problemas para lorenzo y dovizioso

Problemas para Lorenzo: Ducati no tendrá lista su MotoGP de 2018 hasta enero

Esta semana hay entrenamientos de MotoGP en Jerez, con presencia de Ducati, que se enfrenta a una pretemporada contrarreloj, sin nueva moto hasta finales de enero

Foto: Jorge Lorenzo, pensativo delante de su Ducati. (EFE)
Jorge Lorenzo, pensativo delante de su Ducati. (EFE)

Mientras que Yamaha, con todos sus efectivos, los del equipo oficial y el satélite Tech 3, se recluye en el circuito malayo de Sepang, repitiendo la estrategia desarrollada en la pretemporada 2017, los demás equipos del Mundial de MotoGP se han trasladado a Jerez, donde a partir de este miércoles realizarán dos nuevas jornadas de pruebas antes de que el próximo 1 de diciembre se active de forma radical la prohibición de realizar entrenamientos.

La cuestión de las pruebas ha provocado un nuevo conflicto entre los fabricantes. Es un tema de geoestrategia, porque de las tres marcas fuertes del campeonato, Honda, Yamaha y Ducati —las únicas que no van a disfrutar de concesiones en 2018—, la marca italiana es la única cuya fábrica se encuentra en Europa, lo que supone una ventaja logística a la hora de trabajar. En 2018 se introducen una serie de cambios en el sistema de entrenamientos con el objetivo de equilibrar más la situación, lo que ha obligado a Ducati a reorganizar toda su planificación, y no ha sentado muy bien a los responsables de la fábrica italiana.

La situación se complicará más

Honda y Yamaha, en boca de todos sus responsables deportivos, ya manifestaron en el último Gran Premio su disposición a que se reduzca el número de entrenamientos, mientras que Ducati no ocultó su contrariedad por este cambio. Además, la llegada de una carrera más la próxima temporada, Tailandia (7 de octubre) eleva a 19 el número de grandes premios, obligando a reorganizar toda el calendario de trabajo, con un inicio muy temprano (18 de marzo), un final muy lejano (18 de noviembre), con ocho meses de competición en los que hay poco espacio de maniobra. Y en 2019 serán veinte las carreras, con lo que la situación se complicará aún más.

El nuevo sistema pretende evitar que los equipos aprovechen las pruebas para preparar las carreras. Se mantienen los cinco días de libre disposición para entrenar durante la temporada, pero ahora sólo se podrán emplear tres de ellos para pruebas en circuitos donde todavía no se haya disputado un Gran Premio (con una antelación mínima de 14 días, como siempre), como hicieron con tan buenos resultados Yamaha en Le Mans, Ducati en Montmeló y Honda en Brno. Además, se impone otra prohibición de entrenar entre el 16 de julio y el 2 de agosto, durante el periodo de descanso veraniego que habitualmente aprovechaban los más pudientes para continuar trabajando. Y de cara al año 2019 las limitaciones serán mayores; para empezar, sólo habrá dos pruebas de pretemporada: Sepang y Losail.

La nueva moto, en febrero

Dada la concentración de las pruebas transoceánicas en primavera y otoño, el grueso de la actividad se centrará entre mayo y septiembre. Esta nueva programación supone ir a contrarreloj, y Ducati se va a ver muy forzada en estas nuevas condiciones, de ahí que se sienta perjudicada por estos cambios. El problema que tiene el fabricante italiano es que ha tenido que cambiar su programación precisamente ahora que su nueva moto llega con retraso tras un contratiempo en el desarrollo del nuevo motor, un propulsor más potente —se estimaba una ganancia de 3 CV, que no es baladí— que ha tenido problemas de fiabilidad.

Dado que Ducati cuenta con cuatro equipos en la categoría, la reglamentación le concede la posibilidad de homologar hasta tres configuraciones de motor en su Desmosedici. En 2017, Dovizioso, Lorenzo y Petrucci emplearon una GP17; Bautista, Barberá y Redding una GP16; mientras que Baz y Abraham usaron una GP15. Y, por su parte, Petrucci trabajó con un motor con un sistema de lubricación diferente que proporcionaba esa potencia extra, que no funcionó, inicialmente concebido como el propulsor para la Desmosedici GP18. Este fiasco ha provocado un retraso en el desarrollo de la nueva moto, que no estará lista hasta las pruebas de Sepang (28 al 30 de enero), por lo que Dovizioso y Lorenzo no tienen nada nuevo que probar, lo que supone una gran contrariedad y les deja un paso por detrás de Honda, que en Valencia sí desplegó nuevo material.

El lío de Yamaha

Yamaha tampoco tiene nada clara su moto para la próxima temporada, y todavía sigue enredada en una serie de combinaciones en busca de la más adecuada. Aunque Maverick Viñales se mostró satisfecho en Cheste la semana pasada, ahora en Sepang tendrá que refrendar las buenas sensaciones, disfrutando del mismo material empleado en Valencia. El año pasado la pretemporada fue de alegría en alegría aunque luego el campeonato se les terminó yendo de las manos.

Los que parecen tenerlo claro son los pilotos de Honda. En Valencia, Marc Márquez y Dani Pedrosa pudieron probar novedades en todos los terrenos: motor, chasis, escapes… Y los resultados fueron más que satisfactorios. Tanto es así que ni Márquez ni Pedrosa viajarán a Jerez, y en su lugar HRC trabajará con el probador Takumi Takahashi. También han confirmado su presencia en Jerez, Suzuki, KTM y Aprilia.

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Dentro de las filas de Honda la novedad en Jerez será ver en pista a Álex Márquez, el hermano menor de Marc, que realizará su primera prueba a fondo con una MotoGP. La ausencia por lesión de Thomas Luthi, uno de los dos pilotos del equipo Marc VDS, ha propiciado que el menor de los Márquez, piloto de la escudería belga en el Mundial de Moto2, se suba a la Honda RC213V del suizo. Álex ya tuvo oportunidad de darse unas vueltas con la Honda de MotoGP en Valencia 2014, y el año pasado durante unas pruebas privadas en Misano. Pero ésta será su primera prueba de verdad.

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