MICHELE PIRRO, LA CLAVE PARA DOVIZIOSO

Honda, empujada por Márquez y Ducati a fichar a un superpiloto de pruebas

El trabajo de los pilotos de pruebas es más importante de lo que parece. Honda ha contratado a Stefan Bradl, pero Yamaha no tiene ningún probador puntero

Foto: Marc Márquez seguido de su compañero Dani Pedrosa y las dos Ducati. (EFE)
Marc Márquez seguido de su compañero Dani Pedrosa y las dos Ducati. (EFE)

Siempre que se habla de los pilotos de pruebas, el más mencionado es Casey Stoner. El australiano sigue siendo, cinco años después de su retirada, lo suficientemente rápido en las sesiones de pruebas como para rivalizar con las estrellas de MotoGP. Él es el único probador capaz de llevar la prueba de una moto hasta el mismo límite, y buena parte del éxito alcanzado por Ducati en 2017 se debe a su labor. Antes de que un prototipo llegue a manos de un piloto de MotoGP, el trabajo de evolución recae un piloto de pruebas, que tiene que evaluar si el diseño es adecuado. Stoner, que mantiene intacta su capacidad de ir deprisa, es un toda una referencia.

Pero Stoner no es el único responsable del progreso de Ducati. Para ser justos, Michele Pirro, el otro piloto de pruebas de la marca, el hombre que siempre está en todos los entrenamientos privados, sí que resulta fundamental. Podemos decir, sin exagerar, que la pieza clave en el éxito de Ducati es Pirro. Su aportación es imprescindible, porque no es un piloto de pruebas al uso de las fábricas japonesas, que confían en sus probadores nativos, habituales de los campeonatos japoneses pero que no son suficientemente rápidos.

Por lo general, cuando un de estos probadores lleva al límite una MotoGP, está rodando a tres o cuatro segundos del ritmo al que podría rodar un piloto puntero del Mundial, y ese margen que no parece nada marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, porque cuando una moto se coloca en su límite real, es cuando aparecen los fallos. Pirro es capaz de rodar casi al nivel de la cabeza de MotoGP.

Desde hace cinco años, Pirro trabaja en esa función para Ducati Corse, y en el transcurso de este tiempo ha realizado varias participaciones como piloto invitado y varias sustituciones, tanto en MotoGP como en el Mundial de Superbikes, y es capaz de hacer clasificaciones entre los cinco primeros en ambos campeonatos. Y cuando compitió en el Mundial como piloto fijo, llegó a ganar un Gran Premio en Moto2, Pirro se mantiene activo corriendo el campeonato CIV italiano con una Ducati de SBK. Eso le permite mantener el ritmo necesario para ser suficientemente competitivo a la hora de probar la Ducati Desmosedici de MotoGP.

Honda ficha a Bradl

Por eso digo que Pirro es realmente el hombre clave en el desarrollo de la Ducati. Stoner es claramente más rápido, pero Stoner hace tandas cortas, no más de cinco o seis vueltas en cada salida. Su físico –aunque se conserva en buena forma le falta el tono de los competidores activos- no le permite emplearse a fondo en la distancia de una carrera, algo que sí hace Pirro.

El ejemplo de Ducati ha sido tenido muy en cuenta por los demás fabricantes. KTM dejó en manos de Mika Kallio, recién retirado de Moto2 en 2016, el desarrollo de su MotoGP, y los resultados son evidentes. La evolución ha sido impresionante, y Kallio, en las diversas participaciones que ha realizado como piloto invitado a lo largo de la pasada temporada, ha rendido a gran nivel. El trabajo ha sido tan bueno que KTM le ha premiado esta próxima temporada con cinco salidas como piloto invitado. Suzuki, que tiene a Takuya Tsuda como piloto de pruebas, trabaja desde el año pasado con Sylvain Guintoli, campeón del mundo de SBK en 2014, como piloto de pruebas, y Aprilia ha confiado en Matteo Baiocco, otro piloto procedente de SBK y actualmente en el CIV italiano, para desarrollar la labor de probador.

Honda trabajaba habitualmente con el ya veterano Hiroshi Aoyama –campeón del mundo de 250 en 2009- y Takumi Takahashi, una estrella de las 8 Horas de Suzuka y los campeonatos nacionales japoneses. Pero cuando la referencia de la marca se llama Marc Márquez, los japoneses no son capaces de llevar la Honda RC213V hasta el límite que marca Márquez. Por eso esta temporada ha tomado una decisión importantísima: ha contratado a Stefan Bradl para su equipo de pruebas.

Bradl, que en 2016 dejó el Mundial de MotoGP tras cinco temporadas, el año pasado corrió en SBK con Honda, pero de cara a 2018 se había quedado sin moto. HRC no ha dudado en reclutarle, en un movimiento ágil y con la evidente intención de intensificar el trabajo de desarrollo.

Hasta ahora, Honda se apoyaba también en Cal Crutchlow para el trabajo de desarrollo, y el inglés es una importante aportación, pero no puede probar libremente porque es un piloto mundialista que tiene limitado el número de jornadas de pruebas que puede realizar, como sucede con todos los demás. Por eso la llegada de Bradl puede ser un revulsivo para la marca.

Yamaha, sin embargo, no tiene ningún probador occidental, y sigue trabajando con sus pilotos de pruebas japoneses, Katsuyuki Nakasuga y Kohta Nozane. Esto también marca las diferencias en la fase inicial de desarrollo. El hecho de que el equipo de fábrica trabaje con un material diferente al de Tech 3, su única estructura satélite, también es un detalle a tener en cuenta. Son como el agua y el aceite, no se pueden mezclar. Además, mientras que el desarrollo de las motos de Maverick Viñales y Valentino Rossi ha dado un paso atrás, regresando al concepto de la YZR M1 2016, Johann Zarco ha escogido correr con la versión 2017, repudiada por los pilotos oficiales.

Los probadores primero

Los pilotos de MotoGP volverán a la acción el próximo 28 de enero en Sepang, retomando así el trabajo de pretemporada con unos días de antelación a lo habitual, y con una novedad importante: el segundo entrenamiento de pretemporada tendrá lugar en Buriram (Tailandia), escenario de una nueva carrera en el mes de octubre. Eso supondrá que las pruebas no serán tan fluidas como resultan habitualmente, porque se tendrán que enfrentar a una pista desconocida, aunque a decir de muchos bastante insulsa y con poca dificultad. Pero el desconocimiento del trazado siempre es un inconveniente y distraerá parte de la atención en un momento clave de la pretemporada.

Antes de que los pilotos de MotoGP rueden en Sepang, llegará el turno de los probadores, que estarán en el circuito malayo del 24 al 26 de enero, con Casey Stoner entre ellos, como es habitual en estas primeras pruebas. Seguramente, el australiano se sumará a las pruebas de los mundialistas en alguna otra jornada, como hace habitualmente, junto a otros probadores. En menos de dos semanas, las MotoGP volverán a rugir; en las próximas semanas se tomarán decisiones fundamentales para el desarrollo del campeonato 2018.

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