Informe OCDE: OCDE: los nacidos a partir de los sesenta vivirán en la vejez peor que sus padres. Noticias de Economía
EL RIESGO DE POBREZA SE MUDA DE LOS MAYORES A LOS MÁS JÓVENES

OCDE: los nacidos a partir de los sesenta vivirán en la vejez peor que sus padres

La OCDE avisa. Los nacidos a partir de los sesenta y los 'millennials' vivirán en la vejez peor que sus padres. El paro y los bajos ingresos provocarán un cambio generacional insólito

Foto: Foto: EFE.
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¿Vivirán los jóvenes de los países ricos peor que sus padres? La pregunta ha provocado ríos de tinta en los años más duros de la crisis. Y ahora tiene una primera respuesta por parte de un ambicioso estudio realizado por la OCDE, el organismo que agrupa a los países más avanzados del mundo, basado en la experiencia de 35 países: “Las generaciones más jóvenes se enfrentarán a mayores riesgos de desigualdad en la vejez que los jubilados actuales, y para las generaciones nacidas a partir de los años sesenta, su experiencia de vejez cambiará drásticamente”, sostiene el informe.

O expresado en términos más concretos: las condiciones de vejez de los 'baby boomers' europeos —aquellos que nacieron después de 1945 y se beneficiaron de mejores condiciones económicas, menor desigualdad y mayor protección social— habrán sido mejores que las que disfrutarán en la vejez quienes tienen actualmente entre 35 y 50 años, “que no serán más ricos que sus padres en la vejez”. Aunque lo peor será para la llamada generación 'millennial', aquella nacida después del año 2000, y cuyo futuro, en palabras de la OCDE, será “particularmente duro” a causa del impacto de la Gran Recesión y, en particular, del empleo: escaso y mal pagado.

No se trata de un fenómeno habitual. Al contrario. La propia OCDE ha realizado estudios en los que demuestra que desde 1910 hasta 1950 cada generación ha sido más rica que la anterior tras alcanzar la vejez. En concreto, los ingresos para quienes tenían entre 60 y 64 años han sido de media un 15% superiores a los de las cohortes anteriores.

Así de explícito se muestra el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre el envejecimiento y la desigualdad, en el que se recuerda que en 1980, en promedio del conjunto de la OCDE, solo había 20 personas de 65 o más años por cada 100 en edad laboral; en 2015, este número había aumentado ya a 28 personas, y para 2050 se proyecta que casi se duplique hasta llegar a 53. Es decir, más de la mitad de la población tendrá más de 65 años en relación a la población en edad de trabajar.

España, en este sentido, se sitúa en primera línea de riesgo. Japón será en 2050 el país más envejecido del mundo, pero detrás vendrán los países del sur de Europa, con España, Italia, Grecia y Portugal a la cabeza. Algo que es, si cabe, más relevante, como recuerda la OCDE, teniendo en cuenta que la tasa de paro en España es sensiblemente superior a la media de la organización y la tasa de empleo, por el contrario, notablemente inferior.

La noticia buena es que los jóvenes vivirán más años, pero los episodios laborales en situación de desempleo serán mayores y sus salarios, por contra, menores, lo que influirá en la cuantía de sus pensiones respecto de los beneficiarios actuales del sistema público de protección social. Y es que la OCDE recuerda que las desigualdades en educación, salud, empleo e ingresos “comienzan a acumularse desde edades tempranas”, según el informe.

Ricos y pobres

Este aumento de las desigualdades se manifiesta de una forma cruda. No en vano, como recuerdan los economistas de la organización, la desigualdad en ingresos es la mayor del último medio siglo en los países analizados. En concreto, el 10% más rico obtiene unos ingresos nueve veces superiores al 10% más pobre, lo que explica que cuando se llega a la edad de jubilación esa distancia se manifiesta en las condiciones económicas durante la vejez. Es decir, en el momento de cobrar la pensión.

Hoy, lo que se sabe, es que desde mediados de los años ochenta el ingreso de quienes tienen actualmente edades comprendidas entre 60 y 64 años ha crecido un 13% más que el de quienes tienen entre 30 y 34 años. España, en esta estadística, aparece como uno de los países en los que más han aumentado los ingresos de los mayores de edad debido a la mejora de la cuantía de las pensiones en las últimas décadas. Es decir, los ingresos mejoran para los mayores pero no para los jóvenes, lo que provoca una transferencia generacional en el riesgo de pobreza. Solo cuatro países de los 35 de la OCDE tienen mayor riesgo de pobreza que España para los jóvenes.

La educación, vienen a decir los economistas de la OCDE, es la clave. Y, de hecho, la esperanza de vida de un hombre con educación universitaria de 25 años será superior —como promedio de todos los países— en 7,5 años a la de un coetáneo con educación inferior. Para las mujeres, la diferencia será de 4,6 años.

La calidad del sistema sanitario, por ello, dice la OCDE, es también clave para reducir esas desigualdades. En todas las edades, las personas con mala salud trabajarán menos y tendrán también ingresos inferiores, y solo la educación puede limitar esta desigualdad. Según el estudio, mientras los hombres con bajo nivel educativo verán reducidos sus ingresos un 33% a lo largo de su vida laboral, la pérdida será únicamente de un 17% para los hombres con nivel de educación más elevado.

Lo que ofrece la OCDE para mitigar los efectos de la desigualdad va en una doble dirección. Por un lado, evitando que se acumule a lo largo del tiempo proporcionando sanidad de buena calidad y educación temprana. Igualmente, el objetivo debe ser hacer frente a las desigualdades en las edades más avanzadas. Y en concreto, se propone una reforma de los sistemas de ingresos para que las diferencias socioeconómicas de partida no agraven el problema de las pensiones en el futuro y así evitar que los nuevos pobres sean los más jóvenes, incluso con un puesto de trabajo.

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