Pagaría 360 millones adicionales a bruselas

El Brexit dejaría a España al borde de ser contribuyente neto a la UE

El Brexit tendría importantes consecuencias para España. También a efectos presupuestarios. España puede dejar de ser receptor neto si sale el Reino Unido de la UE

Foto: La UE y el desafío del Brexit (E. Villarino)
La UE y el desafío del Brexit (E. Villarino)

La hipotética salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) no será neutral para España en términos presupuestarios. Al contrario. La aportación británica a los gastos de funcionamiento de la UE tendrá que ser asumida por el resto de socios. Y debido a que Reino Unido es contribuyente neto -aporta más de lo que recibe-, España se verá obligada a aumentar sus gastos. Hasta el punto de que corre el riesgo de dejar de ser receptor neto de los recursos de la Unión Europea.

El Reino Unido aportó en 2014 a las arcas comunitarias -últimos datos cerrados- 11.342 millones de euros, pero, a cambio, recibió transferencias por 6.945 millones. Es decir, aportó 4.397 millones más de los que recibió en aplicación de las distintas políticas comunitarias. Y dado que España aporta el 8,18% del presupuesto comunitario, eso significa una contribución adicional de 360 millones.

La cantidad puede parecer pequeña respecto del conjunto de aportaciones a la UE, pero en términos cualitativos es muy significativa. Hay que tener en cuenta que en 2015 el saldo a favor de España fue equivalente a 305,70 millones (ver gráfico), lo que significa que, de producirse el Brexit, España sería contribuyente neto.

Esto ya sucedió en 2014, cuando España aportó 1,545 millones de euros más de lo que ingresó en políticas de ayuda al desarrollo, desempleo, agricultura, infraestructuras o investigación y desarrollo.

Según aparece en los Presupuestos Generales del Estado para 2016, el saldo presupuestario con la UE debe ser favorable a España en 740 millones, pero no es probable que esta situación se prolongue en el tiempo si desaparece del territorio UE un país tan relevante en términos presupuestarios como es el Reino Unido. Este aumento es consecuencia de un incremento de 1.270 millones de euros previsto en las transferencias a recibir de la UE, superior al aumento esperado de nuestras aportaciones en 835 millones de euros.

El cheque británico

El presupuesto general de gastos de la UE para 2015 ascendió a 139.638 millones de euros. Y Reino Unido, descontando su célebre cheque ('I want my money', exigía de forma insistente Margaret Thatcher durante años en cada cumbre del Consejo Europeo), aportó 16.426 millones de euros a las arcas comunitarias, lo que representa el 11,10%. Por lo tanto, bastante por encima de un año antes.

Como se sabe, uno de los argumentos que esgrimen quienes piden la salida de la UE es, precisamente, el alto coste de la permanencia. Muchos euroescépticos consideran a los burócratas de Bruselas como el origen de los problemas.

España, por su parte, aportó el año pasado 11.148 millones. Es decir, el 8,18% del presupuesto de la Unión Europea una vez incorporados los 710 millones extra que ha tenido que aportar para compensar el célebre cheque británico arrancado por Thatcher, y que asciende a 5.433 millones. La aportación española, sin embargo, crecerá de forma relevante en 2016, hasta los 13.757 millones de euros.

El llamado mecanismo de corrección de los desequilibrios presupuestarios en favor del Reino Unido fue establecido por el Consejo Europeo en la cumbre de Fontainebleau (en las afueras de París) en junio de 1984. El objetivo de dicho mecanismo era reducir el desequilibrio presupuestario del Reino Unido por medio de la reducción de sus pagos anuales a la Unión.

Los recursos propios de la UE son de tres tipos. En primer lugar, los recursos propios tradicionales, que consisten, fundamentalmente, en derechos de aduana que gravan las importaciones de productos procedentes de países de fuera de la Unión Europea y las cotizaciones del azúcar.

En segundo lugar, los recursos propios basados en el impuesto sobre el valor añadido (IVA): como regla general, se recauda un tipo uniforme del 0,30%, con algunas excepciones, que se aplica sobre la base armonizada del IVA de cada Estado miembro. Y, en tercer lugar, los recursos propios derivados de la renta nacional bruta. Por este concepto, cada Estado miembro transfiere un determinado porcentaje de su riqueza al presupuesto de la Unión Europea, y en 2012 fue el 0,7554%.

Aunque se diseñó como un elemento de equilibrio, este último sistema se ha convertido, de hecho, en la mayor fuente de ingresos del presupuesto de la UE, y representa alrededor del 70% de los ingresos totales. Otras fuentes de recursos (alrededor del 6%) comprenden impuestos y otras deducciones sobre las remuneraciones del personal de la UE, intereses bancarios, contribuciones de países de fuera de la Unión Europea a determinados programas, intereses de demora y multas.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que en el Consejo Europeo de febrero de 2013 se alcanzó un acuerdo sobre el Marco Financiero Plurianual 2014-2020, lo que significa que, hasta esa fecha, en principio, el presupuesto comunitario está 'cerrado'. El resultado del referéndum del 23 de junio dirá si esto es así o, por el contrario, los burócratas de Bruselas se verán obligados a abrir en canal las tripas del presupuesto.

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