Supera los 74 dólares

El precio del petróleo se dispara un 40% en 2019 y pone en riesgo la fortaleza de España

El Brent supera los 74 dólares por primera vez en cinco meses en una escalada alcista que podría recrudecerse por el cruce de amenazas entre EEUU e Irán

Foto: Imagen de archivo de la bandera de Irán ante un campo petrolífero. (Reuters)
Imagen de archivo de la bandera de Irán ante un campo petrolífero. (Reuters)

En 2018, España tuvo un déficit comercial (exportaciones menos importaciones de bienes) de 33.800 millones de euros. De esta cuantía, tres de cada cuatro euros se correspondieron con el déficit energético, que superó los 25.000 millones de euros. Es el resultado de la enorme dependencia energética de España, que vive básicamente del petróleo y del gas importados procedentes del norte de África y de Oriente Medio. De ahí que cada euro de subida del precio del crudo en los mercados internacionales suponga una puñalada para la economía española.

La puñalada del lunes fue muy profunda. El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que volverá a activar todas las sanciones contra Irán, el sexto país productor de petróleo del mundo, lo que provocó una fuerte escalada de los precios. El barril de Brent subió por encima de los 74 dólares en su segundo mayor avance del año, superior al 3%.

Desde que comenzó el año, el precio del crudo no ha dejado de subir. El buen ritmo de la demanda, unido a las amenazas internacionales, ha provocado que la cotización del Brent se haya disparado un 38% desde el inicio del año. Esta escalada pone en riesgo los principales motores de crecimiento de la economía española durante la recuperación económica: el consumo de los hogares y el superávit por cuenta corriente.

Según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, España es uno de los países con mayor dependencia energética. En concreto, el 74% de la energía que consume es importado. Es el resultado de las políticas energéticas de las últimas décadas, que han condenado al país a quedar a merced de los vaivenes del precio del crudo en los mercados.

A partir de la segunda mitad de la crisis, los precios del petróleo se hundieron en el mercado, principalmente por el ‘boom’ del ‘fracking’. No conviene olvidar que en el año 2012 el consumo de petróleo era inferior y, aun así, el déficit energético de España fue casi el doble, de 45.000 millones de euros.

En esos momentos, el precio del crudo superaba los 100 dólares por barril, cifra que es impensable hoy. Sin embargo, muestra bien que cualquier subida del crudo pone en serio riesgo el superávit de la balanza por cuenta corriente, que es el principal cambio estructural de la economía española. Tal vez no sea un cambio estructural, sino que sea simplemente que el desplome del crudo ha generado un gran alivio sobre las importaciones.

[El comercio mundial se ralentiza]

El superávit de 2018 fue de 10.100 millones de euros, lo que significa que la subida del petróleo de este año ya pone en riesgo el signo positivo de la cuenta exterior. Para España, esta capacidad de financiación al exterior es fundamental, ya que muestra que sigue reduciendo su elevada deuda externa. Si deja de hacerlo para volver a endeudarse, las noticias serán claramente negativas.

La renta de los hogares

La caída del petróleo se convirtió en uno de los principales factores de transferencia de rentas hacia los hogares. Cada euro de ahorro en la factura de la luz o en el depósito del coche permitió a las familias emplearlo en otros gastos, o en inversiones, y lo mismo ocurrió con las empresas. De ahí que el repunte actual del petróleo suponga un riesgo para todos ellos.

En total, el saldo energético de España fue en 2018 casi 20.000 millones mejor que en 2012. Esto es una transferencia de rentas directa a las familias, además con un impacto transversal, beneficiando a todos los hogares sin distinción entre niveles de renta.

Esta transferencia estuvo en la base de la recuperación de la confianza de las familias y en el crecimiento del consumo. Este optimismo ha llegado tan lejos que la tasa de ahorro de los hogares ha caído a mínimos históricos, por debajo incluso de los años de la burbuja. Las familias volvieron a endeudarse en 2018 para hacer frente a sus gastos crecientes.

Esto significa que los hogares apenas tienen margen para elevar su consumo y cualquier susto con su renta disponible puede desencadenar una caída del gasto. Este es el motivo por el cual la escalada del petróleo de los últimos años y el recrudecimiento de las tensiones entre EEUU e Irán pueden afectar al buen ritmo de la economía española.

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