el atletismo empieza a copar las madrugadas

Lo que te perdiste de los Juegos porque estabas dormido

El tartá saluda a la mujer más rápida del mundo, la jamaicana Elaine Thompson. Michael Phelps se despide para siempre de la natación como mejor sabe hacerlo, con un nuevo oro olímpico

Foto: Carolina Marín (Reuters)
Carolina Marín (Reuters)

Ha pasado el ecuador de los Juegos Olímpicos de Río. Siguiente acto, salen del escenario Michael Phelps -para siempre- Katie Ledecky, Katinka Hosszú. Entran Usain Bolt, Mo Farah y Dibaba. Cambio de guardia, pero las noches siguen trayendo noticias, resultados y, sobre todos muchas emociones. Estas fueron las de la última madrugada

Baloncesto

Pau Gasol y el lituano Jonas Valanciaunas en pleno partido. (EFE)
Pau Gasol y el lituano Jonas Valanciaunas en pleno partido. (EFE)

Rimas Kurtinaitis se le ocurrió la genial idea de criticar a Pau Gasol. Llegó su país, Lituania, el pívot se reencontró y trituró a los bálticos en cachitos pequeños. España esta vez sí lo fue, la mejor versión, la divertida y marcial, la que pasa por encima de sus rivales y permite al aficionado pensar que todo es posible. Quizá todo menos ganar a Estados Unidos. La selección se vio mirando al precipicio con una obligación: ganar los tres partidos que les quedaban. Contra Nigeria lo hizo a duras penas, a Lituania la arrasó sin clemencia, queda la última carta, la de Argentina

Bádminton

La danesa Line Kjaersfeldt en su lucha contra la española. (EFE)
La danesa Line Kjaersfeldt en su lucha contra la española. (EFE)

Todo el mundo que habla ve entrenar a Carolina Marín sale asustado. La joven onubense tiene una determinación a prueba de bombas. No solo es que quiera ganar, es que tiene decidido que lo va a hacer. Que no le vale menos del oro, que se va a pelear con quien le pongan delante para demostrar que lo del volante es lo suyo y que el resto pueden esperar sentados viendo el huracán. Kjaersfeldt da fe de que parar a Carolina Marín requiere unos esfuerzos que la gente normal no es capaz de asumir. La española ganó su partido en dos sets, se hizo con la primera plaza y eso supone que se saltará la ronda de octavos para caer directamente en cuartos. Menos trabajo. El bádminton es suyo. 

Tenis

Mónica Puig celebra su victoria. (Reuters)
Mónica Puig celebra su victoria. (Reuters)

Si algún experto previó antes del campeonato que iba a ser campeona Mónica Puig este es un buen momento para que pida un aumento de sueldo. Es una de las grandes sorpresas de estos Juegos, ver como una jugadora del montón se convierte en campeona olímpica. Cosas bonitas del deporte. Datos curiosos de la nueva estrella. Es el primer oro de la historia conseguido con la bandera de su país, Puerto Rico, y ella misma es la primera mujer en conseguir una medalla para el país. No es, sin embargo, la primera puertorriqueña en ser campeona olímpica. Ni siquiera la primera tenista puertorriqueña. Gigi Fernández tiene dos oros en dobles y ella, como Puig, es nacida en Puerto Rico. Como el estatus político de la isla es complicado, y técnicamente forma parte de Estados Unidos, sus deportistas pueden elegir por qué país competir. Fernández, que era doblista, pensó que lo mejor era ir con los yanquis, que era donde estaban sus opciones. Acertó, aunque en su país es considerada una traidora, unas brasas que ha avivado el hecho de que, ahora sí, la bandera de Puerto Rico haya subido a lo más alto en el tenis olímpico. 

Hockey

Gloria Comerma en acción con su tercer gol contra las coreanas. (Reuters)
Gloria Comerma en acción con su tercer gol contra las coreanas. (Reuters)

Después de las tres derrotas iniciales no era ilógico dejar de confiar en las 'red sticks'. Parecían prácticamente eliminadas porque necesitaban que se dieran demasiadas circunstancias favorables. Y se dieron. La primera, la principar de hecho, es que empezaron a ganar partidos. Porque sin eso no hay clasificación en ningún deporte que no sea el waterpolo femenino, que es en sí mismo la contradicción hecha deporte. Ganaron también a Corea del Sur en la última jornada, 3-2, remontando un gol en contra previo, mejorando mucho la defensa y demostrando que a Río no han ido a pasearse. Pasan a cuartos, pero no lo tendrán sencillo, el inicio durmiente las hace cruzarse con Reino Unido, que ha mostrado una gran autoridad en todo el torneo. 

Atletismo

Mo Farah celebra su remontada al llegar a la meta. (Reuters)
Mo Farah celebra su remontada al llegar a la meta. (Reuters)

Mo Farah sigue siendo el mejor fondista del mundo. Por si quedaba dudas de su reinado ganó el 10.000 con solvencia ¿más? a mitad de la carrera tuvo una caída, algo que no trastocó ni en un milímetro sus planes. El keniano Tanui demarró a falta de 300 metros, y parecía que se iba. Los que tienen a Farah en la memoria sabían que aquello no iba a acabar bien, que el británico de origen somalí, pupilo del sospechoso Alberto Salazar, iba a llegar a su altura y se iba a sacar un hachazo para llevarse la carrera. En el 100 femenino, que era la final con más neones de la noche -incluida una horrenda presentación que muy poco tiene que ver con la tradición del atletismo- ganó la jamaicana Elaine Thompson. Lo de que gane Jamaica en la velocidad ya no suena nuevo. Fue primera la joven y tercera Shelly-Ann Fraser-Pryce, la doble campeona de la sonrisa inmarcesible. En longitud no ganó Rutherford, pero el británico igualmente invitará a los amigos a una competición internacional en el patio de su casa. El campeón: Jeff Henderson.

Natación

Phelps emocionado en medio de las ovaciones del público. (Reuters)
Phelps emocionado en medio de las ovaciones del público. (Reuters)

Gregorio Paltrinieri no batió el récord del mundo de 1.500, así que sigue en las manos del oscuro chino Sun Yang, conocido por su pasado de dopaje. Otra vez será. El italiano estuvo durante buena parte de la prueba coqueteando con la mejor marca histórica, pero terminó algo desfondado. No lo suficiente, eso sí, para no llevarse el oro, que ganó con una suficiencia propia de seres humanos imposibles como Katie Ledecky. En los 50 libres femenino ganó Pernille Blume, por encima de Simone Manuel, una de las sensaciones de estos Juegos -ya ganó el 100-. La gran decepción volvió a ser Campbell, que ha llegado a Río de Janeiro con lo justo y no es suficiente con ello para logar medallas. Por buena que seas. 

Eso es todo lo que ocurrió antes que saliese Michael Phelps. El último baile del más grande. La grada aplaudió su salida al agua como tendría que haber hecho todo el mundo. Si en España no se oyeron palmas fue porque eran más de las cuatro de la mañana, los vecinos dormían -ahora tienen la opción de enterarse de todo esto con un sucinto resumen- y el sueño hay que respetarlo. Ganó, por supuesto, porque en el relevo de estilos no hay ninguna duda: Estados Unidos tiene más profundidad de banquillo y calidad que cualquier otro país del mundo. 

Juegos Olímpicos

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