reduciendo la deuda con un gasto más eficiente

España vs Italia: ¿puede el Big Data evitar un nuevo colapso financiero?

La AIReF defiende el trabajo con datos cruzados, como en otros países. El Big Data permite evaluar mejor las políticas públicas y tener una estructura de gasto más eficiente

Foto: José Luis Escrivá, presidente de la AIReF. (Efe)
José Luis Escrivá, presidente de la AIReF. (Efe)

España tiene un déficit de evaluación de políticas públicas de gasto. Y con el mandato de cerrarlo, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha iniciado una serie de proyectos de datos cruzados de las administraciones públicas, como ya se hace en otros países. El resto es contribuir a que aumente la eficiencia del gasto público, lo que permitiría mejorar sostenibilidad fiscal, con el uso del Big Data.

De hecho, José Luis Escrivá, presidente del supervisor fiscal, advierte que es “improbable” que España cumpla con los objetivos de déficit del 2,2% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2018, del 1,3% en 2019 y del 0,5% en 2020. Esto implicaría que Pedro Sánchez, que ha asegurado que quiere agotar la legislatura, tendría que soportar durante todo su mandato titulares sobre el incumplimiento presupuestario frente a las metas pactadas con Bruselas.

Pero de forma estructural, la derivada más preocupante es que no se reduzca la ratio de deuda pública sobre PIB, ha avisado Escrivá este martes en el curso ‘La economía ante el blockchain’ que organizan en Santander la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo con el patrocinio de BBVA.

El presidente del ‘sheriff fiscal’ cree que hay que cuando llega una crisis financiera, algo que en España ocurre cada 15 años, la política fiscal se “sobrecarga” por la configuración de la Unión Europea Monetaria y los tipos de interés en los mercados de capitales aumentan. Por ello, “hay que aprovechar los años buenos para reducir la deuda”, defiende, algo que no está sucediendo. “Llevamos tres años con la ratio estabilizada cerca del 100% del PIB, y no es bueno que se estabilice en esta cuantía”, agrega, con la amenaza de un 3% del PIB extra por desequilibrios no contabilizados que suelen acabar en el perímetro de la deuda pública.

A su juicio, esta situación deja a España en situación de “vulnerabilidad” ante cualquier shock. El mayor riesgo en este sentido cree que es Italia, que comparte con España la realidad de un elevado apalancamiento, con una ratio de deuda sobre el PIB en su caso del 130%, aunque con niveles inferiores de deuda externa, que es la que genera dependencia financiera con el exterior, con menos del 60% del PIB frente al 80% de la economía española.

Escrivá opina que el sector público debe trabajar en que España reduzca su parecido con Italia. Para ello es clave elevar la eficiencia en la estructura del gasto de las administraciones públicas, a lo que contribuirá con varios proyectos sobre evaluación de situaciones financieras, presupuestarias y políticas para las que usan datos cruzados. “Sirven para comprobar que una política pública ha estado bien orientada”, señala en defensa del Big Data para chequear las políticas públicas.

Deficiencias culturales

No obstante, hasta ahora los investigadores han tenido en España más difícil esta práctica que en otros países. “Hay deficiencias culturales”, lamenta, aunque también “excepciones notables que hay que señalar”. El problema, a su juicio, es triple: por una parte las administraciones propietarias de los datos públicos perciben que “son suyos y no que compartirlos sea buena idea”. Por otro lado, añade, cree que hay reticencias a ser evaluado al compartirlos. Y, por último, señala que las bases de datos no suelen estar preparadas para que haya un proceso de tratamiento haciendo que sean anónimos por seguridad para cruzarlos.

En este sentido, Escrivá asegura que la AIReF está preparada para ser un centro tercero seguro con en el que se crucen datos anónimos que sirvan por ejemplo para comprobar cómo las becas públicas contribuyen a la mejora de la situación económica de los estudiantes que la disfrutaron con sus estadísticas en la Agencia Tributaria, o comprobar la eficiencia de licitaciones teniendo en cuenta procesos en otras corporaciones públicas.

En otros países hay ejemplos muy interesantes que cita Escrivá, y que son la línea a seguir para evaluar las políticas públicas, bajo la idea de Barack Obama de ‘demuéstrame la evidencia y compraré tu idea’, “en vez de experimentar”. En Estados Unidos, un investigador mostró un impacto reducido del salario mínimo en Washington, con microdatos desde 1980, mientras que otro ejemplo es haber conseguido conocer qué políticas públicas tienen más éxito a la hora de prevenir los embarazados no deseados entre adolescentes. En este mismo periodo, en Dinamarca, donde están muy avanzados en esta línea de trabajo, el investigador Kleven evidenció un impacto importante a la baja en el salario de las mujeres cuando tienen hijos. En Reino Unido y en Australia, comenta Escrivá, también hay importantes avances.

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