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Hanemann: “Cuando las regiones gestionan mal el agua, tiene que intervenir el Estado”
  1. Economía
Pide que no se frenen los trasvases por motivos políticos

Hanemann: “Cuando las regiones gestionan mal el agua, tiene que intervenir el Estado”

Michael Hanemann es uno de los mayores expertos sobre el uso del agua. Recomienda a los países adoptar 'el artículo 155' cuando puedan hacer una gestión más eficiente que sus regiones

Foto: Michael Hanemann durante su intervención en el Foro de la Economía del Agua.
Michael Hanemann durante su intervención en el Foro de la Economía del Agua.

Pocos economistas han estudiado tan profundamente el reto del agua como Michael Hanemann (Mánchester, 1944) y ofrecen una visión tan lúcida sobre este recurso, que cada vez es más escaso y genera mayores preocupaciones. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU y en 2008 recibió el premio European Lifetimen Achievement Award in Environmental Economics. Su carrera como asesor se ha centrado en el estado de California, una región seca, con un clima similar al de una buena parte de España, que ha tenido muchos problemas de sequía. La semana pasada participó en el Foro de la Economía del Agua y atendió a este periódico para conversar sobre los retos de la desertificación que amenaza a España.

Pregunta: La gestión del agua es uno de los temas que más preocupa a los expertos. Hasta hay quien dice que será la causa del próximo conflicto global. ¿Cree que van demasiado lejos?

Respuesta: Sin duda es una fuente de muchos conflictos dentro de una cuenca hidrográfica, y dentro de un país también. Pero si se dan casos en los que varios países comparten el mismo río, podría ser la causa de un conflicto bélico.

Foto: Vista aérea del retroceso del pantano de Pinilla, a la altura del municipio de Lozoya. (E. Escribano / M. Mcloughlin / E. Torrico)

¿Habrá, en el futuro, países ricos y pobres en función de su acceso al agua?

Tal vez no, y esto es porque lo que importa no es el acceso al volumen de agua. El agua tiene valor pero cuando está en un punto geográfico concreto, con una calidad determinada y en un momento del año concreto. La infraestructura es lo que aporta valor al agua, no el volumen.

¿Por qué los gobiernos tardan tanto en adoptar medidas para mejorar el uso del agua?

El agua es la materia prima más difícil de tratar, porque fluye. Con un terreno puedo construir un edificio y ya nadie más puede construir ahí, porque la parcela ya está ocupada, pero con el agua, puedo cogerla, utilizarla y que vuelva a fluir a su cauce para que otro lo utilice. El agua implica el concepto de compartir de una forma que no permite la tierra. En segundo lugar, en la agricultura se utiliza el agua de forma intermitente. Insisto en esta idea de que este recurso se puede compartir.

El agua es mucho más intensiva desde el punto de vista del capital, mucho más que la telefonía o la energía, con lo cual esto se tiene que financiar de alguna forma. Es más complejo de lo que pueda ser una asignación de terrenos, elementos, etc. Un punto más, lo que ha sucedido en California es que el liderazgo político no quería meterse en este tema porque sabía que se iba a ganar enemigos. No era una partida de ganar o ganar, sino que perderían votos, así que se mantuvieron al margen.

La infraestructura es lo que aporta valor al agua, no el volumen

¿Tal vez una buena decisión podría ser crear legislaciones más estrictas en el uso del agua?

Eso es lo que ha ocurrido finalmente en California por la sequía. Ahora que se ha acabado la sequía estamos pensando si consolidar estas prohibiciones o volver a la situación anterior.

¿Sería necesario limitar el uso del agua para la agricultura en países como España con un notable riesgo de desertificación?

El rumbo que ha tomado California es tratar de regular la eficiencia en cuanto al uso. Eso incluye también métodos de regadío. Otro planteamiento es elaborar una normativa que se pueda aplicar en momentos de sequía. El primer paso sería tener un acuerdo para ver qué normas se aplican en casos de crisis de agua.

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En las zonas más secas de España hay zonas con campos de golf, piscinas, parques acuáticos y otras instalaciones de ocio que consumen mucha agua. ¿Qué opina de su existencia?

España debería fijarse en Arizona, que en esto lo hizo bien desde los ochenta. El estado quiso limitar el consumo del agua y surgió el tema de los campos de golf, claro. Arizona desarrolló una norma específica que limita cuánto césped puede tener por cada hoyo. Ha sido muy eficaz, porque lo que tienes ahora en los campos de golf es desierto salvo en las zonas donde se juega.

placeholder Michael Hanemann.
Michael Hanemann.

Una particularidad que tiene España es que hay zonas muy secas y otras más húmedas. ¿Sería apropiado aumentar los trasvases entre regiones?

Hay dos obstáculos a los trasvases. El primero es que mover el agua es muy caro por el precio de la infraestructura, aunque eso no significa que no tengamos que hacer trasvases. Pero el segundo problema es que los derechos del agua no están muy definidos y ese es un enorme problema en California. Allí no están claros, porque los usuarios no quieren que se mida el consumo de agua que están haciendo y por eso no quieren que se mida su uso. Quieren que el Estado se mantenga al margen. En California, los problemas para hacer trasvases se deben a la incapacidad de los políticos para determinar quién tiene el derecho del agua.

En España la problemática es diferente, más bien son problemas políticos entre las distintas comunidades autónomas. ¿Se deberían vencer estas diferencias por el bien del conjunto del territorio?

En muchos países hay una tradición de un control local del agua. En EEUU son los estados los que gestionan el agua. En Australia son también los estados, pero lo que ocurrió allí es que el Estado central perdió la paciencia con las regiones porque sentía que estaban desperdiciando el agua. Lo que hizo fue intervenir, como un 155 digamos, aludiendo a que esto era una problemática a nivel nacional. En EEUU no ha sucedido todavía y tampoco en España.

Los problemas para hacer trasvases se deben a la incapacidad de los políticos para determinar quién tiene el derecho del agua

¿Fue una buena decisión que Australia asumiese el problema como una cuestión nacional?

Sí, sin duda, cuando las regiones gestionan mal el agua tiene que intervenir el Estado central. Los distintos estados en Australia se encontraban en una situación como la de California: el poder de los estados no actuaba para limitar el consumo de agua y también había conflictos de interés entre las regiones. En estos casos estamos ante un juego de suma cero, donde nadie gana nada. Estas partidas no tienen una solución, porque yo puedo cooperar contra un tercero, pero no hay coalición que funcione. Estas disputas son eternas y por eso hace falta que intervenga el Gobierno nacional, si no, no habría ninguna solución.

¿Qué coste tendrá que asumir España en el futuro para mantener el ritmo de consumo de agua actual?

No sé cuánto, pero será muy costoso. Hay que hacer un gasto muy elevado, tanto la conservación, como la desalinización, los acueductos, etc.

¿Si no adoptamos medidas hoy, a qué nos enfrentamos?

No lo sé. He trabajado en los daños que produce el cambio climático y es una problemática que aún no se encuentra en la literatura. Esta duda es paralela a otra cuestión: lo opuesto de la desertificación. Si sube el nivel del mar e inunda la costa, ¿qué zonas proteges y qué tierras hay que abandonar? En ambos casos pierdes suelo, pero esos costes todavía no se han incorporado a las pérdidas que puede generar el cambio climático.

Pocos economistas han estudiado tan profundamente el reto del agua como Michael Hanemann (Mánchester, 1944) y ofrecen una visión tan lúcida sobre este recurso, que cada vez es más escaso y genera mayores preocupaciones. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU y en 2008 recibió el premio European Lifetimen Achievement Award in Environmental Economics. Su carrera como asesor se ha centrado en el estado de California, una región seca, con un clima similar al de una buena parte de España, que ha tenido muchos problemas de sequía. La semana pasada participó en el Foro de la Economía del Agua y atendió a este periódico para conversar sobre los retos de la desertificación que amenaza a España.

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