En junio se disparó hasta 250.000 afiliados

Por qué el último día de cada mes se destruyen 140.000 empleos

El aumento de la temporalidad y las tretas de las empresas para burlar la ley hacen que se den de baja a los trabajadores al finalizar el mes y se les contrate al día siguiente

Foto: Una cola a las puertas de una Oficina de Empleo. (EFE)
Una cola a las puertas de una Oficina de Empleo. (EFE)

El último día de cada mes se produce una sangría de afiliados en las oficinas de la Seguridad Social. Las cifras oscilan en función de la época del año de la que se trate pero, de media, en los últimos 12 meses se han dado de baja 140.000 trabajadores el último día de cada mes. Esta cifra no deja de subir y es una consecuencia más de la creciente temporalidad del mercado laboral español. Los contratos cada vez son más precarios y duran menos: meses, semanas e incluso días, lo que hace que la evolución de altas y bajas en la Seguridad Social se dispare. Las empresas vuelven a realizar el contrato al día siguiente, el primero de cada mes, ya sea con el mismo trabajador al que dieron de baja o con uno nuevo, lo que esconde un posible fraude en la contratación si están cubriendo puestos fijos con empleos temporales.

Muchas empresas que tiran de contratos temporales hacen coincidir su finalización con el último día de cada mes, lo que provoca una oleada de bajas en la Seguridad Social. Cuanto más empleo temporal haya, mayor es el efecto, por lo que tiende a concentrarse en los meses de verano. El pasado mes de junio se superó el récord histórico, con más de 250.000 afiliados perdidos en un solo día, y en julio se destruyeron otros 200.000 empleos. Sirva como comparativa que en el último año completo se han incorporado algo más de 660.000 cotizantes, por lo que en un solo día se mueve tanta afiliación como el neto de cuatro meses.

Para eliminar el efecto del calendario y observar la tendencia subyacente se puede elaborar una media móvil de 12 meses, que marca la evolución media de un año completo. Con este indicador, julio marcó un nuevo máximo histórico, con 144.000 empleos destruidos cada último día del mes. Esta tendencia está extendiéndose rápidamente en el mercado laboral, lo que muestra que cada vez más empresas realizan sus contratos hasta el último día del mes. En julio de 2016 la media móvil de 12 meses dejó una pérdida de empleo de 97.000 personas, lo que significa que se ha disparado un 50% en el último año.

La abundancia empleo temporal esconde, en muchos casos, fraude en esta modalidad de contratación. Para que una empresa pueda utilizar esta figura, tiene que tener una causa que justifique la necesidad de cubrir un empleo temporal, pero si se trata de empleos que tiene que cubrir durante todo el año, o durante una etapa concreta del año, la ley exige que sean indefinidos (a tiempo continuo o discontinuo).

Las empresas vuelven a realizar el contrato el primer día de cada mes, lo que esconde un posible fraude en el empleo

Sin embargo, las empresas van encadenando contratos temporales que vencen periódicamente y los van renovando, acción que queda reflejada en este tipo de estadísticas. Por ejemplo, en julio se firmaron casi 1,15 millones de contratos de los cuales, nueve de cada diez fueron temporales y el resto, indefinidos. No significa que haya nueve veces más de empleo temporal, sino que se firman muchos contratos a lo largo de un mes, pero duran muy poco. Una misma persona firma varios contratos al mes, lo que hace que las altas y bajas en la Seguridad Social se multiplique.

Un viaje en el tiempo

La serie histórica de afiliación por días que publica la Seguridad Social es muy corta: arranca en 2011. Esto significa que no se puede hacer la comparativa del último ciclo económico completo, sino que sólo se puede estudi la parte final de la recesión y la posterior recuperación. De este modo, es imposible cotejar las cifras actuales con las que había antes de la crisis para comprobar si se ha producido algún cambio estructural en el mercado laboral español o si los problemas de temporalidad vuelven a ser los mismos que en el pasado.

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Sin embargo, hay otro indicador con una serie más larga que permite realizar una aproximación: es la comparativa entre los afiliados medios de cada mes con los afiliados del último día. Los días anormales dentro de la estadística mensual son precisamente el primero y el último, porque es cuando se produce la contratación y el despido del trabajador. El resto se mueven muy cerca de la media mensual, por lo que la diferencia entre la afiliación media y la del último día del mes es una comparativa muy útil. No da el dato exacto, pero en julio la diferencia hubiese sido de menos del 10%.

En este caso también utilizamos una media móvil para observar la tendencia de la diferencia entre la afiliación media del mes y la del último día. En julio, este indicador superó los 100.000 trabajadores por primera vez desde marzo de 2013, cuando empezó a recuperarse el empleo tras la recesión. Este dato refleja bien cómo el último día del mes se destruyen más y más contratos para volver a firmarlos a al inicio del mes.

La comparativa con 2007 y 2008 muestra que el mercado laboral ha vuelto por donde solía: empleo temporal y de alta estacionalidad

Esta serie es más larga y permite comprobar que los niveles de temporalidad que hay aprecian actualmente son comparables a los que había antes del estallido de la crisis. La diferencia entre la afiliación media y la afiliación a final de mes en 2007 y 2008 era similar a la que hay actualmente, lo que evidencia que el mercado laboral español ha vuelto por donde solía: un empleo temporal y muy estacional.

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Sin embargo, el pico de la diferencia entre los dos indicadores no se está produciendo ahora y tampoco lo hizo antes de la crisis, sino que fue justo en los peores momentos de la recesión. Sin los datos desagregados no es posible analizar correctamente esta situación, pero la explicación más plausible tiene poco que ver con la temporalidad y mucho con que se destruían muchos empleos cada día. El resultado es que al acabar el mes quedaban muchos menos afiliados de los que había al inicio, por lo que el dato final se alejaba de la media mensual. En esos años se perdía mucho empleo cada mes, por lo que tiene poco sentido pensar que el día uno se disparaban las contrataciones y se hundían al acabar el mes.

Afiliados por días

Otro indicador que permite realizar una aproximación a la situación de creciente temporalidad está en la Encuesta de Población Activa (EPA), que muestra trimestralmente el número de contratos temporales que existen y su duración. Una buena parte están contratados bajo las fórmulas de obra y servicio o interinidad, por lo que no tienen una fecha límite fijada (hay más de 1,6 millones de empleos de este tipo), pero en el resto sí tienen un día de resolución.

En los contratos más cortos, cuya duración va de un día a un mes, sí ha habido un importante crecimiento en los últimos años hasta recuperar los niveles previos a la crisis, los que había cuando la construcción y el turismo tiraban del PIB. En los últimos trimestres se ha vuelto a superar la cifra de 200.000 trabajadores con un contrato de menos de un mes de vida, cifra que cuadra con el número de bajas que se producen al finalizar el mes y que muestra que los nuevos contratos son, cada vez, más cortos.

Como es evidente, la afiliación se dispara el primer día de cada mes para cubrir los puestos que se han quedado vacantes unas horas antes, ya sea volviendo a contratar al mismo trabajador o con uno diferente. El caso es que las empresas necesitan cubrir ese hueco, lo que indica que hay altas probabilidades que se trate de un fraude en la contratación de un temporal para un puesto estructural.

Ya se ha visto el efecto estacional de este indicador, pero también es importante el efecto de calendario. Por ejemplo, si el final de mes coincide con un viernes, las bajas de afiliación son mayores, ya que se juntan los contratos que acaban al finalizar la semana con los del mes. También influyen los días festivos, ya que si el final de mes coincide con un puente, la caída de la afiliación es menor porque hay incorporaciones para el sector turístico. Para evitar todos estos efectos de muy corto plazo en el análisis, una solución útil es utilizar las medias móviles de un año completo que incorpora ya la mayor parte de estos saltos del calendario.

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