tras una complicada temporada

¿Cómo saldrá del atolladero? Yamaha mira al pasado pensando en su futuro

¿Cómo saldrá Yamaha del atolladero en el que se encuentra atrapada? No se respira el mejor ambiente en el 'box', donde se vive entre el desconcierto y la frustración

Foto: En la imagen, Maverick Viñales y Valentino Rossi. (EFE)
En la imagen, Maverick Viñales y Valentino Rossi. (EFE)

El Mundial de MotoGP 2017 ya es historia. Hablando de los fabricantes, la gloria ha sido para Honda, y también hay que calificar de exitosa la campaña de Ducati. Pero si nos referimos a Yamaha, desastre es el término que más fácilmente llega a la boca. Pero para Lin Jarvis, el máximo responsable de Yamaha, no ha sido una temporada desastrosa: “Empezamos la pretemporada muy fuertes, ganamos las primeras carreras, pero luego se convirtió en un año difícil desde el punto de vista técnico porque tuvimos complicaciones para resolver los problemas técnicos que surgieron”, decía el pasado fin de semana Jarvis, en un escueto análisis de la temporada. “A veces algunas carreras resultaron un tanto desastrosas porque se dieron situaciones extrañas; ha sido un año duro. Pero también tenemos al mejor ‘rookie’ del año (Zarco) y al mejor equipo privado (Tech 3)”, resaltó Jarvis.

“Ganamos cuatro carreras y terminamos en el podio bastantes veces, así que entiendo lo que Lin quiere decir. Sin embargo, también estoy seguro de que tenemos el potencial para hacerlo mucho mejor. Podríamos haber hecho más”, dijo Valentino Rossi, que después de haber sido subcampeón del mundo en las tres anteriores temporadas, ésta ha acabado en quinta posición, superado por su nuevo compañero Maverick Viñales, y acosado por el debutante Johann Zarco. Dejando a un lado aquellas dos erráticas temporadas subido en una Ducati, es la peor clasificación final de Rossi en sus 18 campañas en la máxima categoría.

Yamaha ha transmitido una sensación de desconcierto, y la última carrera del año es un ejemplo muy representativo de esta situación, con Zarco, con su moto satélite equipada con un bastidor 2016, peleando por la victoria, mientras que Rossi y Viñales optaron a última hora por esa misma versión de chasis, tras una somera puesta a punto durante el 'warm up', a todas luces insuficiente para poder aspirar a un buen resultado en la carrera.

“El sábado por la noche decidimos recurrir al chasis del año pasado porque ya estaba en nuestros planes probarlo en los tests del martes y el miércoles, y en carrera se entienden más cosas que durante los entrenamientos”, comentó Rossi, explicando el por qué de tan repentina elección, después de no haber trabajado con ese bastidor en los días previos a la carrera.

La frustración

Al desconcierto en Yamaha, se suma la frustración, que se personifica sin el menor género de dudas en Maverick Viñales. En Cheste, el piloto de Roses admitía que esta situación era “frustrante para mí como piloto y creo que también para el equipo”, dijo, y admitió: “Pues no, no tengo explicaciones. ¿La telemetría? Dice que estamos en el lugar equivocado, que la configuración es incorrecta. Todavía tengo los mismos problemas. La moto no frena y no gira, y en esta pista estos problemas son aún mayores”, comentó. Hace un año, en este mismo escenario, Viñales impresionaba a todos con una sensacional toma de contacto en sus primeros entrenamientos con la Yamaha YZR M1. ¡Como ha cambiado la película!

Haciendo balance de un año que empezó muy bien y ha terminado muy mal, Viñales lamentó los numerosos cambios, las continuas pruebas y modificaciones que hicieron que se perdiera el rumbo, como él mismo dijo en una ocasión: “Quizás, cuando cambiamos de chasis, tendría que haber sido más estricto. Fiarme más de mi ‘feeling’ y menos de los demás", dijo Viñales haciendo autocrítica.

Dirección equivocada

Este comentario revela una tensión latente. “Yo sólo puedo hablar por mí mismo, y creo que la dirección que tomamos no es la correcta para ir más rápido. Después de todo, también tenemos dos estilos de conducción diferentes”, dijo Rossi, que como siempre, ante un posible conflicto con su compañero, respondió con ironía: “Si nos traen una moto que funcione, Maverick y yo ciertamente estaremos de acuerdo (risas). Las motos rápidas resuelven muchos problemas, de lo contrario, provocan más problemas”.

Sin perder la perspectiva de las cosas importantes que han sucedido en esta extraordinaria temporada en el Mundial de MotoGP, es importante no perder de vista lo que ha pasado en Yamaha. Y viendo cómo Viñales ha pasado las de Caín en su encaje dentro del equipo, ahora tendríamos que valorar mucho más los resultados conseguidos por Lorenzo a lo largo de las nueve temporadas en las que permaneció en Yamaha, en las que plantó cara a Rossi en el mejor momento de su carrera, y lo derrotó en la pista y en el garaje. Muchos advirtieron a Viñales de lo complicado que es ser compañero de Rossi, y por mucho que le contaran, por muchos “qué viene el lobo”, la realidad fue superior a la ficción.

¿Cuándo comienzan los errores?

Un año después, nadie ha podido batir los registros de Jorge Lorenzo en su última carrera con Yamaha: la 'pole' en Cheste, 1’29”401 (1’29”897 marcó Márquez el sábado) y la vuelta rápida 1’31”171 (1’31”576 logró Zarco), con lo que la huella de Lorenzo se mantiene perenne.

En estas circunstancias resulta inevitable recordar que los únicos títulos conseguidos por Yamaha en las ocho últimas temporadas llegaron de la mano de Lorenzo, y que en la primera campaña del mallorquín fuera de la marca de los diapasones, el resultado del fabricante ha sido el peor desde 2007, cuando Valentino Rossi fue tercero tras Casey Stoner (Ducati) y Dani Pedrosa (Honda). Después de aquello, Rossi ganó dos títulos (2008-2009), Lorenzo tres (2010-2012-2015), y los pilotos de Yamaha siempre fueron primero o segundo en el campeonato.

Este comentario no viene a desmerecer el excelente trabajo de Viñales, sino a realzarlo, porque demuestra que cubrir el hueco de Lorenzo es una tarea mucho más complicada de lo que se dice. Viñales lo ha intentado y ha sacado una buena nota, pero no es suficiente, ni para el propio Maverick ni para nadie. Es inevitable volver a pensar si la estrategia de Yamaha ha sido acertada, si el equipo podía permitirse el lujo de dejar escapar a su mejor peón como lo hizo, pensando en que nada cambiaría. Pero según Jarvis, con Lorenzo los problemas habrían sido los mismos y nada habría cambiado. Eso nunca lo sabremos.

En la imagen, Maverick Viñales sobre su Yamaha. (EFE)
En la imagen, Maverick Viñales sobre su Yamaha. (EFE)

Trabajo sin ayuda de los satélites

Honda y Ducati se apoyan en sus equipos satélite para avanzar en el desarrollo de sus motos. Cal Crutchlow ha compartido material con Márquez y Pedrosa, y Danilo Petrucci con Dovizioso y Lorenzo. Cuanta más información haya, mejor. La información es poder. Pero Yamaha no trabaja con su único equipo satélite, el Tech 3, a pesar de que Zarco ha demostrado una gran eficiencia. Lo cierto es que esta política de Yamaha viene de largo. En el pasado, incluso los hombres de Tech 3 (Espargaró y Smith) tenían que bregar con limitaciones técnicas, como un motor que giraba a menor régimen que el de los pilotos de fábrica, y un mayor kilometraje a cuestas para evitar consumir demasiados propulsores (¿por qué gastar seis motores si se puede hacer la temporada con cinco y es más barato?).

A lo largo del pasado fin de semana, tanto Jarvis como Zarco fueron frecuentemente interpelados a cuenta del modelo que pondrá Yamaha a disposición del francés en 2018. ¿Será un 2018, un 2017, o un 2016 (que en realidad es un 2015, porque el 2016 era aquel que situaba el depósito en el colín)? Zarco dijo que él correría con lo que Yamaha le diera.

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Sólo Yamaha tiene la respuesta, pero de momento, Jarvis calla. “Todavía no tenemos decidido qué clase de especificación podrán utilizar en Tech 3”, dijo el sábado. La verdad es que, a estas alturas, tampoco está claro cuál será el material de Rossi y Viñales. Pero se trata de una decisión que no puede esperar mucho tiempo: el martes y el miércoles se inician las pruebas de pretemporada en Valencia, y después hay un entrenamiento programado en Sepang, antes de que entre en vigor la obligatoria parada invernal el 1 de diciembre. El reloj ya ha comenzado a correr…

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