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Por qué las lágrimas de Gayà delatan que el futuro del Valencia de Lim pinta muy negro
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Habrá ventas dolorosas

Por qué las lágrimas de Gayà delatan que el futuro del Valencia de Lim pinta muy negro

El capitán rompió a llorar nada más terminar la final. El club se queda sin título y sin jugar en Europa la próxima temporada... y tendrá que vender a jugadores como Soler o Guedes

Foto: El capitán del Valencia aplaude a su afición visiblemente emocionado. (Reuters/Jon Nazca)
El capitán del Valencia aplaude a su afición visiblemente emocionado. (Reuters/Jon Nazca)

"El fútbol es esto. Muy bonito a veces y muy cruel otras. Me voy muy dolido porque nuestra afición se merecía esta Copa y jugar en Europa. Nos hemos vaciado. Es muy duro. Estoy orgulloso de mi equipo y de mi afición. Volveremos", afirmó un emocionado José Luis Gayà en los micrófonos de Mediaset nada más terminar la final. El capitán del Valencia, uno de los principales pilares competitivos del equipo che y peso pesado del vestuario, sabe que ganar la Copa del Rey, como ya hiciera hace tres años contra el FC Barcelona, hubiese supuesto un balón de oxígeno descomunal para la débil tesorería del club, propiedad de Peter Lim. De lo contrario, ahora al equipo valenciano le tocará aligerar masa salarial y lograr plusvalías... con ventas dolorosas.

El Valencia se encontró con una oportunidad insólita gracias al nuevo formato de Copa del Rey. Solo tuvo que eliminar a dos equipos de Primera División en su camino hacia la final de La Cartuja: el Cádiz en cuartos de final, inmerso en una mala racha y en la lucha por no bajar, y al Athletic Club de Marcelino en semifinales, uno de los clubes con más solera en la competición. En cambio, el Real Betis se cruzó con Sevilla, Real Sociedad y Rayo Vallecano. Los valencianistas sabían que tenían ante sí un golpe de efecto para su maltrecha economía, pero la caprichosa tanda de penaltis, con Yunus Musah (un chico de 19 años) enviando el balón a las gradas del estadio, acabó con sus ilusiones.

Foto: El nuevo Mestalla, en Nou Campanar.

Ahora toca darse de bruces contra la realidad. Aquella que le dice a José Bordalás que deberá desprenderse de jugadores clave del calibre de José Luis Gayà, Carlos Soler o Gonçalo Guedes. Con una deuda neta de 276 millones de euros y con unos ingresos previstos para esta de temporada de 140 millones de euros, el Valencia se vio obligado en verano a tirar de los ingresos de CVC (ideal para la mirada cortoplacista del singapurense) para lograr inscribir a algunos jugadores como el central Omar Alderete y en diciembre, de una ampliación de capital (entre valor nominal y prima de emisión por un total de 43,2 millones) que evitase la causa de disolución a costa de aumentar la deuda con su propietario, Peter Lim.

En otras palabras, el Valencia no para de registrar pérdidas (en este caso, de 31,2 millones de euros en el ejercicio 2020/21 cuadriplicando así las cifras del año anterior y de 36 para el 2021/22), formalizar préstamos (de 51 millones de euros con el fondo de inversión inglés Rights and Media Funding Limited para hacer frente al pago de los pasivos circulantes de la entidad), amenazar con aumentar la deuda neta de nuevo y tratar de reducir gastos. La viabilidad del club está amenazada. Así se reconoció el pasado 16 de diciembre en la junta general de accionistas, donde el auditor concluía que "las pérdidas acumuladas en ejercicios anteriores han dejado reducido el patrimonio neto de la Sociedad a una cantidad inferior a la mitad del capital social".

placeholder Aficionados del Valencia CF, protestan en las gradas contra el propietario del Club, Peter Lim. (EFE/Kai Försterling)
Aficionados del Valencia CF, protestan en las gradas contra el propietario del Club, Peter Lim. (EFE/Kai Försterling)

El presidente de la entidad, Anil Murthy, reconocía en la última junta de accionistas que "no podemos construir una plantilla esperando entrar en Champions todos los años. El problema que tenemos es que el coste de plantilla está por encima de los ingresos". Una dificultad para la que tan solo hay dos soluciones: incrementar ingresos y reducir gastos. O dicho de otro modo, la ausencia en la próxima Europa League va a provocar la venta de jugadores importantes. Los dos capitanes, José Luis Gayà y Carlos Soler, terminan contrato en junio de 2023 y aún no han renovado. Lo mismo sucede con el delantero Gonçalo Guedes pero en 2024, futbolista más desequilibrante de la plantilla.

El club tiene una gran dependencia de los ingresos generados por los derechos de televisión y el déficit previsto obliga a vender por valor de 37,7 millones de euros para lograr un beneficio neto, según los cálculos del club. El Valencia tiene muy difícil entrar en la Europa League a través de LaLiga (10º con 42 puntos, a 13 unidades del sexto puesto que marca la Real Sociedad). Aunque ya hay cantos de sirena de que Peter Lim aspira a vender el club, tal y como publicó El Confidencial, (a pesar de que el máximo accionista lo negase después), la situación del Valencia es muy preocupante y el futuro solo pinta peor.

"El fútbol es esto. Muy bonito a veces y muy cruel otras. Me voy muy dolido porque nuestra afición se merecía esta Copa y jugar en Europa. Nos hemos vaciado. Es muy duro. Estoy orgulloso de mi equipo y de mi afición. Volveremos", afirmó un emocionado José Luis Gayà en los micrófonos de Mediaset nada más terminar la final. El capitán del Valencia, uno de los principales pilares competitivos del equipo che y peso pesado del vestuario, sabe que ganar la Copa del Rey, como ya hiciera hace tres años contra el FC Barcelona, hubiese supuesto un balón de oxígeno descomunal para la débil tesorería del club, propiedad de Peter Lim. De lo contrario, ahora al equipo valenciano le tocará aligerar masa salarial y lograr plusvalías... con ventas dolorosas.

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