es el nuevo 'team manager' de la escudería

Alberto Puig y el morbo del reencuentro que puede llevar a Pedrosa fuera de Honda

La nueva posición de Puig en la escudería asiática llega en un año marcado por la renovación de contratos de los pilotos en todos los equipos oficiales de MotoGP

Foto: Pedrosa y Puig en el box de Honda. (Imago)
Pedrosa y Puig en el box de Honda. (Imago)

No ha sido una sorpresa la elección de Alberto Puig para el cargo de director deportivo del equipo Repsol Honda en el Mundial de MotoGP, aunque su perfil es diferente al de Livio Suppo, su predecesor, que era un hombre procedente del marketing y la comunicación. A Puig le falta esa mano izquierda de Suppo, pero también hay que valorar el carácter del español, que es directo y claro, aunque muchas veces áspero en sus comentarios y valoraciones.

Lo importante es que, en su elección, Honda recluta a un hombre de la casa, una persona que conoce perfectamente el garaje del equipo, que tiene una excelente relación con los ingenieros japoneses, con respeto mutuo y completo entendimiento, y eso es fundamental después de que la cúpula directiva del equipo quedara descabezada con la jubilación de Shuhei Nakamoto y la salida anticipada de Suppo. Aunque en este caso, Puig no tendrá poder absoluto, porque deberá reportar su labor ante Tetsuhiro Kuwata, director general de operaciones de HRC (Honda Racing Corporation).

La nueva posición de Puig, que hasta ahora supervisaba el trabajo de los equipos Honda en Moto3, y estaba a cargo de los campeonatos de promoción de Dorna, como la Asian Talent Cup y European Talent Cup, además de ser comentarista técnico en el canal de MotoGP de 'Movistar Plus', llega en un año crucial para los equipos, porque en 2018 vencen los contratos de los doce pilotos de fábrica del Mundial de MotoGP. En manos de Puig estarán las negociaciones para la renovación, o no, de los contratos de Marc Márquez y Dani Pedrosa.

El reencuentro con Pedrosa

Precisamente esto último desata, inevitablemente, el morbo, porque hasta 2013 Puig fue mentor y manager de Pedrosa. Pero ambos terminaron rompiendo su relación de forma poco cordial. Indudablemente, la profesionalidad de ambos está por encima de cualquier cuestión, relación o vínculo, pero es inevitable pensar que estará en manos de Puig la negociación del futuro de Pedrosa, que al culminar 2018 habrá completado nada menos que trece temporadas consecutivas como piloto oficial de Honda. Nadie en la historia del campeonato ha permanecido durante tantas temporadas vinculado a un mismo equipo, y además sin llegar a ser campeón.

Puig conoció a Pedrosa en las pruebas de selección de la Movistar Activa Joven Cup, la copa de promoción que Dorna puso en marcha en 1999, bajo la dirección del propio Puig. Una fría mañana de febrero, 54 muchachos, algunos muy niños, fueron convocados en el Circuito del Jarama para realizar unas pruebas de selección. Pedrosa, con sólo 13 años, era el más pequeño de todos, de edad y de tamaño. Puig vio algo en él. No fue el más rápido, pero lo eligió. Y siguió a su lado hasta 2013, dirigiendo su carrera deportiva de forma espartana, exigente y severa.

Alberto Puig charla con Pedrosa en 2008. (EFE)
Alberto Puig charla con Pedrosa en 2008. (EFE)

Su paso por el Mundial en las categorías de 125 y 250 no pudo ser mejor: campeón de 125 en 2003, y de 250 en 2004 y 2005. Y entró por la puerta grande en MotoGP, directamente en el equipo Repsol Honda. Pero la prometedora carrera de Pedrosa no se vio premiada con el éxito en la máxima categoría y, tras años de esfuerzo conjunto, la relación entre Puig y Pedrosa se deterioró hasta su ruptura. Fue, como lo era su forma de trabajar, austera, sin grandes titulares, sin palabras cruzadas. Todo de puertas para adentro. Desde entonces, Pedrosa se ha acompañado de un entorno cambiante: asistentes, técnicos, colaboradores… Incluso al concluir 2017 finalizó su relación con Wasserman, el grupo de comunicación norteamericano que se ocupaba de sus asuntos. El único punto de estabilidad desde su ruptura con Puig ha sido Sete Gibernau, con el que seguirá trabajando.

Muchos se preguntaban qué futuro le esperaba a Pedrosa en MotoGP, e incluso algunos se aventuraron a hablar de su próxima salida de Honda, quizás con destino a KTM, u otra marca. Ahora, la nueva posición de Puig podría ser vista como el impulso definitivo que lleve a Pedrosa fuera de Honda. Pero no tiene por qué ser así. Ha pasado tiempo desde su ruptura, y el tiempo lo cura todo.

Pero, además, hay que tener en cuenta el pragmatismo de Puig. Como piloto siempre fue visceral, un hombre de carácter, valiente como pocos, pero su forma de ser exigente le ha llevado a no ser arbitrario en sus decisiones. ¿Está en cuestión el puesto de Pedrosa en Honda? Seguramente como el de cualquier otro piloto, pero siendo objetivos no es fácil encontrar a un piloto que alcance los resultados de Pedrosa. Quizás se esperaba más de él, que hubiera podido pelear hasta el final por una corona, al menos, pero repasando la parrilla de MotoGP de un vistazo, ¿qué otro piloto disponible sería capaz de hacerlo mejor de lo que lo ha hecho Pedrosa? No es fácil responder. Y Puig lo sabe.

En cualquier caso, no será fácil la labor de Puig. HRC ha encontrado en él al su occidental necesario, al hombre de confianza de la marca que ayuda a conectar el temperamento oriental de la fábrica con la sociedad occidental en la que desarrolla su actividad. Puig tiene el conocimiento y la experiencia de las carreras. Quizás le falten las habilidades de comunicación de su predecesor, aunque si después de treinta años en las carreras no las ha necesitado para sobrevivir, sabrá salir adelante.

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