Tercera lesión muscular para el galo este año

La fragilidad de Dembélé y las lágrimas de Salah que preocupan a Valverde y Klopp

El delantero cayó lesionado en el enfrentamiento contra el Celta. Se dolío del muslo derecho y el domingo será sometido a pruebas. Para el egipcio también peligra la vuelta de la Champions

Foto: Los suplentes del Barcelona no pudieron sacar un resultado positivo de Balaídos. (EFE)
Los suplentes del Barcelona no pudieron sacar un resultado positivo de Balaídos. (EFE)

En una alineación inédita en Vigo, el único nombre notorio del Barcelona fue el de Ousmane Dembélé. El galo, que afrontaba un nuevo partido con el objetivo de ir cogiendo ritmo de cara a este tramo final de temporada, se rompió de nuevo en los primeros compases del juego y fue sustituido por el canterano Collado (5'). El perjuicio del delantero enfrió los ánimos culés, que acabaron derrotados por 2-0 merced a los goles de Maxi Gómez e Iago Aspas. El campeón del mundo se llevó la mano a la parte trasera del muslo derecho (isquios) y se tiró al césped. Valverde no daba crédito desde el banquillo, tampoco Klopp que esta noche ha perdido a Mohamed Salah tras un fuerte golpe en la cabeza. El egipcio se ha retirado llorando contra el Newcastle en la Premier. La desgracia se ha cebado con ambos jugadores, que no parece que vayan a llegar a la vuelta de las semis de Champions de este martes en Anfield.

Con esta, son ya cuatro las lesiones musculares que ha sufrido Dembélé desde que fichara por el Barça en 2017, la tercera de la temporada. De enero a febrero se perdió cinco encuentros, los mismos que tampoco jugó de marzo a abril tras recaer de sus molestias en el biceps femoral del muslo izquierdo contra el Lyon. La noticia supone un duro traspiés para los intereses del club, que esperaban de sus arrancadas y velocidad oxígeno en el partido que a buen seguro les planterá Klopp. El domingo, tras las pruebas pertinentes, se sabrá más del estado real del '11'. Los fisios, eso sí, le aplicaron hielo de inmediato.

Dembélé, en una montaña rusa

'El Mosquito' volvió a las alineaciones el pasado mes de abril ante el Huesca en El Alcoraz y había disputado ya seis encuentros consecutivos, aunque ninguno de ellos como titular. Dembélé inició el curso como un tiro. Estaba firmando buenas estadísticas antes de entrar en la enfermería, pero en los últimos tres meses solo ha visto portería en una única ocasión. Su dificultad para volver al nivel anterior le ha dado alas a Coutinho, que firmó una buena eliminatoria en Europa contra el United y puso la guinda con un gol no exento de polémica por su celebración en el Camp Nou. El brasileño está más fresco, aunque su relación con la grada no sea idílica. De hecho, Leo Messi tuvo que solicitar a la afición que dejara de pitarle en el último partido contra el Liverpool. Valverde no tenía claro a qué carta apostar esta próxima semana, pero ahora sus dudas quedan despejadas.

Dembélé ha vivido en una montaña rusa de sensaciones este curso: ha alternado fases muy buenas con otras malas, ha cometido diferentes actos de indisciplina que le han costado reprimendas de su técnico y compañeros y también ha firmado tantos extraordinarios. Estaba en su temporada más productiva con 14 goles y 10 asistencias. Esquivó rumores de traspaso en este mercado invernal y convenció a la directiva para que apostasen por él y no le perdieran la confianza. Cuando el galo está en plenitud física, es un jugador desequilibrante y que marca la diferencia. El problema, como el de Vermaelen, es su fragilidad. Umtiti, por ejemplo, también se ha pasado mucho tiempo en la camilla.

Salah rompe a llorar antes de ser retirado en camilla este sábado. (EFE)
Salah rompe a llorar antes de ser retirado en camilla este sábado. (EFE)

Valverde pierde a uno de sus más queridos efectivos para el asalto al triplete. Ya fuera de titular o suplente, los minutos de Ousmane son fundamentales para el cuadro azulgrana. Con él en el campo el Barça gana empaque en las transiciones y en la capacidad de sorprender. Con Messi y Suárez ha ido puliendo los mecanismos para entenderse mejor. La Liga ya está atada, pero la Champions es la fruta más preciada. El Liverpool es un equipo que estira mucho las líneas, pero con Dembélé en el césped se vería obligado a replegarse más.

El Barça tiene encarrilada la eliminatoria, pero no asegurada y el fracaso de Roma todavía sobrevuela de puertas hacia dentro. El jugador era fundamental para la estrategia del técnico extremeño, que ahora ve mermada su táctica. Este recurso, salvo sorpresa, queda descartado. El domingo, clave para conocer el verdadero alcance de la dolencia del francés.

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