lo que realmente se gastó en 2017

La cara B de los presupuestos: 9.000 M se quedan en promesas y no se ejecutan

Los focos mediáticos y los pactos políticos se centran en lo que se prevé gastar. Todavía hay escasa fiscalización de lo que cada ministerio realmente utiliza

Foto: El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es el encargado de presentar las cuentas públicas del Estado. (EFE)
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es el encargado de presentar las cuentas públicas del Estado. (EFE)

Imagínese una rueda de prensa en la que cada ministro tuviera que detallar, euro por euro, lo que se ha gastado durante el último ejercicio. Toca imaginarla porque, en cambio, la costumbre es que ante las cámaras aparezca el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, para contar el planteamiento de lo que España gastará durante el siguiente curso. Esto es, los Presupuestos Generales del Estado. Pero ¿qué pasa un año después? ¿Cuánto de ese dinero se queda en promesas y cuánto acaba gastándose? ¿Y por qué se llega a duplicar algunas partidas y a reducir otras a la mitad?

Los datos de Ejecución Presupuestaria, analizados por la Intervención General de la Administración del Estado, permiten detallar qué partidas presupuestarias se quedan sin usar. En 2017, el último año disponible, se quedaron en el tintero 9.000 millones de euros. Los datos han llegado al Boletín Oficial del Estado el pasado 4 de abril.

Lo que se queda sin gastar

Las cuentas del Estado incluyen 167 aplicaciones presupuestarias. En promedio, su ejecución se queda en un 86%, es decir, de cada diez euros presupuestados, se dejan sin gastar, de media, 1,5.

Son cifras que explican las protestas de las asociaciones que representan, por ejemplo, el sector científico: sobre el papel, ciencia e investigación han aumentado un 8,3% con respecto al año anterior, además después de dos años de partidas presupuestarias cada vez mayores. Pero tras su ejecución, como recordaba la Fundación COTEC, el porcentaje ejecutado se quedó en un 29,7%. Es decir, no se utilizaron 7 de cada diez euros presupuestados.

La partida que más lastró este presupuesto fue la de Fomento y coordinación de la investigación científica y técnica (15%), que suma cerca de 3.000 millones de euros. Una aplicación que, como detallan a este periódico fuentes de la Secretaría de Estado de Innovación, se compone en su mayoría de créditos para empresas. Durante 2017 se lastró la petición de crédito de este tipo, debido a la cada vez mayor presencia de organizaciones privadas (sobre todo bancos) que ofrecen créditos para innovación en mejores condiciones. Algo que, destaca la Secretaría, está llevando al sector público a replantearse las condiciones para dichos créditos. Tampoco se llegó a poner en marcha la Red Cervera, con la que —sobre el papel— se destinarían 480 millones de euros a la financiación de una red de centros de investigación con apoyo público-privado.

En el ámbito cultural ha pasado algo parecido. De los 13 millones de euros presupuestados para fomentar las industrias culturales (ayudas a la edición, digitalización o creación de productos "con alto impacto tecnológico") se llegaron a asignar solo 2,3, un 17%.

Analizando los presupuestos por Secretarías y Direcciones Generales, destaca el caso de la de Turismo, que ejecutó solo un 28% de lo presupuestado para 2017. En concreto, de su partida para la Coordinación y Promoción del turismo, 9 de cada diez euros se quedaron sin gastar.

Los gastos escondidos de Defensa

Otro truco habitual de los presupuestos se esconde en los créditos extraordinarios. Se trata de cantidades de dinero público que, aunque no consten en el proyecto de Presupuestos Generales que se presenta a bombo y platillo, se publican directamente en el BOE. El caso más llamativo, tanto que llegó a los tribunales, es el del Ministerio de Defensa, que hasta 2015 aprobaba vía Real Decreto hasta 1.000 millones de euros anuales demás de los presupuestados para financiar los Programas Especiales de Armamento (PEA). Tal y como ha informado, año tras año, la Fundación Ciudadana Civio, este gasto ni se anuncia ni se justifica de forma pública.

Ahora, una sentencia prohíbe al departamento de Dolores de Cospedal aprobar ese tipo de créditos. Sin embargo, la ejecución de 2017 muestra que, pese al aumento presupuestario, también el año pasado Defensa aumentó en más de 1.000 millones su gasto anual.

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