acuerdo del eurogrupo

Europa ata en corto a Tsipras: le exige un convincente plan de reformas para el lunes

Acuerdo, sí, pero con su letra pequeña y sus deberes. Europa accederá a ampliar durante cuatro meses la asistencia financiera a Grecia a cambio de un último favor: un programa de reformas

Foto: El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, durante la rueda de prensa del viernes
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, durante la rueda de prensa del viernes

"Si a las instituciones no les gustan nuestras reformas el lunes, tenemos un problema". El autor de estas palabras es la persona que ha revolucionado la vida económica europea en las últimas semanas, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis. Las pronunció en la noche del viernes, al término de la reunión extraordinaria en la que el Eurogrupo accedía a ampliar durante cuatro meses el actual programa de rescate de Grecia, que caducaba el próximo 28 de febrero...

Un momento. Si hay acuerdo, ¿por qué lanzó esa advertencia Varufakis? Porque aún queda un cabo por atar. Europa está dispuesta a conceder esa prórroga, pero solo si Atenas pasa una última prueba: el lunes -esto es, poco más de 48 horas después del anuncio del acuerdo- deberá presentar un primer plan de reformas, basado en lo estipulado en el programa de rescate vigente desde 2012, que deberán ser lo "suficientemente completas como para ser un punto de partida válido".

Es decir, deberán convencer a las autoridades antes conocidas como la troika -la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- y ahora identificadas con un genérico "las instituciones" con esas medidas. ¿Y si no lo hacen? Pues lo que dijo Varufakis, que Grecia tendrá un problema.

Legarde, Moscovici y Dijsselbloem, en rueda de prensa tras la reunión de ayer. (Efe)
Legarde, Moscovici y Dijsselbloem, en rueda de prensa tras la reunión de ayer. (Efe)

Bajo control

Así, desde el primer instante, Europa marca el territorio y constata que, como no se fía del Gobierno de Alexis Tsipras, prefiere atarlo en corto sin demora. Porque esa es la impresión que transmite todo el comunicado que recoge el acuerdo. De hecho, la ampliación no será de seis meses, como había pedido Grecia, sino de cuatro.

"Es el tiempo apropiado", aseguró el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en referencia a que en ese periodo da tiempo de sobra para definir claramente lo que hay que reformar y acordar... y para evitar que Tsipras se crezca. La prórroga acabaría en junio, es decir, justo antes de los dos meses -julio y agosto- en los que Grecia debe afrontar los mayores vencimientos de deuda de 2015 -más de 10.000 millones de euros entre todas las referencias y acreedores-. En caso de que el Ejecutivo heleno vuelva a tener ganas de mostrar un espíritu combativo las negociaciones que se entablarán desde ahora y que caducarían de nuevo a finales de junio, Europa le ha dejado claro que no debe olvidar que julio y agosto le esperan

Y aún existe una coincidencia temporal adicional. Por los límites fijados por el BCE en su programa de expansión cuantitativa (QE), la entidad presidida por Mario Draghi calcula que solo podrá empezar a comprar deuda pública griega en julio. Siempre, claro está, que esté al amparo de un plan de rescate. Otro incentivo para que Syriza muestre una actitud positiva en la siguiente ronda de negociación.

Fumata blanca en el Eurogrupo

Pero hay más. El documento refleja que Grecia está dispuesta a seguir trabajando con las instituciones europeas e internacionales, con lo que se mantiene el tutelaje en las reformas. Y estas serán "profundas y amplias", incluyendo varias de las que llevan tiempo "pendientes", como la lucha contra la corrupción o la evasión fiscal o la necesidad de mejorar la eficiencia del sector público. Y, en efecto, no lo hará discrecionalidad, porque renuncia a revocar medidas anteriores -de sus predecesores en el Gobierno- y a emprender reformas unilaterales, como las que ya había anunciado en materia laboral, que pongan en entredicho los objetivos fiscales y la estabilidad económica y financiera del país. 

El comunicado también incluye otra mención explícita que contrasta con la intención con la que Tsipras llegó al Gobierno. "Las autoridades griegas reiteran su compromiso inequívoco para atender sus obligaciones financieras con todos los acreedores íntegramente y a tiempo", expone. Las peticiones de quitas o reestructuraciones quedaron, por tanto, fuera del foco.  

A cambio, a Grecia se le ofrece cierto grado de "flexibilidad" en la aplicación de las medidas contenidas en el actual rescate. En este sentido, se menciona que el superávit fiscal primario de 2015 "tendrá en cuenta las circunstancias económicas de este año".  

El dinero manda

Con estas líneas maestras, puede que al pueblo griego le quede el orgullo de que su Gobierno ha plantado batalla en las negociaciones abiertas desde el mismo momento en el que Syriza ganó las elecciones del pasado 25 de enero, pero poco más. "Tendrán difícil explicar el acuerdo a sus votantes", afirmó incluso el ministro de Finanzas alemán, Wolgang Schäuble.

El mensaje ya estaba lanzado. Y su destinatario no era solo el electorado de Syriza; esas palabras -como el espíritu del acuerdo en su conjunto- se dirigían a todos los partidos de corte populista, como el español Podemos, que tengan la tentación de desafiar a las instituciones europeas y saltarse las reglas establecidas.

Tsipras ha asumido que, sin un acuerdo, ni él ni Grecia llegarían muy lejos. Él, porque las arcas públicas no tienen recursos para ejecutar las medidas prometidas. Y Grecia, porque se quedaría sin dinero

¿Qué ha llevado a Tsipras a rebajar sus pretensiones, olvidar varias de sus principales promesas electorales y aceptar un acuerdo asínbsp;Una razón muy poderosa: el dinero.

Tsipras ha asumido que, sin un acuerdo, ni él ni Grecia llegarían muy lejos. Él, porque las arcas públicas no tienen recursos para ejecutar las medidas prometidas. Y Grecia, porque se quedaría sin dinero para pagar las nóminas de los empleados públicos, las pensiones y las prestaciones, tendría que imponer controles de capitales -corralito- y límites a la retirada de efectivo e incurriría en un impago de su deuda pública. Y semejante secuencia le empujaría a salirse del euro, algo que los griegos no quieren. Por eso Varufakis avisa de que si su lista de reformas no convence, Grecia tendrá un problema. 

Pero si convence, Grecia el país volverá a tener abiertos los accesos para recibir dinero fresco. Si el Eurogrupo da su permiso, con la prórroga Grecia recibirá 1.800 millones de euros del rescate y 1.900 millones del dinero que el BCE obtuvo en 2014 con su cartera de deuda pública griega. Además, se liberarán los 10.900 millones para recapitalizar los bancos griegos, una partida que también estaba a la espera de conocer el resultado de las negociaciones. 

(Reuters)
(Reuters)

Y aún habrá otro efecto. Al mantenerse bajo el paraguas de un rescate, el BCE podrá volver sobre sus pasos para aceptar de nuevo la deuda pública griega como garantía para financiar a los bancos helenos. A su vez, esta medida traería asociada que Grecia se financiaría de nuevo a mejores condiciones en los mercados, aunque por ahora solo con deuda a corto plazo, algo que también estaba en riesgo si no se alcanzaba un acuerdo.  

A Varufakis, cuyas formas de estrella de rock le habían aupado al escaparate mundial, le tocó pasar el trago de defender el acuerdo. Y recurrió a las tácticas habituales en estos trances, como la del mal menor o las comparaciones con otros gobiernos griegos. Defendió que Grecia no solo será un sujeto pasivo, sino que, en adelante, será "coautora" de su destino. Subrayó que, a diferencia de otros acuerdos anteriores, esta vez se han evitado medidas recesivas como más subidas del IVA o rebajas de las pensiones. Valoró que el pacto sienta las bases para empezar a negociar el "futuro Contrato para la Recuperación y Crecimiento" con sus socios europeos y sus acreedores. Y hasta recurrió a la mitología para argumentar las retractaciones del Gobierno griego. "Algunas veces, como Ulises, necesitas atarte al mástil para llegar donde quieres y evitar los cantos de sirena", sostuvo.

Al mismo tiempo, Schäuble también hablaba en Bruselas. A diferencia de Varufakis, esta vez menos fulgurante que de costumbre, se le veía tranquilo. "Gracias, buenas noches. Espero no veros pronto de nuevo", dijo para despedirse de los medios de comunicación. Pero no depende de él. Son Tsipras y Varufakis los que tienen un largo fin de semana por delante. 

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