nueva presidenta, la alemana Ursula von der Leyen. Bruselas echará el resto durante el verano, septiembre y octubre para evitar que aumente todavía más la inestabilidad global que está lastrando a la economía europea.

Y para eso el trabajo del brazo ejecutivo de la UE es crucial. No en vano Angela Merkel empezó a prestar atención al cargo que ahora ocupa Juncker cuando este, con su viaje emergencia a Washington en julio de 2018, salvó a Berlín de unos aranceles sobre los automóviles que habrían sido un auténtico misil a las exportaciones alemanas.

Ahora Alemania cuenta con una presidenta de la Comisión Europea que será la encargada de evitar el incendio y la definitiva guerra comercial. En esta partida de ajedrez previa a un posible conflicto comercial, los automóviles alemanes son la pieza clave.

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