La mayor subida en seis años

La Seguridad Social pierde su último ahorro: los nuevos jubilados ganan un 6% más

Los recién jubilados cobran, de media, 1.446 euros. La diferencia entre las altas y las bajas se dispara por encima de los 400 euros. Las reformas para limitar las pensiones iniciales se agotan

Foto: Manifestación de jubilados exigiendo 1.080 euros de pensión mínima. (EFE)
Manifestación de jubilados exigiendo 1.080 euros de pensión mínima. (EFE)

En los últimos años, la Seguridad Social tuvo dos vías de ahorro para limitar el crecimiento exponencial del gasto en pensiones. La primera era el índice de revalorización, aprobado en 2013 por el Gobierno de Mariano Rajoy y que congelaba la subida anual en el 0,25%. Sin embargo, esta medida ya no se está aplicando como consecuencia de las manifestaciones de jubilados. La segunda era el recorte en las pensiones de los nuevos jubilados. Esto es, las pensiones iniciales fueron cayendo durante unos años, como consecuencia de la reforma del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 y del deterioro del mercado laboral.

Esta vía de ahorro no solo se ha esfumado sino que se ha producido un efecto rebote en el inicio del año. Tanto, que en enero se disparó la pensión media de los nuevos jubilados un 6,12%. Se trata de la mayor subida desde 2013 y la segunda más alta desde 2010. Unos números que evidencian hasta qué punto las altas de jubilados vuelven a suponer una gran presión para el gasto de la Seguridad Social.

En concreto, las personas que se jubilaron en enero entraron en el sistema con una pensión media de 1.446,11 euros, según los datos de la Seguridad Social. Esta cuantía no solo es la más alta de la historia sino que supone un 6,12% más que hace un año.

Actualmente, las altas de nuevos jubilados superan a las bajas en más de 400 euros. Esta diferencia significa que la sustitución de jubilados genera una gran presión al alza sobre la pensión media que tiene que pagar la Seguridad Social. Es lógico que así sea, ya que las pensiones que causan baja son un 14% inferiores a la pensión media, mientras que las altas son un 28% superiores a dicha pensión media.

Hay varios factores que explican este incremento, y de todos ellos se extrae la misma conclusión: las altas de jubilación van a seguir creciendo con fuerza si no se toman medidas para frenarlas.

El primero de estos factores es la recuperación del mercado laboral, que ha permitido mejorar las carreras de cotización de los trabajadores de más edad. Este colectivo fue uno de los más perjudicados por la crisis económica, y muchos se vieron obligados a aceptar una jubilación anticipada porque se quedaron sin empleo y no lograban encontrar otro. Cualquier frenazo en la carrera de cotización durante los últimos años de vida laboral supone un gran perjuicio para el cálculo de la pensión inicial, lo que afectó gravemente a muchos nuevos jubilados.

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Actualmente, el mercado laboral vuelve a dar oportunidades a muchos desempleados, lo que ha permitido mejorar la cotización durante los últimos años de vida laboral para que accedan a la pensión con un cálculo más favorable.

El segundo es la subida de las pensiones mínimas, que afecta también a las contributivas. En 2018 se incrementaron un 3%, pero ocurrió a mediados de año, a partir de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. En 2019 ha vuelto a subir otro 3%. Estos dos incrementos encadenados han provocado que los trabajadores con largas carreras de cotización, pero de escasa cuantía, hayan visto mejorado el cálculo de su pensión.

El resultado de todas estas medidas es que el gasto en pensiones contributivas está aumentando este año un 7,15% respecto a 2018

El tercero es la subida del salario mínimo interprofesional en los últimos años: un 8% en 2017, un 4% en 2018 y un 22% en 2013. Este incremento beneficia especialmente a las rentas más bajas. Gracias a este nuevo SMI, muchos de los trabajadores que están en la recta final de su carrera laboral han visto incrementada su cotización, lo que ayuda a rematar una buena carrera laboral para el cálculo de la primera pensión.

El resultado de todos estos factores es que el gasto mensual en pensiones contributivas aumenta este año a ritmos del 7,15% respecto al año anterior. Por su parte, la pensión media de jubilación se incrementa a ritmos que superan ya el 5%. Esto significa que no solo hay cada mes más pensionistas sino que cada vez cobran más, lo que supone un esfuerzo extra para las maltrechas cuentas de la Seguridad Social.

La reforma de 2011 se agota

En 2011 se introdujo la última gran reforma con consenso del sistema de pensiones. Fue durante la legislatura de Rodríguez Zapatero y se centró en reducir los nuevos gastos del sistema y en ampliar la vida laboral de los trabajadores. Entre las medidas adoptadas, se incorporó un aumento del número de años utilizados para el cálculo de la pensión. La reforma entrará plenamente en vigor en 2022, cuando se pasarán a utilizar 25 años, en sustitución de los 15 años que se utilizaban hasta entonces.

Esta reforma tuvo un gran impacto sobre el gasto de la Seguridad Social, ya que al ampliar el número de años utilizados para el cálculo, se pasan a contabilizar periodos en los que el trabajador ha cotizado menos y, por tanto, el resultado es una jubilación más baja. Esta modificación permitió congelar, o incluso reducir, la pensión media de los nuevos jubilados entre 2015 y 2018.

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Sin embargo, en 2019 sus efectos se han evaporado. La recuperación del mercado laboral y la subida de las pensiones mínimas han provocado un fuerte incremento de la pensión media de las altas de jubilación, lo que supone una presión extra sobre el gasto de la Seguridad Social.

Sin reformas que limiten la cuantía de las nuevas pensiones y con la recuperación de los salarios, las altas de jubilación seguirán incrementándose

La reforma de 2013 introdujo el factor de sostenibilidad para adecuar el cálculo de la pensión a los incrementos de la esperanza de vida de los trabajadores. Esta modificación debería haber entrado en vigor en enero de 2019 y hubiese contribuido a limitar la pensión media de los nuevos jubilados, sin embargo, Rajoy decidió posponer su propia ley por las manifestaciones de los pensionistas. Lo hizo a través de la Ley de Presupuestos de 2018, retrasando su entrada en vigor hasta 2023.

Ahora, sin reformas que limiten la cuantía de las nuevas pensiones y con un mercado laboral en plena recuperación, es de esperar que las altas de jubilación sean, cada vez, más generosas.

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