reunión del eurogrupo en bruselas

Ultimátum: Europa da hasta el viernes a Grecia para que acepte alargar el rescate

Segundo asalto. Y de nuevo no hay acuerdo. Europa y Grecia, Grecia y Europa, están dispuestos a llevar al límite sus negociaciones en un clima cada vez más tenso

Foto: Una carroza titulada Angela Merkel y Grecia participa en el desfile Rosenmontag, celebrado tradicionalmente durante el Carnaval, en Düsseldorf
Una carroza titulada "Angela Merkel y Grecia" participa en el desfile Rosenmontag, celebrado tradicionalmente durante el Carnaval, en Düsseldorf

Acción: "Lo siento por los griegos, pero han elegido un Gobierno que se comporta de forma irresponsable". Reacción: "Es imposible alcanzar un acuerdo; lo que propone Europa es inaceptable y absurdo". Las primeras declaraciones corresponden al ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y las ha pronunciado en los prolegómenos del Eurogrupo que se ha celebrado este miércoles en Bruselas. Y las segundas provenían de fuentes oficiales del Gobierno griego cuando la reunión ya estaba en marcha. Con semejantes ingredientes, el resultado ha caído por su propio peso: el segundo Eurogrupo en menos de una semana ha terminado en tiempo récord –apenas cuatro horas– para lo que es la marca de la casa y sin acuerdo entre Europa y Grecia. 

¿Qué es lo que Grecia considera "absurdo"? Que Europa insista en que el país siga sometido a un programa de rescate, con el correspondiente tutelaje sobre las reformas que Grecia debe aplicar, y que el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, les haya presentado una propuesta en esa dirección, cuando las autoridades helenas esperaban algo distinto tras las conversaciones de la semana pasada.

¿Y qué es lo que le ha respondido Europa? Que recapacite, porque, a su juicio, a todo lo que puede aspirar el Gobierno de Alexis Tsipras es a dar el visto bueno a esa propuesta, concretada en una ampliación durante seis meses más del actual rescate, que expira el 28 de febrero –tras haber sido ampliado ya durante dos meses–. Para ello, el Eurogrupo le ha dado un plazo a Grecia: tiene cuatro días para aceptar esa oferta.

Desde la óptica de las autoridades europeas, ese medio año adicional daría a ambas partes más margen para negociar un acuerdo más profundo. Si, finalmente, Grecia encuentra esta propuesta más razonable, Dijsselbloem ha anunciado que este viernes podría tener lugar una reunión extraordinaria del Eurogrupo. 

Este plazo hasta el viernes suena ya a ultimátum. Y certifica que el asunto se va poniendo cada vez más serio. "Como el Gobierno griego no quiere un programa, no puedo pensar en otras opciones", ha asegurado desafiante Schäuble. O dicho de otro modo: Alemania no va a aceptar otra alternativa que la de seguir bajo un programa de rescate. Si Grecia no accede, tendrá el camino libre para ser el primer país en salir del club del euro, da a entender Alemania. "Lo mejor para Grecia sería una extensión del rescate", ha asegurado Dijsselbloem en la rueda de prensa posterior a la reunión. 

Varufakis no va de farol

Pero, claro, Grecia no opina lo mismo. Su ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, ha asegurado en otra rueda de prensa que el nuevo Gobierno heleno no está para adoptar "medidas cosméticas", en referencia a que eso es lo que supondría aceptar una ampliación de los acuerdos aún vigentes. En este sentido, Varufakis ha recalcado la posición de Grecia: "No podemos aceptar esa propuesta porque este programa es parte del problema, no de la solución". "Era imposible que aceptáramos el documento de Dijsselbloem", ha admitido para lamentar que finalmente fuera esa la propuesta que les han hecho llegar, cuando Varufakis esperaba una más suave, ofrecida por el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici

Pese a las "diferencias sustanciales" que ha reconocido, Varufakis ha asegurado que las negociaciones "continuarán" y se ha mostrado convencido de que "finalmente se alcanzará un acuerdo" que será bueno tanto para Grecia como para Europa y que permitirá que se retire ese ultimátum. Pero también ha dejado dos recados para que nadie dude de su firmeza. El primero: "Nunca ha salido nada bueno de un ultimátum en la historia de la Unión Europea". Y el segundo: "[La posición de Grecia] no es un farol, esto no es un juego".

Frenazo del euro

Este segundo fracaso, tras el visto el pasado miércoles, deja una evidente huella en el euro. De cambiarse por encima de los 1,14 dólares, ha pasado a moverse en torno a los 1,136 dólares –ver gráfico–, con un mínimo en los 1,133. 

Lo ocurrido este lunes confirma que la tensión está subiendo de temperatura. Más que nada, porque el paso del tiempo constata que ambas posiciones son incapaces de limar sus diferencias. Por un lado, Europa quiere que Grecia permanezca bajo un programa de rescate; por otro, Grecia pretende algún tipo de concesión que aligere el peso de la deuda pública, que equivale al 175% del producto interior bruto (PIB) griego, y que proporcione al país los recursos financieros para acometer las mejoras y las reformas económicas que promete hacer según su calendario y sin que estén tuteladas desde el exterior, como ocurría hasta ahora con la troika. 

Esperando al BCE

Tras dejar pasar la segunda oportunidad para alcanzar un acuerdo y antes del nuevo plazo concedido a Grecia, la siguiente cita centrará todo el protagonismo en el Banco Central Europeo (BCE). La entidad presidida por Mario Draghi celebrará este miércoles una reunión de esas en las que no emprende medidas de política monetaria, pero en las que sí puede adoptar decisiones de envergadura. 

Ya lo demostró hace dos semanas, puesto que fue en una de estas citas, mantenida el pasado 4 de febrero, cuando anunció que dejaba de aceptar la deuda pública griega como garantía para financiar a los bancos griegos. Esta maniobra provoca que las entidades griegas solo se pueden financiar ya a través de los mecanismos de emergencia (ELA, en sus siglas en inglés). 

Aunque el pasado jueves el BCE elevaba de 59.500 a 65.000 millones de euros el dinero que los bancos griegos pueden obtener a través de este recurso, este miércoles podría volver a apretar las tuercas para forzar a Grecia a alcanzar un acuerdo con Europa si verdaderamente pretende seguir en el euro. Alegando que, por un lado, la asistencia financiera a través de la ELA es, por su propia definición, temporal y que, por otro, el BCE se mueve siempre dentro de las "reglas del Eurosistema", la institución podría restringir el dinero que los bancos helenos pueden lograr por esta vía o poner fecha de caducidad al acceso a la ELA por parte de las entidades griegas. 

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