AMENAZAS PARA LA ECONOMÍA

La Fed deja a Trump sin incentivos para evitar más escaladas en la guerra comercial

Una nueva oleada de aranceles es una amenaza que podría llevar a la economía europea a la recesión, así como la posibilidad de un Brexit duro

Foto: Donald Trump y Jerome Powell. (Reuters)
Donald Trump y Jerome Powell. (Reuters)

El mercado reaccionó con pánico a la escalada arancelaria de 2018, pero no ha hecho lo mismo en 2019. La respuesta más tibia se explica por el giro en el discurso de los bancos centrales, especialmente la Reserva Federal (Fed), que ha virado drásticamente en su guía de política monetaria. Y la realidad es que la tregua entre Donald Trump y Xi Jinping podría durar poco atendiendo a los antecedentes.

“El G-20 de Osaka ha sido similar al de Buenos Aires en 2018. Ha habido un parón en la escalada de aranceles con la promesa de que habrá negociaciones, pero sin tirar para atrás los existentes. La última tregua no duró mucho, y es de esperar lo mismo ahora. No hay incentivos adecuados para que ambas partes se centren y negocien un acuerdo que sea duradero”, advierte Rubén Segura-Cayuela, recién nombrado economista jefe para Europa de Bank of America Merrill Lynch.

A su juicio, el mercado muestra “complacencia” gracias a la fortaleza de los datos económicos y a que la Fed se ha puesto “en modo halcón”. Su guía ya no pasa por subidas de tipos de interés, sino que ha abierto la puerta a recortes, aunque el último informe de empleo reduce las probabilidades de esta opción.

“La Fed está evitando las consecuencias negativas de la guerra comercial, sin incentivos para que las partes se sienten”, arguye el economista español. “Es un círculo complicado porque si no se rompe, el riesgo es que cuando los mercados se den cuenta, el daño sea permanente e irreparable”, agrega Segura-Cayuela, que aun así tiene como escenario central que “el mercado reaccione y antes de que termine el verano haya un acuerdo parcial, pero el resultado es muy incierto”.

Anuncios del Departamento de Comercio en mayo. (Fuente: BofAML)
Anuncios del Departamento de Comercio en mayo. (Fuente: BofAML)

La guerra comercial va más allá de Estados Unidos y China, ante la obsesión de Washington por las relaciones comerciales bilaterales con los países. En la lista de medidas que investiga el Departamento de Comercio de Estados Unidos hay diferentes sectores y países, con un aumento del 223% en las acciones potenciales respecto al periodo de Barack Obama.

Además, la situación podría complicarse para el comercio mundial y la economía real si los aranceles se extienden al sector del automóvil, algo que se conocerá en noviembre. Nuevamente, el escenario más probable para el banco estadounidense es que no haya aranceles extra, dado que Trump hasta ahora “ha evitado dañar al consumidor, y en este caso sí lo haría”, explica el nuevo economista jefe para Europa.

Rubén Segura-Cayuela dibuja un escenario de crecimiento débil en Europa, en el que cualquier 'shock' externo inesperado puede llevar a la región a recesión técnica. Entre estos riesgos está la guerra comercial o un Brexit sin acuerdo, ya que “los argumentos que apuestan por que habrá pacto son débiles”. “Si eres una empresa que tiene que tomar decisiones, no sabes a qué te enfrentas”, añade.

La parte positiva es que el deterioro del sector manufacturero, en general, apenas se ha trasladado al sector servicios. Esto es clave para España, donde el menor peso de la industria hace que la desaceleración sea más suave que en otros países, además de que la economía lleva menos tiempo en ciclo de crecimiento.

De hecho, “lo que menos preocupa de España es el crecimiento”, asegura el economista de Bank of America. Pero sí son preocupantes los diferentes desequilibrios macroeconómicos, tanto en las cuentas públicas como en la balanza de pagos. “Nos falta un ajuste estructural de tres puntos porcentuales del PIB según la Comisión Europea (más de 30.000 millones). El déficit ha bajado por el ciclo, pero cada vez va a ser más difícil esconder ese ajuste”, alerta.

Asimismo, “seguimos teniendo un problema de productividad, un sistema educativo que no está preparado para los retos futuros y una deuda externa significativa. A corto plazo, no hay urgencia sobre cómo reaccionarán los mercados por la liquidez, pero sí es preocupante a futuro, porque la economía española está en una situación vulnerable. Necesitamos acuerdos para reformas estructurales”, concluye.

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