ALBERTO NADAL ERA El candidato con más credenciales

Guindos se sale con la suya y pone al final en el BM a su excolaborador Jiménez Latorre

Fernando Jiménez Latorre era desde el primer momento el candidato favorito de Guindos, pero Alberto Nadal tenía muchas más credenciales al ser secretario de Estado en activo

Foto: El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos (d), en la toma de posesión de Jiménez Latorre como secretario de Estado. (EFE)
El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos (d), en la toma de posesión de Jiménez Latorre como secretario de Estado. (EFE)

Luis de Guindos tiene una buena coartada para justificar el llamado ‘segundo caso Soria’, y no es otra que la propia inestabilidad derivada de un Gobierno en funciones que provoca situaciones realmente estrambóticas en la Administración del Estado. El esperpento producido con la designación y posterior renuncia forzada del exministro de Industria al cargo de director ejecutivo del Banco Mundial deberá ser explicado la próxima semana en el Congreso de los Diputados por el ministro de Economía en una comparecencia general sobre la situación económica y presupuestaria del país. Mientras la oposición afila los dientes y el Gobierno busca excusas debajo de las piedras, la secuencia de los hechos es el mejor argumento de defensa para el actual responsable de la política económica. 

[Lea aquí: Así fue la comparecencia de guindos en la Comisión de Economía]

El agraciado con el cargo ha resultado ser finalmente Fernando Jiménez Latorre, antiguo secretario de Estado de Economía y que ya fue promovido por Guindos para ostentar el sillón de España en la dirección ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI). Jiménez Latorre salta pues del FMI al Banco Mundial, aunque el candidato que ahora disponía de las mejores credenciales era Alberto Nadal, tal y como ha informado El Confidencial. Sin embargo, el ministro de Economía sabía que la marcha a Estados Unidos del secretario de Estado de Energía provocaría un vacío de poder en el Ministerio de Industria que no podría ser cubierto de manera efectiva hasta que no existiera un nuevo Gobierno operativo en España. Después de dos elecciones generales frustradas y unas terceras en ciernes, la prolongación de un Gobierno en funciones obliga a improvisar soluciones para las que no existe jurisprudencia y en las que incluso a veces falla hasta el más elemental sentido común.

Guindos se sale con la suya y pone al final en el BM a su excolaborador Jiménez Latorre

Guindos suspendió en marzo el supuesto concurso de méritos que había sido convocado en enero para designar a los representantes españoles en las instituciones financieras internacionales (IFI). Por entonces, empezaba a descontarse la opción de recurrir a unas segundas elecciones con el consiguiente ‘impasse’ político para los siguientes meses. Aunque nadie podía prever que España siguiera sin Gobierno en noviembre, cuando el secretario de Estado debería haber tomado posesión de su cargo en Washington, el ministro prefirió cubrirse las espaldas con un criterio previsor que, al final, puede ofrecerle un argumento exquisito para espantar las críticas y dar la cara dentro de unos días en el Parlamento.

Aparte de las razones institucionales y más comprensibles que aconsejaban el retraso de los nombramientos en las IFI, existía también una cuestión de carácter particular que ha influido poderosamente en el desarrollo de los acontecimientos, poniendo de relieve el factor humano que muchas veces condiciona y complica decisiones políticas trascendentales. El ministro se enfrentaba esta vez a una verdadera papeleta porque Jiménez Latorre había tenido también la feliz idea de presentar su candidatura al Banco Mundial haciendo valer su antiguo puesto como secretario de Estado en el primer Gobierno de Rajoy pero aportando, sobre todo, el certificado que le señala como amigo personal de Guindos.

El ministro de Economía suspendió en marzo los nombramientos para evitar el vacío de poder que suponía la marcha del secretario de Estado de Energía

El hasta ahora director ejecutivo del Fondo Monetario quería prolongar su retiro dorado en un destino preferente y contaba, una vez más, con el respaldo de Guindos, como ha quedado demostrado tras el nombramiento hecho público ayer. El problema de fondo consistía en que Alberto Nadal tenía clara preferencia, al tratarse de un secretario de Estado en activo, cargo que Jiménez Latorre abandonó precisamente desde el mismo momento en que se trasladó a ocupar el sillón del Reino de España en el FMI. Con estos antecedentes y teniendo en cuenta las circunstancias del momento político, Guindos consideró que lo más conveniente era postergar el acuerdo del comité de evaluación que elige a los representante españoles en el exterior.

El exministro José Manuel Soria dimitió de su cargo en el Gobierno a mediados de abril, después de aparecer su nombre en los papeles de Panamá. Su primera intención era también refugiarse al otro lado del Atlántico y permanecer durante un tiempo vinculado a tareas docentes en alguna universidad americana de prestigio. Su condición de funcionario de carrera en el cuerpo de economistas del Estado le abrió los ojos para aspirar a un puesto de mayor nivel, pero su objetivo estaba orientado en un principio a la búsqueda de una delegación comercial de embajada. La reapertura de la convocatoria al Banco Mundial que Luis de Guindos había dejado en suspenso cuatro meses antes hizo que el exministro viera el cielo abierto en la misma medida en que al resto de candidatos se les cerraba su expectativa de destino en la capital federal de Estados Unidos.

La situación que planteaba la irrupción de Soria es fácil de comprender de acuerdo con los requisitos básicos que regulan el orden de designación en las delegaciones diplomáticas de España en el exterior. La regulación favorece siempre el nombramiento preferente en función de la importancia del cargo cesante, y esta es una práctica que rige también de manera tácita en la cobertura de la representación institucional en las organizaciones supranacionales del sistema financiero. En otras palabras, Guindos estaba obligado por razones históricas, que no por exigencias legales, a otorgar al ministro el puesto en el Banco Mundial, y todo ello por el simple motivo de que el concurso había sido suspendido antes de que Soria hubiera dimitido como miembro del Gobierno Rajoy.

Jiménez Latorre quería seguir en Washington a toda costa y se había conformado la pasada semana con un puesto de gregario como director alterno en el FMI

Ahora que Soria ha retirado su candidatura a instancias del propio Mariano Rajoy, y después de que Alberto Nadal hubiera renunciado en su día a competir por el cargo con su antiguo jefe, el exministro de Industria, la solución finalmente adoptada ha caído por su propio peso. El 'winner is' Jiménez Latorre, beneficiario ocasional y cuyo nombramiento en el BM le permite seguir dos años más en lo más alto del escenario institucional de Washington. De no mediar todo el escándalo, Jiménez Latorre se hubiera tenido que conformar con un puesto de gregario para seguir en el Fondo Monetario en calidad de director alterno, de acuerdo con la elección formal que hizo pública el Ministerio de Economía el pasado viernes.

A la postre, el gran beneficiario de una victoria que puede resultar pírrica es el propio Luis de Guindos, que sitúa a su antiguo número dos en el cargo y además puede presumir de no haber propiciado un vacío de poder consintiendo el traslado a Washington de Alberto Nadal. Otra cosa es la posición en la que queda el todavía secretario de Estado de Energía, con más méritos que nadie para ostentar el puesto que ahora le ha 'birlado' Jiménez Latorre. Está visto que más vale caer en gracia que ser gracioso, pero lo cierto es que Alberto Nadal tenía pensado desde hace tiempo su traslado a Estados Unidos junto a toda su familia. Para ello, su mujer, Eva Valle, había presentado igualmente una candidatura para trabajar en el FMI.

Las suspicacias que pudieran derivarse de este doble pasaporte matrimonial carecen de fundamento, y de hecho existen actualmente otros dos casos similares en Washington y otro en Bruselas de cónyuges que trabajan en puestos de representación institucional con pleno respaldo del Gobierno. Tanto Alberto Nadal como Eva Valle son técnicos comerciales y economistas del Estado, y en el caso del secretario de Estado las incompatibilidades derivadas de su cargo le impiden prácticamente seguir en España una vez que abandone su actual responsabilidad de gobierno. El secretario de Estado de Energía deberá continuar, de momento, en su puesto y por si fuera poco a las órdenes del mismo jefe, el propio Guindos, que a fin de cuentas ha abortado su expectativa de destino en la capital federal de Estados Unidos.

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