Dos de cada tres padres españoles asumen que sus hijos vivirán peor
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ESTÁN FRUSTRADOS POR LA PASIVIDAD Y EL "ADORMILAMIENTO" DE SUS HIJOS

Dos de cada tres padres españoles asumen que sus hijos vivirán peor

Quien es joven hoy lo tendrá más difícil en la vida de lo que lo tuvieron sus padres. Además de ser una frase recurrente en bares

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Dos de cada tres padres españoles asumen que sus hijos vivirán peor

Quien es joven hoy lo tendrá más difícil en la vida de lo que lo tuvieron sus padres. Además de ser una frase recurrente en bares y sobremesas, es una de las conclusiones que arroja el estudio ‘Bienestar en España. Ideas de futuro desde el discurso de padres y madres’ que presentaron este jueves la Obra Social Caja Madrid y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

Según el documento, el 59,9% de la sociedad cree que la crisis actual empeorará el futuro económico y social de quienes ahora son adolescentes o menores. Además, el 53% de los padres se muestra convencido de que sus hijos contarán con una menor protección social de la que ellos mismos pudieron gozar cuando eran jóvenes.

En general, las perspectivas de futuro para los españoles son bastante pesimistas ya que, según recuerda la publicación, el mercado laboral se ha instalado en la incertidumbre, se ha afianzado la duda sobre las prestaciones sociales y se ha aceptado como inevitable la incorporación a un proceso cíclico (crisis del sistema capitalista) que no tiene un horizonte predecible.

Frente a esta situación especialmente difícil para los colectivos más jóvenes, que hasta ahora han estado sobreprotegidos por sus mayores, los padres se confiesan algo frustrados por la pasividad y el “adormilamiento” de sus hijos, por lo que les animan a ‘espabilarse’.

"Hasta ahora parte de los ingresos de los jóvenes revertían en su ocio porque vivían en casa de sus padres y empleaban el dinero para su consumo. Ahora los padres quieren que lo empleen en buscarse la vida o en pagar un alquiler". Así explicaba el director técnico de la FAD, Eusebio Megías, el fenómeno por el cual los adultos reclaman a una juventud “anestesiada” que impulse y protagonice un cambio social.

Más allá de los jóvenes y su escasa capacidad de acción, los encuestados, trece grupos de padres e hijos entrevistados en febrero de 2009 y diciembre de 2010, creen que la sociedad española tendrá “más dificultades” que otras para salir de la crisis “porque somos una sociedad acomodaticia y pasiva”, porque la juventud no reacciona y sobre todo “porque los poderes públicos gestionaron mal”.

Aquel fatídico día de mayo

Con respecto al descenso de la confianza en el estado del bienestar y en las garantías sociales el estudio revela un dato interesante. La sociedad española sabía que había crisis económica "de forma teórica" desde 2008, pero no terminó de creérsela del todo hasta que, en mayo del 2010, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lo reconoció públicamente.

"Hasta ese momento se ve el problema acotado a otros grupos -como los inmigrantes- pero el conjunto de la sociedad española piensa que está a salvo", añadió Megías. A partir del anuncio de las medidas económicas del Gobierno, según explicó el director de FAD, Ignacio Calderón, “la gente pasó de ser observador a vivir el problema, porque le afecta, ya que vivimos por encima de nuestras posibilidades".

El estudio expone un clima general de desánimo y desconfianza entre los españoles, que no ven clara la salida a la crisis, y plantea la opinión mayoritaria de que se superará la situación con una merma de la protección y de los derechos individuales.

Además la investigación apunta que se ha producido en la sociedad un aumento de las posturas individualistas y se ha producido una reivindicación de valores “tradicionales” como el esfuerzo o el consumo responsable, ya que se va filtrando en las conciencias que el Estado no puede actuar siempre como paraguas protector.

Igualmente en los últimos meses han aparecido entre la población opiniones alarmantes que apuestan por dar prioridad a los españoles (frente a los extranjeros) si existe escasez de recursos sociales como salud o educación.

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