EMPATE MUY SUFRIDO CONTRA EL VILLARREAL

La mediocridad que tapan Messi y Luis Suárez en el Barcelona (y falta Piqué)

El Barcelona tiene un serio problema cuando no juegan Messi ni Piqué. La mediocridad del partido en Villarreal la salvaron los goles del argentino y del uruguayo

Foto: Suárez marcó el gol del empate en el último minuto. (Reuters)
Suárez marcó el gol del empate en el último minuto. (Reuters)

La mediocridad y fragilidad del juego en el Barcelona aparece cuando Messi y Piqué no están en el campo. Los Coutinho, Arthur, Malcom, Arturo Vidal y Umtiti están muy mal acostumbrados. Messi y Luis Suárez salvaron los muebles en el estadio de La Cerámica con el empate (4-4) sobre la bocina. Ambos suman 51 goles en la Liga. Uno menos que todo el Real Madrid y más que el resto de la totalidad de los equipos. El Atlético de Madrid contabiliza 45 tantos. Es el dato demoledor que marca las diferencias en esta Liga. Los 32 goles del argentino y los 19 del uruguayo. De este modo se puede explicar cómo el Barcelona es un equipo superior y prácticamente insuperable. El peor día defensivo se compensa con la pegada de sus dos estrellas.

La diferencia en los grandes equipos las marcan los goleadores. Messi y Luis Suárez equilibraron un horrible partido del Barcelona en defensa. Taparon las vergüenzas. Un auténtico coladero atrás en el que, pese a que Ter Stegen tuvo hasta cuatro intervenciones de mérito, se contagió del caos con un error de bulto. Una salida en la que dejó desprotegida la portería. La fragilidad defensiva deja un señalado: Samuel Umtiti. El francés fue un desastre el día en que Piqué se tomó un descanso. El Barcelona hizo aguas atrás y lo rescataron dos puñetazos arriba. Un golazo de falta de Messi —infalible— y un derechazo de Luis Suárez en el descuento y a cuatro segundos de que pitara el árbitro el final.

La ‘broma' de tener a Messi y Piqué en el banquillo le pudo costar al Barcelona una dura derrota contra el Villarreal. Se estrechan mínimamente las diferencias en la pelea por la Liga. El Atlético cumplió, ganó al Girona (2-0) y está a ocho puntos. Azulgranas y rojiblancos se juegan el sábado una ‘final’ en el Camp Nou. Decía Ernesto Valverde antes de jugar contra el Villarreal que tenían que ganar seis partidos de los nueve que quedan para hacerse con el campeonato, y en el primero de la cuenta atrás tienen un patinazo. Pudo ser un guantazo si no es por los dos monstruos. La imagen fue peor que el resultado.

Más que peligrar la Liga, lo preocupante de este Barcelona es que no se puede permitir un mal día y mucho menos empezar un partido sin Messi y que Piqué se tome un respiro. Este mal día en Villarreal recuerda noches fantasma como la del año pasado en Roma. Así se pierden las Champions y en el Barcelona están ya más pendientes de la eliminatoria contra el Manchester United que en la Liga. El empate contra el Villarreal es un serio aviso por cómo se produjo. El Barcelona se relajó con los dos goles iniciales de Coutinho y Malcom y se vio arrollado con cuatro goles. La salida de Messi, a falta de media hora, con ese golazo de falta directa y el olfato de Luis Suárez fueron la red de un Barcelona que cada vez es más vulgar en su juego.

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