Promete una senda para un ajuste paulatino

El PSOE retrasa la eliminación total del déficit de la Seguridad Social hasta 2023

El programa electoral con el que el partido concurrirá a las elecciones incluye la reforma del factor de sostenibilidad de las pensiones, que no su derogación, y recuperar la indexación al IPC

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

El PSOE ha desgranado este miércoles las 110 principales propuestas con las que se presenta a la próxima campaña electoral. Uno de los puntos más relevantes es el de las pensiones, ya que la reforma de la Seguridad Social es una de las grandes reformas estructurales que tiene pendientes España. Los socialistas prometen establecer una senda de reducción del déficit de la Seguridad Social, que actualmente se sitúa próximo a los 18.000 millones de euros, hasta eliminarlo totalmente. Sin embargo, no se completará este proceso hasta dentro de cinco años, esto es, la Seguridad Social mantendrá déficit durante toda la legislatura.

En otras palabras, la Seguridad Social seguirá en déficit hasta 2024. La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, ya reconoció en una comparecencia en el Congreso de los Diputados que no conseguiría eliminar totalmente el déficit de las pensiones "hasta 2022 o 2023". Ahora el PSOE lleva estas palabras a su programa electoral y ya descarta que pueda conseguir el equilibrio en 2022. "Estableceremos una senda de cinco años para superar y eliminar el déficit del sistema de Seguridad Social", explica el PSOE en el documento presentado. Esto significa que cuando acabe la próxima legislatura, la Seguridad Social todavía seguirá acumulando deudas en su balance, una vez agotada la 'hucha de las pensiones'.

Lo que no ha precisado todavía el partido es el ritmo de ajuste del déficit que quiere poner en marcha. Por ejemplo, en el proyecto de presupuestos para 2019, el Ejecutivo no planteaba ningún ajuste del desfase presupuestario de la Seguridad Social, sino que agotaba todos los ingresos generados por la subida de las bases de cotización y de las cuotas de los autónomos para financiar la revalorización del 1,6%.

La magnitud que ha alcanzado el déficit de la Seguridad Social es tan abultado que una reforma para eliminarlo a cortísimo plazo es cada vez menos factible. Serían necesarios 18.000 millones de ingresos estructurales que difícilmente podrán llegar con una sola subida de impuestos. Para que sirva como comparación, esta cuantía equivale prácticamente a toda la recaudación con todos los impuestos especiales (bebidas, tabaco, electricidad, gasolinas, etc.). No solo eso, el gasto del sistema aumenta en más de 3.000 millones de euros cada año como consecuencia del envejecimiento de la población y de la subida de las pensiones. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asume que solo podrá eliminar este déficit en una senda plurianual.

Estableceremos una senda de cinco años para superar y eliminar el déficit del sistema de Seguridad Social

Lo hará profundizando en la separación de fuentes para garantizar que los ingresos por cotizaciones sociales se destinen básicamente a financiar las pensiones contributivas. El resto de gastos del sistema, los pasará paulatinamente a los presupuestos generales del estado, de modo que se financiarán con impuestos. "Incrementaremos progresivamente la aportación del Estado para hacer frente al aumento del gasto ligado a la jubilación de la generación de baby-boom. Esto significa que será necesario elevar los impuestos para que los PGE puedan asumir este déficit de la Seguridad Social. Para lograr estos recursos, y otros, el PSOE plantea también una reforma fiscal que acerque progresivamente la recaudación de España a la media europea.

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El PSOE también promete en su programa volver a indexar la revalorización de las pensiones al IPC real. Esta reforma, que se quedó pendiente en la legislatura actual, se llevará a cabo en la próxima si los socialistas repiten en el gobierno. Esto significa derogar definitivamente el índice de revalorización de las pensiones que introdujo el Gobierno de Mariano Rajoy en 2013. Lo que no derogará el PSOE es el factor de sostenibilidad, que ya lo introdujo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 pero que nunca ha llegado a aplicarse. El partido quiere que el nuevo factor de sostenibilidad se diseñe con la colaboración de los agentes sociales: sindicatos y patronal.

El PSOE también promete una reforma de uno de los regímenes de la Seguridad Social: el de los autónomos (RETA). Sánchez promete lanzar la cotización de los autónomos por ingresos reales, de forma que se eliminaría la elección de bases actual. El Gobierno se comprometió con las organizaciones de autónomos a enviarles su propuesta antes del final de enero, pero incumplió ese plazo, y posteriormente prometió que la remitiría a lo largo de febrero y también incumplió. Finalmente, con el adelanto de las elecciones, esta reforma se ha quedado en el aire hasta la próxima legislatura.

Una reforma fiscal

Sánchez ha prometido una reforma fiscal para elevar la progresividad de los impuestos. Esto es, que aquellas personas (físicas o jurídicas) que consigan mayores beneficios, paguen más proporcionalmente. Una parte de su reforma fiscal estaba incorporada en el proyecto de presupuestos que tumbó el Congreso de los Diputados. Entre las medidas que incluye está la aprobación de los impuestos digital y financiero que ya presentó el Ejecutivo en las Cortes.

Además, el PSOE se compromete a aproximar la fiscalidad de las rentas del trabajo a las del capital. En su proyecto de presupuestos incorporó una subida del IRPF al capital de cuatro puntos, hasta el 27%, para las rentas superiores a 140.000 euros. Pero, ni con esa subida, la fiscalidad será próxima a la de las rentas del trabajo, cuyo tipo marginal más alto alcanza el 45% (es superior en algunas comunidades).

El objetivo es que el sistema fiscal sea más progresivo y que mejore los ingresos públicos para financiar nuevas políticas. España recauda actualmente en torno al 38% del PIB, muy lejos de la media de la eurozona, que se sitúa en el 46%. Estos ocho puntos de diferencia significan unos 90.000 millones de euros, superior a la recaudación íntegra del IVA o del IRPF. El PSOE promete avanzar hacia la convergencia con Europa en recaudación, lo que significa que los ingresos públicos deberían crecer a un ritmo superior al PIB.

Una parte de estos ingresos se destinaría a financiar otra de las promesas estrella de Sánchez, el ingreso mínimo vital. Esta prestación ya figuraba en su programa de 2015 y supone la creación de una ayuda no contributiva para las familias con ingresos muy bajos. Todavía no se conocen los detalles de la propuesta, pero su diseño tiene que ser cuidadoso para no entrar en colisión con las ayudas activas, que son competencia exclusiva de las comunidades autónomas. En otras palabras, no pueden vincularse a la búsqueda de empleo y la activación de desempleados.

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