tras las salidas de Nakamoto y Suppo

Honda busca capitán para su futuro en MotoGP... y no son ni Márquez ni Pedrosa

Nakamoto y Suppo, los dos hombres que sacaron a Honda de su etapa más gris en MotoGP, han desaparecido de escena. ¿Qué le depara el futuro al fabricante más potente del campeonato?

Foto: Nakamoto y Pedrosa en el circuito de Austin en 2016. (EFE/EPA)
Nakamoto y Pedrosa en el circuito de Austin en 2016. (EFE/EPA)

Hasta la llegada de Shuhei Nakamoto al Mundial de MotoGP como vicepresidente de HRC (Honda Racing Corporation), Honda pasaba por la peor etapa de su historia en los Grandes Premios. La marca japonesa regresó al Mundial de forma oficial en 1982, tras quince temporadas alejada del campeonato, y logró el título de 500 al año siguiente de la mano de Freddie Spencer. Desde entonces, Honda siempre peleó por el título de la 'clase reina' con regularidad, llegando a disfrutar de un dominio arrollador en determinados momentos. Consiguió el título de 500 con Spencer (1983 y 1985), Gardner (1987), Lawson (1989), Doohan (1994-1998), Crivillé (1999), y con Rossi (2001-2003) la marca salió airosa del trance de pasar de 500 a MotoGP en 2002.

Pero después de ese largo periodo de dominio, con 13 títulos de piloto y 14 de fabricante en 22 temporadas, Honda pasó por su momento más gris. Entre 2004 y 2010 sólo sumó el título conseguido por el malogrado Nicky Hayden, 'in extremis', y dos títulos de fabricante. Eso fue todo durante siete largas temporadas en las que Honda tuvo que aprender a perder para volver a ganar. No fue una situación nueva para el fabricante japonés, que pasó por una situación similar entre 1979 y 1982, con su fallida NR500, un proyecto anticipado a su tiempo que no dio más que frustraciones. Es una filosofía difícil de comprender en el mundo occidental.

Todo cambió en 2009, cuando Nakamoto, procedente de la Fórmula 1, regresó a HRC, donde había trabajado desde 1983 a 2000 en diferentes áreas. Bajo su dirección Honda recuperó el protagonismo perdido, y el equipo acometió una serie de modificaciones importantes. Nakamoto incorporó en 2010 a Livio Suppo como director de marketing procedente de Ducati, donde había liderado el proyecto Desmosedici de MotoGP desde 2003. Juntos, Nakamoto y Suppo, lideraron los grandes cambios realizados en HRC en los años sucesivos que han permitido a Honda recuperar la hegemonía en la categoría. En estas siete últimas temporadas, Honda ha ganado cinco títulos de piloto con Casey Stoner (2011) y Marc Márquez (2013-2014-2016-2017), y seis títulos de fabricante.

Nakamoto se jubiló al finalizar la temporada 2016, cumpliendo con la costumbre de Honda, que releva a sus empleados de los puestos de dirección al cumplir los 60 años, y Suppo ha cesado en su labor como 'team principal' (director de equipo) del Repsol Honda al día siguiente de completar el triplete en MotoGP, consiguiendo los títulos de piloto, fabricante y escudería. A eso lo llamaríamos salir por la puerta grande si no fuera porque su marcha se ha producido cuando aún tenía un año de contrato con HRC. Es decir, que no estaba prevista, inicialmente.

Suppo y Márquez en Austin. (Italy Photo Press via ZUMA Press)
Suppo y Márquez en Austin. (Italy Photo Press via ZUMA Press)

HRC recupera el control

Cuando Nakamoto abandonó HRC, se reestructuró la dirección de la compañía. Sobre el extrovertido ingeniero japonés, un hombre abierto y dicharachero, con buen sentido del humor y un inglés bastante fluido para ser japonés, recaían diversas responsabilidades. No sólo era el director técnico, también se hacía cargo de la gestión de la compañía en lo deportivo y en lo técnico, y controlaba el presupuesto. Nakamoto acumuló gran responsabilidad y poder en HRC, pero en el momento que dejó de formar parte de la empresa sus responsabilidades se repartieron entre Tetsuhiro Kuwata (director de la gestión de operaciones de carreras), Shinichi Kokubu (director desarrollo tecnológico), y Takeo Yokohama (director técnico), evitando así la concentración de poder en una sola persona. De hecho, en 2017 se ha incorporado al grupo directivo de HRC un cuarto miembro, Shigehisa Fujita, al frente de la división administrativa.

Todo ese poder llegó a reposar en manos de Nakamoto. Y desde Honda se consideró que acaparaba demasiado protagonismo, por tanto era necesario reorganizar la estructura y recuperar el sentido coral del trabajo, una filosofía de empresa que resulta extraña para el mundo occidental. Desde los tiempos de su fundador, Soichiro Honda, en Honda Motor se consideraba que ningún miembro de la compañía debía sobresalir por encima de los demás, que todos los que forman parte de la empresa son iguales, que la única diferencia entre el presidente y los empleados es el papel que desempeña cada uno.

De hecho, los que precedieron a Nakamoto en el cargo tuvieron un perfil mucho más discreto. Hombres como Seiki Ishii, Tatsuo Kurosawa, Shoji Tachikawa, Noriaki Nakata, Makoto Tanaka, y su inmediato antecesor Kazuhiro Yamano, en ningún momento alcanzaron la popularidad y la accesibilidad de Nakamoto. A lo largo de la historia de HRC, la única figura con una relevancia similar fue el mítico Yoichi Oguma, presidente de HRC de 1987 a 1993, que capitaneó el regreso de Honda a los Grandes Premios en 1982. Fue un hombre de una personalidad extraordinaria, un auténtico 'shogun' de la era feudal, que dirigió la compañía de modo férreo, pero al mismo tiempo tuvo gestos de grandeza. En una ocasión, acudió a la carpa del equipo Suzuki con una botella de champán para felicitarles cuando Niall Mackenzie alcanzó un puesto en la primera línea de parrilla del Gran Premio de San Marino de 1986, a lomos de su vetusta Suzuki RG 500, una hazaña impensable para cualquier moto privada de la época que conmovió a Oguma-san, al que los sajones llamaban por su fiereza Warlord (el Señor de la Guerra).

En cierto modo, tanto Oguma como Nakamoto alcanzaron un protagonismo similar, un liderazgo indudable, pero la personalidad marcadamente japonesa de Oguma lo hizo más inaccesible, más convencional, mientras que Nakamoto, que durante su etapa en la F1 residió en Maidenhead (Inglaterra), fue un hombre de fácil trato.

¿Quién capitaneará el futuro?

La salida de Suppo hace un par de semanas completa el desmantelamiento de la estructura de poder de Nakamoto. Ahora todo queda en manos de HRC, que retoma su forma de actuar, con decisiones que se adoptan en grupo, de un modo igualitario entre las personas con responsabilidad. En la cultura japonesa, igualdad quiere decir eliminación de distinciones dentro de un grupo.

El gran desafío al que Honda se enfrenta a partir de este momento es mantener el excelente rendimiento actual. Tienen una de las más preciadas herramientas, que no es otra que Marc Márquez, cuyo talento ha marcado la diferencia en una temporada muy intensa.

¿Qué le depara el futuro a Honda? Como en el sueño del faraón, Honda ha pasado por sus siete años de vacas flacas y siete años de vacas gordas (aunque el faraón soñó antes con las gordas). No se puede anticipar qué sucederá en las siete siguientes temporadas, pero ni siquiera a corto plazo nadie es capaz de intuir quién estará al frente de la formación. Nada más conocerse la salida de Suppo, un nombre comenzó a correr de boca en boca por los mentideros del 'paddock' de MotoGP: Alberto Puig. ¿Será el capitán que Honda precisa? Será difícil ver a Puig en el puesto de 'team principal', aunque Honda necesitará tener un occidental en sus filas, igual que lo tienen Yamaha (Lin Jarvis) y Suzuki (Davide Brivio). Puig actualmente dirige los campeonatos de promoción organizados por Dorna (European Talent Cup, Asia Talent Cup y British Talent Cup), y éste es, curiosamente, el nuevo destino de Nakamoto, como “consejero especial” del Departamento de Promoción de Talentos de Dorna.

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