reunión clave del eurogrupo

¡Fumata blanca! Europa y Grecia acuerdan ampliar el rescate durante cuatro meses

Tras declaraciones cruzadas, rumores, filtraciones y temores, Grecia y Europa por fin han sellado un acuerdo. Prolonga el rescate durante cuatro meses y pone deberes a Atenas desde ya mismo

Foto: El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, a su llegada este viernes a la reunión del Eurogrupo
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, a su llegada este viernes a la reunión del Eurogrupo

El pálpito del ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, que a su llegada a la reunión del Eurogrupo se había mostrado convencido de que este viernes se alcanzaría "una fumata blanca" en las negociaciones entre Europa y Grecia, se ha hecho realidad. Tras un sinfín de declaraciones, advertencias y amenazas, la esperanza de un acuerdo se ha abierto paso contra viento y marea en Bruselas y ha acabado convirtiéndose en una realidad. 

"Ha sido una reunión intensa", ha reconocido el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en la rueda de prensa posterior a la reunión en la que se ha suscrito el acuerdo. ¿Qué se ha acordado? Como se preveía, una ampliación del actual rescate, que fue firmado en 2012 y que caducaba el 28 de enero. Pero esa prórroga no será de seis meses, como Atenas solicitaba, sino de cuatro meses. "Es el tiempo apropiado", ha asegurado Dijsselbloem. 

Ahora bien, este pacto pone deberes al Gobierno de Alexis Tsipras desde el primer momento. Atenas deberá presentar ya el lunes una lista de reformas, que el Eurogrupo estudiará luego y si las considera suficientes, seguirá trabajando con Grecia para concretarlas más y acordarlas definitivamente a finales de abril. O dicho de otro modo, lo acordado este viernes aún debe pasar la prueba del algodón de esa lista de reformas, que debe estar basada en el programa de ayuda vigente y que será revisada por lo que ahora se conoce con un genérico "instituciones" -la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional- y que antes se conocía como troika. Esas reformas apuntan a ser los cimientos del puente que sirva de transiciòn entre el actual rescate y el siguiente programa de ayuda que Grecia y Europa empezarán ya a negociar. 

Aunque, sobre todo, la atención se centra en las concesiones realizadas por el Ejecutivo griego. El texto del acuerdo certifica que ha dado marcha atrás a varias de sus propuestas iniciales, puesto que se compromete a pagar la deuda pública y que renuncia a adoptar medidas unilaterales que pongan en riesgo los objetivos fiscales o la situación económica y financiera del país. Es decir, admite que debe respetar lo que hicieron sus predecesores en el Gobierno y que no puede aplicar su política discrecionalmente. 

Esas cesiones reabrirán los cauces de financiación a Grecia. Si todo encaja con lo pactado y el Eurogruo da su visto bueno, Atenas recibirá los 1.800 millones de euros del próximo tramo del rescate y los 1.900 millones provenientes del dinero que el Banco Central Europeo (BCE) obtuvo en 2014 con los bonos griegos que aún tiene en cartera. Al mismo tiempo, Grecia volverá a tener a su disposición los 11.000 millones ofrecidos para recapitalizar su sistema bancario. Otro de los efectos colaterales reside en que el BCE volverá sobre el paso dado el pasado 4 de febrero y aceptará de nuevo la deuda griega como garantía para financiar a los bancos helenos. 

Jaula de grillos

Antes, eso sí, Bruselas ha sido una jaula de grillos. Si las distintas partes querían calentar la cita, lo han conseguido. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se había mostrado "convencido" de que se alcanzará el acuerdo, pero fuentes oficiales del Ejecutivo heleno habían avisado de que Grecia ya ha enviado una solicitud, y que o Europa la acepta o no habrá otra. El problema es que Alemania entendía que la carta que el ministro de Finanzas heleno, Yanis Varufakis, no es una "solución sustancial" y que, en todo caso, constituye un "caballo de Troya" que Atenas pretende colar en la Eurona.

"No se trata solo de un país, se trata de Europa y nuestra capacidad para confiar los unos en los otros", había afirmado este vienes el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, para recalcar la actitud con la que llega a la reunión. En este sentido, la sensación es que, siendo un paso en la buena dirección, la carta remitida por Varufakis es demasiado ambigua y abierta a interpretaciones, con lo que el reto es concretarla... para saber cuáles son las concesiones y las propuestas auténticas de Atenas.

Para que la cuerda no se rompa, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha mostrado una posición constructiva al asegurar que la propuesta griega es una "señal positiva" para seguir negociando. Eso sí, desde la Comisión Europea ya se había deslizado este viernes, en los prolegómenos del Eurogrupo, la posibilidad de que no se alcanzara un acuerdo. 

Pero no quedaba ahí la cosa. Otras voces mencionaban situaciones más extremas. El ministro de Finanzas de Malta, Edward Scicluna, había declarado en Bruselas que el Eurogrupo estaba listo para mostrar la puerta a Grecia para que se vaya del euro. Vamos, que el Grexit sobrevolaba la cita. Y desde Alemania, Der Spiegel había publicado que el Banco Central Europeo (BCE) está desempolvando losplanes de contingencia ya formulados en 2010 para prepararse para la salida del euro. A primera hora de la tarde, eso sí, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, han subrayado que su voluntad era que Grecia permaneciera en el euro. 

Estos temores parecen haberse rebajado. Pero, como siempre, queda lo más difícil: la concreción del acercamiento de las posturas en un acuerdo auténtico. El euro, por ahora, ya celebra que se estén aproximando. Tras llegar a caer al mediodía hasta los 1,128 dólares, escala hasta los 1,14 dólares. 

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