MÁS DEL 90% COMEN JUNTOS

Qué están haciendo bien los padres españoles con sus hijos, según el último PISA

El último volumen publicado por la OCDE desvela un factor clave en el bienestar de los niños que en nuestro país se cumple en casi todas las familias debido a nuestra cultura

Foto: Parece un factor trivial, pero es esencial para la felicidad de los niños. (iStock)
Parece un factor trivial, pero es esencial para la felicidad de los niños. (iStock)

Hoy se ha publicado la primera edición del informe 'El bienestar de los estudiantes', realizado por la OCDE como parte del programa PISA, que analiza la felicidad de los alumnos de todo el mundo. Según sus datos, España es uno de los países donde la relación entre los padres y sus hijos es más estrecha, uno de los factores que influyen de manera directa en su bienestar.

Nuestro país se encuentra por encima de la media en todos los apartados relacionados con las actividades en casa y la implicación en el colegio de los padres. El 74% de las familias españolas asegura discutir con sus hijos cómo les va en el colegio, por un 52,2% de media de la OCDE. Algo que también ocurre en el tiempo que emplean hablando con sus vástagos (90,2% frente al 70%) y compartir mesa y mantel: hasta un 92,6% realizan el almuerzo o cenan con sus descendientes, frente a un 82% de la media de la OCDE. Tan solo nos supera Italia (94,9%).

Héctor G. BarnésHéctor G. Barnés

Resulta también llamativo el porcentaje de padres españoles que manifiestan haber tenido la iniciativa de hablar con los profesores de su hijo, un 67,4% frente al 55,5% de media. Los datos dicen mucho de nuestra cultura educativa: como recuerda el propio informe, las conversaciones entre padres e hijos son muy habituales en países como Italia, Portugal o el nuestro, mientras que resultan mucho más raras en las naciones de la “cultura del esfuerzo” como Hong kong o Corea.

¿Cuándo debería ayudar un padre?

El informe también intenta responder a la pregunta de cuáles son los comportamientos de los padres que influyen de manera más positiva en el rendimiento de los alumnos. En eso también estamos de enhorabuena: debido a nuestra cultura basada en la familia, aquello que beneficia más a los jóvenes –comer con ellos– es algo que, como hemos visto, se practica en casi todas las familias. Ocurre también con otros hábitos como la conversación entre padres e hijos, tanto respecto a las materias escolares como sobre cualquier otro tema.

(OCDE)
(OCDE)

Por el contrario, no todas las actividades entre padres e hijos repercuten de manera positiva en sus notas. Cuando los padres ayudan a sus estudiantes con sus deberes (en este caso, de ciencia) es más probable que saquen peores notas, al igual que ocurre cuando los padres ayudan a sus retoños a conseguir materiales para dicha asignatura(como aplicaciones de 'software'). Curiosamente, también en aquellos casos en los que los padres discuten con los hijos acerca de las aplicaciones cotidianas de la ciencia su rendimiento espeor. Una vez más, nos encontramos ante la paradoja del huevo y la gallina: son los alumnos con más dificultades los que necesitan ayuda de sus padres.

El interés de los padres por el rendimiento de sus hijos es un factor que previene el fracaso escolar

“Mientras echar una mano con los deberes puede ser eficiente durante los primeros años de colegio, durante la adolescencia los estudiantes pueden responder mejor a otras formas de apoyo parental que respeten su cada vez mayor necesidad de autonomía”, explica el informe. De ahí que sea preferible para los adolescentes que sus padres discutan con ellos aspectos generales, pero no que los ayuden con asignaturas específicas. Además, el informe señala que no hay una gran diferencia entre niveles socioeconómicos a la hora de que los padres ayuden a sus hijos con las tareas escolares.

El documento de la OCDE también incide en que el interés por parte de los padres en la formación de los hijos repercute de manera muy positiva en los resultados de estos en el colegio, algo que aunque es común en todas las edades, impacta aún más en los alumnos con peor rendimiento. Dicho de otra forma, que los padres se preocupen por la vida académica de sus hijos es un “factor protector” ante un bajo rendimiento, aunque no influya de forma tan acentuada entre los alumnos que sacan mejores notas, cuya motivación es más interna.

Alma, Corazón, Vida

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