las marcas blancas dominan el mercado en latas de conserva

¿Guerra de precios en los lineales? La última batalla entre atuneros y supermercados

Los atuneros consideran que sus conservas se han convertido en productos reclamo. Quieren revalorizar el producto, garantizar las condiciones de los marineros y diferenciarse de los asiáticos

Foto: Los asiáticos ya dominan el mercado anglosajón y alemán, pero no pueden con la segunda potencia mundial (España).
Los asiáticos ya dominan el mercado anglosajón y alemán, pero no pueden con la segunda potencia mundial (España).

"¿Cómo es posible que algunos supermercados vendan un 'pack' de tres latas de conserva a 0,99 euros?". Es lo que se preguntan los atuneros españoles y los fabricantes, cada vez más preocupados por la guerra de precios en unas superficies que, en su opinión, utilizan este pescado (en lata) como producto reclamo. Pero ¿es así?

Las patronales del sector lo tienen claro. "El atún se ha metido en la categoría de 'commodity': mucho volumen de ventas, precios bajos y márgenes mínimos", explica el director gerente de la Organización de Productores de Atún Congelado (OPAGAC) a este periódico. Julio Morón considera que así es muy difícil cubrir los elevados estándares de España en materia de sostenibilidad, un concepto que va más allá de la calidad de la materia prima o el respeto por el medio ambiente. La flota atunera española ha sido la primera en garantizar unas condiciones dignas para los marineros con el certificado de Atún de Pesca Responsable (APR), si bien ese sello todavía no ha llegado a los consumidores y es posible que no lo haga.

No obstante, los episodios registrados de venta a pérdidas son escasos. La Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) tan solo reportó una denuncia relacionada con el atún de conserva a las comunidades autónomas —con competencia para sancionar— en 2016. Eso sí, las promociones son frecuentes como estrategia para seducir a unos clientes 'bombardeados' por incontables marcas. Esas enseñas, a su vez, están afectadas por la presión a la baja ejercida por las marcas blancas (MDD). Ellas son las verdaderas reinas de los lineales en atún de conserva, con un dominio superior al 70% según Alimarket.

Fuente: Cepesca, Opagac
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Fuente: Cepesca, Opagac

De hecho, las diez principales empresas del sector ya fabrican referencias de MDD para los supermercados (salvo Albo, comprada en 2016 por el conglomerado asiático China Resources Corporation). Es el caso de Calvo, que comenzó a elaborar atún claro al natural, en aceite de oliva y en aceite de girasol para la marca blanca de DIA en sustitución de Frinsa. Eso sin contar con los interproveedores de Mercadona: más de la mitad de los ingresos de Jealsa provienen de la cadena valenciana, por ejemplo. Son datos del informe anual (2016) de Alimarket sobre conservas de pescado y marisco.

"El atún de conserva o 'pollo de mar' es de los productos más consumidos, con tres kilos por habitante al año. En España hacemos un producto muy bueno", matiza Juan Vieites. El secretario general de la asociación de empresas Anfaco-Cecopesca recuerda que España es la segunda potencia mundial de atún de conserva (primera a nivel europeo) en términos de producción, por detrás de Tailandia y por delante de Ecuador.

En desventaja frente a los asiáticos

No hace falta viajar a las fábricas textiles de Bangladesh para toparse con condiciones de trabajo que rozan lo inhumano. Según Morón, los asiáticos ya dominan el mercado en Reino Unido y Alemania ofreciendo precios de saldo, algo que han conseguido echando mano de marineros "que llevan hasta tres años sin pisar el puerto y cobran unos 200 euros al mes" frente a los 1.000 euros y descansos cada cuatro meses de los españoles. En este sentido, critica la laxa normativa del Marine Stewardship Council (MSC) en materia laboral, pues se limita a censurar el trabajo infantil y la esclavitud a bordo.

"Es de risa, somos unos hipócritas. Parece que importa más el pez que el pescador", insiste el director de OPAGAC no sin antes dejar claro que España no compite en igualdad de condiciones con los filipinos, taiwaneses, indonesios o vietnamitas (con un cupo máximo de importaciones de 25.000 toneladas de atún libres de aranceles). Los productores españoles ya se han reunido con la Comisión Europea para vender las bondades del sello APR, concebido precisamente para evitar abusos laborales en los buques. "Con ello, la totalidad de las capturas de atún tropical de nuestra flota (400.000 toneladas) garantiza las mejores prácticas". Ya hay 46 atuneros certificados, una cantidad todavía insuficiente para convencer al resto de la industria y, sobre todo, a los supermercados.

Ellos son una pieza clave para transmitir el mensaje a los consumidores y revalorizar el producto, defiende Morón. "Son los distribuidores los que deben marcar el paso. Eroski ya lo ha incorporado en su política de compras" pero los demás, por ahora, se muestran reticentes. "La lata de atún ya no da para muchos más sellos. Parece que ahora los supermercados son responsables de todo cuando en España además no existe este problema", opinan fuentes de la distribución.

"Somos unos hipócritas. Parece que importa más el pez que el pescador", critican los atuneros

Las empresas consultadas (Calvo, Isabel) dicen haberse adherido al código APR, si bien no lo publicitan. Lidl se muestra a favor de esta iniciativa y explorará posibles vías de colaboración en este sentido, Mercadona pone en valor su política sostenible pero no comenta el nuevo certificado y DIA deja el tema en manos de la industria conservera. Carrefour, Hipercor, Alcampo y Aldi no han respondido a la solicitud de este periódico. La patronal de los súper (Asedas) pone en valor los "grandes esfuerzos para garantizar la sostenibilidad" por parte de las cadenas. "Los distribuidores asumen este compromiso porque están convencidos de que es su responsabilidad ofrecer al cliente el mejor producto en todos los sentidos: saludable, sostenible y a un precio razonable (...) Todas las iniciativas para mejorar los estándares de pesca serán analizadas y, en su caso, aplicadas por los fabricantes, que son los que transforman el producto", concluye la responsable de seguridad alimentaria y medio ambiente de Asedas, María Martínez-Herrera.

La mayoría del surtido de los súper se envasa en nuestro país, lo que no quita que los fabricantes trabajen con proveedores asiáticos y utilicen su materia prima para ahorrar costes. Morón censura además que los clientes puedan ver dónde se ha transformado pero no dónde se ha pescado el atún de conserva que compran, pues las empresas no están obligadas a especificarlo en esta categoría. No obstante, el peso de Asia en las importaciones de atún aún es pequeño: no supera el 15% del total que entra en España.

"No tenemos por qué poner el origen concreto del atún porque es muy complicado separar por zonas FAO. Algunos buques pescan en varias", justifica Vieites. En su opinión, el nuevo sello impulsado por los productores "no aporta nada nuevo a los consumidores" aunque sí es importante por lo que representa en cuanto a condiciones de trabajo. Según un estudio de esta patronal, el precio es el primer criterio en las decisiones de compra, seguido de la marca. "Los logos ocupan el octavo lugar", añade.

Los fabricantes y los productores sí están de acuerdo en algo: necesitan jugar con las mismas reglas a nivel mundial, luchar contra la pesca ilegal (que representa casi un tercio de las capturas de atún) y dar ejemplo a otros países exportando los elevados estándares de calidad de España. "Es un motivo para sacar pecho frente a los alemanes y británicos", concluyen.

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