La provisión genérica desaparecerá con las nuevas normas del Gobierno para la banca
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SE UTILIZARÁ POR COMPLETO PARA CUBRIR LAS PÉRDIDAS EN EL LADRILLO

La provisión genérica desaparecerá con las nuevas normas del Gobierno para la banca

Una de las concesiones que realizará el Gobierno a la banca para cumplir con la rebaja de valoración de los inmuebles es la posibilidad de utilizar

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La provisión genérica desaparecerá con las nuevas normas del Gobierno para la banca

Una de las concesiones que realizará el Gobierno a la banca para cumplir con la rebaja de valoración de los inmuebles es la posibilidad de utilizar la provisión genérica, el colchón dotado en la época de vacas gordas, para este fin, según fuentes del sector. Con ello, esta partida desaparecerá en la práctica, algo lógico puesto que ha sido despreciada tanto en los requisitos de capital de la EBA (Autoridad Bancaria Europea) como por las nuevas normas de Basilea III.

"La genérica es una provisión y, por tanto, podrá utilizarse para provisionar la rebaja de valor de los activos que va a imponer el Gobierno", explica una de las fuentes consultadas.  El propio Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell, dijo la semana pasada que "la nueva regulación de la cobertura de la exposición inmobiliaria tendrá en cuenta las provisiones ya constituidas" y que la genérica "supone parte de la cobertura". Por eso precisamente esta entidad ha mantenido una genérica de 800 millones al cierre del ejercicio 2001.

Como adelantó El Confidencial, las nuevas exigencias del Gobierno obligarán a los bancos y cajas a rebajar el valor de las promociones entre el 30% y el 50%, y el del suelo, entre el 80% y el 100%, aunque esta última norma será flexibilizada. Se trata de descuentos sobre el valor en libros de estos activos, es decir, el valor al que se los adjudicaron los entidades, que suele ser el que tenían cuando se concedió el crédito inicial en pleno boom inmobiliario, aunque en algunas ocasiones la tasación se ha actualizado.

Sobre este valor se aplica el descuento mencionado, que debe cubrirse, en primer lugar, con las provisiones ya dotadas. y ahí es donde se incluye la genérica, que podrá utilizarse para este cómputo. Hasta ahora, la genérica tenía un "suelo" que no podía utilizarse en ningún momento del ciclo; según las fuentes, una de las novedades de la nueva legislación será la desaparición de dicho suelo, lo que permitirá su completa utilización y su desaparición en la práctica, puesto que no deberá reponerse posteriormente. 

Este colchón se ha utilizado de forma masiva en los dos últimos años por culpa del desplome de los márgenes (que reduce la generación de beneficios) y el incesante aumento de la morosidad. De esta forma, muchas entidades, sobre todo cajas, han consumido prácticamente toda la genérica salvo el "suelo", y algunos bancos, como Banesto, han tenido que reponerla en varias ocasiones. algunas estimaciones apuntan a que quedan 15.000 millones de genérica en el conjunto del sector.

No obstante, Isidre Fainé, presidente de La Caixa, afirmó el viernes pasado que no está claro el destino de la genérica y que, a su juicio, "debería computar como parte del capital".

La gran derrota internacional del Banco de España

Ahí es donde reside la batalla de esta provisión, que ha supuesto una de las mayores derrotas internacionales del Banco de España. Con la creación del G-20 y el inicio de la reforma de las normas de Basilea, todo el mundo aplaudió la idea de un colchón anticíclico que se dotara en los momentos de vacas gordas para absorber pérdidas en las crisis, siguiendo el modelo de la genérica española, es decir, en guardar un porcentaje de cada crédito que concede como colchón para los malos tiempos.

Sin embargo, las nuevas normas de Basilea III establecieron que este colchón debía ser parte del capital y no una provisión; sólo permitieron que la genérica se utilizara para el llamado "buffer anticíclico', un colchón que queda a discreción de los supervisores nacionales (el obligatorio para todo el mundo se llama 'buffer de conservación') y que forme parte del capital de peor calidad, el llamado Tier 2.

La puntilla para la genérica vino de la mano de la EBA, que no permitió su utilización en ninguno de los dos test de estrés de la banca europea realizados en 2010 y 2011, al considerar que no forma parte del capital. Aunque el Banco de España protestó y aseguró públicamente que deberían haber contado, lo cierto es que esta decisión dejaba completamente sin sentido el concepto de la genérica. De ahí su desaparición en la próxima reforma financiera.