cambio de campeona en los 100 metros

Mo Farah lo vuelve hacer: los últimos 100 metros le valen para reinar

La primera noche realmente grande del atletismo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro tuvo tres grandes protagonistas: Mo Farah, Elaine Thompson y Jeff Henderson. Salto

Foto: Mo Farah (Reuters)
Mo Farah (Reuters)

La primera noche realmente grande del atletismo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro tuvo tres grandes protagonistas: Mo Farah, Elaine Thompson y Jeff Henderson. 

Salto de longitud

Un salto de 8,38 metros en su último intento dio al campeón estadounidense, Jeff Henderson, la medalla de oro en salto de longitud con un solo centímetro de ventaja sobre el sudafricano Luvo Mmanyonga, dejando al campeón anterior, el británico Greg Rutherford, un consuelo de bronce. Manyonga, un atleta de 24 años con quien nadie contaba en la final olímpica, estuvo a punto de protagonizar la gran sorpresa. Campeón del mundo júnior en Barcelona 2010, el sudafricano logró el mejor registro de su vida. 

Henderson.
Henderson.

Rutherford, había estado al borde de la eliminación el viernes, pero finalmente se metió con la décima marca del ránking gracias a su último salto, de 7.90. Se salvó por cinco centímetros. El británico volvió a demostrar hoy sus dotes de competidor, la que exhibió hace cuatro años en aquel sábado de gloria para el atletismo británico en Londres 2012, cuando el equipo conquistó tres medallas de oro en una hora. Después ha sido campeón mundial, de Europa y de la Commonwealth. 

El chino Wang Jianan, de sólo 19 años, y Henderson, con sus marcas respectivas de 8,24 y 8,20, habían ofrecido las mejores sensaciones en la ronda de clasificación. En la final, Henderson marcó el paso desde su primer salto (8,20), que le mantuvo en cabeza durante dos rondas, pero fue perdiendo posiciones a medida que se calentaba el concurso. 

El batalla entró en ebullición cuando Manyonga se puso al frente en el cuarto turno con 8,28 y mejoró en el quinto con 8,37 -récord personal-, precediendo a la pareja norteamericana, en tanto que Rutherford estaba fuera del podio. Pero en la última ronda Henderson regresó al primer puesto y Ruherford se aferró al podio olímpico.

10.000 metros

El atleta británico Mo Farah procedió a la enésima ejecución de sus rivales africanos en la última vuelta de la final de 10.000 metros y consiguió la primera parte del segundo doblete olímpico del fondo que se ha propuesto conseguir en los Juegos de Río. Cuatro años después de su victoria en Londres 2012, Farah ha repetido la escena. Dejó hacer a sus adversarios y apareció en cabeza a tres vueltas del final para imponer su último mil demoledor. 

Desde que fue vencido por el etíope Ibrahim Jeilan en los Mundiales de Daegu 2011, Mo Farah ha ganado todos los grandes campeonatos en los que ha participado, ya sean olímpicos, mundiales o europeos. En los últimos años, tan solo el keniano Geoffrey Kamworor, campeón mundial de cross y de medio maratón, se había atrevido a plantarle cara, aunque siempre ha perdido el combate. La última vez, en el mundial de Pekín 2015.

Para los kenianos, humillados una y otra vez por Farah en una prueba que hasta no hace mucho consideraban "suya", la final olímpica constituía un nuevo desafío. La escuadra keniana era la misma que en Pekín. Kamworor tenía a su lado a Paul Tanui y a Bedan Karoki, que sobre el papel estaban destinados al sacrificio, tirando del grupo para castigar a Farah en aras de un remate del campeón mundial de cross. 

Los etíopes aportaban tres atletas de cuidado: el primero (Yigrem Demelash, 26:51.11), el cuarto (Tamirat Tola) y el quinto (Abadi Hadis) de un ránking mundial en el que Farah era segundo con 26:53.71. Fue curioso observar a Farah perdido en la cola del grupo en las cinco primeras vueltas de la final, como si quisiera mandar a kenianos y etíopes el mensaje rotundo de que no le causaban la menor preocupación y que llegaría al frente en cuanto se lo propusiera. 

Sólo cuando el contador de vueltas marcó 19 para el final se dignó adelantar posiciones. En un solo giro alcanzó el primer puesto, sólo para dejar las tareas de tiro a los etíopes Demelash y Tola, que cambiaron la fisonomía de la carrera con el cuarto kilómetro en 2:42 minutos. Farah se vio envuelto en una caída a 15 vueltas, pero se reincorporó inmediatamente, al tiempo que el grupo se estiraba al ritmo marcado por Tola, a quien escoltaban Tanui y Kamworor. 

La armada keniana irrumpió en cabeza a partir del quinto km, a 11 giros del final, y Muchiri lanzó el primer ataque serio en el sexto. Farah se pegó al trío keniano, la escena más repetida en los últimos tiempos, y cuando le dejaron pasar delante unos segundos, Demelash y Tola volvieron a la carga para aligerar el paquete delantero. Del trío keniano sólo quedó Tanui. Farah se permitió tomar la cabeza a 3 vueltas, en un quinteto con Tanui, Demelash, Tola y su compañero de entrenamientos el estadounidense Galen Rupp.

Tanui tiró con fuerza en el último giro pero Mo no cedió un milímetro y, acto seguido, procedió en la recta final a su ejecución. El británico venció con 27:05.17, seguido de Paul Tanui (27:05.64) y de Tamirat Tola (27:06.26). 

A sus 33 años, el británico nacido en Mogadiscio ha logrado hacerse con el primado mundial del fondo y ha salido aparentemente indemne de las sospechas de dopaje que se han cernido sobre su entrenador, el estadounidense Alberto Salazar, y sobre su amigo el entrenador somalí Jama Aden, detenido el mes pasado en Sabadell (España) en una operación policial contra el dopaje. El miércoles por la mañana, Farah tiene una cita con la primera ronda de 5.000. El doble-doble olímpico del fondo está más cerca.

100 metros

La jamaicana Elaine Thompson se convirtió en la nueva reina olímpica de los 100 metros con una marca de 10.71, evitando que su compatriota Shelly-Ann Fraser-Pryce, defensora del título, se convirtiera en la primera atleta que ganaba tres oros olímpicos seguidos en una prueba individual. Fraser-Pryce dominó tres cuartas partes de la carrera, pero sucumbió al final ante la potencia sostenida de Thompson y terminó cediendo incluso el segundo puesto, por tres centésimas, a la estadounidense Tori Bowie (10.83).

El viernes Tirunesh Dibaba (10.000) y Valery Adams (peso) habían fracasado en su intento de convertirse en la primera atleta que ganaba tres oros olímpicos consecutivos en una prueba individual de atletismo. Hoy era el turno de Shelly-Ann Fraser-Pryce en 100 metros. Pero la maldición que pareció afectar a las anteriores también alcanzó de lleno también a la pequeña Shelly-Ann, el "cohete de bolsillo", que ha tenido que manejarse este año con una persistente lesión en un pie y se enfrentaba a un cartel con una decena de aspirantes al podio.

Fraser-Pryce, que hoy apareció con el cabello teñido de verde y amarillo, los colores de su bandera, se proclamó campeona olímpica hace ocho años en Pekín y desde entonces se había mostrado infalible en las grandes ocasiones: tres títulos mundiales y un nuevo oro olímpico. Pero la lesión ha ocasionado una apreciable merma en su rendimiento. Sólo una vez había bajado este año de los 11 segundos, ni siquiera ganó el campeonato jamaicano -perdió ante la propia ElaineThompson- y en su última carrera antes de los Juegos fue tercera en Londres.

Sobre el papel, las principales adversarias de Fraser-Pryce eran las actuales campeona y subcampeona del mundo, la holandesa Dafne SchippersThompson, de 24 años, que ha corrido esta temporada en 10.70, igualando el récord jamaicano de Shelly-Ann. Las semifinales no despejaron las dudas. Las dos jamaicanas clavaron el mismo tiempo (10.88) y fueron las más rápidas. A la hora de la verdad, hora y media después, Thompson se mostró muy superior.

Schippers, campeona del mundo júnior de heptatlón en Barcelona 2010 y actual subcampeona mundial absoluta de 100 metros, partía en condiciones de estar en un nuevo podio, siempre que fuera capaz de hacer una buena salida frente a sus más explosivas rivales. Lo consiguió. Partió en sólo 134 milésimas, mas rápida que Thompson y Fraser-Pryce, pero en los primeros apoyos se dejó gran parte de sus posibilidades y acabó quinta con 10.90. Los 100 metros se le siguen quedando cortos. 

Para las norteamericanas el reto consistía en devolver a Estados Unidos un título que no gana desde hace 20 años, desde que Gail Devers se impuso en Atlanta'96. Tori Bowir, bronce en el último mundial, se quedó a 12 centésimas de conseguirlo.

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