tras las medidas aprobadas por el Gobierno

Bruselas firma la paz con Italia y deja caer el proceso de multa contra Roma

La Comisión Europea ha decidido que el "procedimiento de déficit excesivo ya no es necesario" tras el compromiso de que el Ejecutivo transalpino impulsará nuevas reformas

Foto: El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte (Efe)
El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte (Efe)

“El objetivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es castigar a nadie, es garantizar que los Gobiernos persigan finanzas públicas sanas y corrijan los problemas rápidamente cuando ocurren”, ha señalado Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, anunciando la firma de la paz entre Bruselas e Italia después de que la Comisión Europea haya tomado una decisión: “Un procedimiento de déficit excesivo ya no es necesario”, ha señalado el francés.

Moscovici ha celebrado que el pasado lunes, tras intensas negociaciones y conversaciones, Italia enviara un paquete de reformas y de correcciones a sus presupuestos que permiten al Ejecutivo comunitario cerrar un procedimiento de déficit excesivo que podría haber finalizado con una multa superior a los 3.000 millones de euros contra Roma.

En ese paquete el Gobierno italiano anunciaba un presupuesto de mitad de ejercicio en el que había una corrección fiscal de 7.600 millones de euros, o lo que s lo mismo, el 0,42% del PIB, lo que dejaría el déficit público transalpino en el 2,04%, una importante reducción respecto al 2,5% que el Ejecutivo comunitario pronosticó en sus previsiones de primavera.

Además, Bruselas celebra que hay un ajuste estructural de 8.200 millones de euros, cuando se esperaba que fuera a empeorar un 0,2%. Italia espera poder hacer estos esfuerzos gracias a un aumento de los ingresos y a la utilización de una serie de fondos previstos para ayudas sociales. Moscovici ha celebrado que haya un “compromiso significativo” por parte del Gobierno italiano. “Harán un esfuerzo mayor al previsto”, ha insistido.

Los italianos se han comprometido también a que el borrador de proyecto presupuestario para 2020 cumplirá con las normas, pero por el momento no han avanzado ningún dato.

Semanas de negociación

Italia ha estado jugando sus cartas durante las últimas semanas después de que la Comisión Europea recomendara lanzar el procedimiento de déficit excesivo contra Roma el pasado 5 de junio por no tomar medidas para controlar su deuda tras años de una enorme flexibilidad. Conversaciones continuas entre la capital comunitaria y la italiana con el objetivo de evitar el choque final, de reeditar un acuerdo como el de diciembre que evite que la UE lance una sanción contra el Ejecutivo transalpino.

Pero si este tipo de negociaciones suelen ser complicadas el hecho de que Italia esté dominada por un Gobierno nacional-populista, una coalición entre los anti-establishment del Movimento 5 Stell (M5S) y los xenófobos de Lega, hace que todo sea mucho más difícil. El primer ministro Giuseppe Conte está con las manos atadas por los dos líderes políticos del Gobierno, y el ministro de Finanzas, Giovanni Tria, trata de guardar un difícil equilibrio entre lo que tiene que defender en Roma y lo que tiene que tratar de vender en Bruselas.

El ministro de finanzas italiano, Giovanni Tria (Reuters)
El ministro de finanzas italiano, Giovanni Tria (Reuters)

En el último Eurogrupo, celebrado el 13 y 14 de junio en Luxemburgo, Tria ya dedicó la mayoría de su tiempo a hacer “lobby” a favor de Italia, a pedir que se retrasara la multa, que los datos actualizados demostrarían que el Ejecutivo transalpino tiene la razón.

Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea a cambio del euro, lanzó ya entonces un mensaje claro: no bastaría con pequeños cambios, Roma debería hacer “correcciones sustanciales” a sus cuentas públicas para cumplir con los objetivos de 2019 que se pactaron entre Italia y el Ejecutivo comunitario.

Los italianos defendían que era el momento de hablar, de no ir más allá. “Estamos viendo nuestros márgenes” de maniobra, explicaba una fuente diplomática italiana, que defendía que el diálogo iba a ser la base. Los Estados miembros pidieron a la Comisión Europea que fuera exigente pero que tratara de evitar el choque frontal por el momento, que mostrara cierta flexibilidad.

Y así, con Conte y Tria nadando a contracorriente de sus socios de Gobierno en una crisis que obligó al primer ministro a amenazar con dimitir, Roma acaba de esquivar, por segunda vez en poco tiempo, un procedimiento de déficit excesivo. Moscovici adelanta que este no es el final del camino. Bruselas ya ha tenido antes la palabra de una Italia que ha acabado volviéndose en contra del acuerdo cerrado, y eso invita a la cautela.

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