El Valencia ficha a Bordalás, el técnico que enseña cómo protestar
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un técnico con personalidad para lim

El Valencia ficha a Bordalás, el técnico que enseña cómo protestar

El entrenador alicantino, que viene de muy abajo, ha hecho competir a todos sus equipos y se siente orgulloso de sus orígenes humildes

Foto: José Bordalás, cuando entrenaba al Getafe. (EFE)
José Bordalás, cuando entrenaba al Getafe. (EFE)

“¡Bordalás es un personaje, personaje!”, advierte un colega suyo en los banquillos, a quien le llegan historias de jugadores comunes, la mayoría favorables al técnico alicantino de 57 años que firmará como entrenador del Valencia para las dos próximas temporadas. “A los jugadores les habla de todo, de la vida, no solamente de fútbol”, añade. De su fijación, por ejemplo, por la Antigua Roma, el imperio capaz de canalizar y distribuir agua para un millón de personas. “Viajo a Roma siempre que puedo”, confesó el preparador alicantino al diario 'Sport'. El Valencia ha alcanzado un acuerdo con Ángel Torres, presidente del Getafe, con quien Bordalás tenía un año más de contrato: llegarán jugadores valencianistas cedidos al Alfonso Pérez.

La obsesión de Bordalás es construir familias en los equipos, posiblemente porque él procede de una muy especial: fue el octavo de 10 hermanos, en el humilde barrio alicantino de Rabasa, y siempre se sintió muy arropado por los demás, unos criaron a otros y aprendieron a buscarse la vida. Pepe trabajó en el campo, repartiendo periódicos y limpiando cristales antes de meterse en el fútbol, una pasión cortada en parte por una grave lesión a los 16 años y muchas recaídas posteriores. Fue una gran promesa: extremo zurdo rapidísimo, potente, triunfador en el Benidorm hasta el infortunio en la rodilla. Hace unas semanas, Pepito, como le conocen sus íntimos, volvió a Rabasa para charlar con los niños de las escuelas de fútbol. “¿Has venido en Ferrari?”, le preguntó un crío. No. Pepito nunca fue ostentoso. Y mantuvo el compromiso con sus orígenes sociales, también ayudando a una asociación de dependientes de Callosa de Segura. Ahora vive en la playa de La Albufereta.

placeholder Foto: EFE.
Foto: EFE.

Dado su corto bagaje como jugador, nadie le iba a regalar nada como entrenador. Empezó con los infantiles del Alicante. Se adentró en los campos de tierra para ascender al Mutxavista a la Primera Regional. Y fue ascendiendo palmo a palmo por las distintas categorías de hasta ocho equipos alicantinos durante 18 años. Solo entonces le llegó la oportunidad de salir de la Comunidad Valenciana con destino al Alcorcón, el Alavés y al Getafe. Sus equipos se le parecen: ásperos, primarios, algo salvajes. En el Elche, se quedó a un gol del ascenso a Primera. Y dejó fuera de la convocatoria al centrocampista David Sánchez en el partido decisivo contra el Granada ante los supuestos contactos del jugador andaluz con el club dirigido entonces por Quique Pina. Bordalás sacó rendimiento de casi todos los equipos. Solo se resistió el de su ciudad natal, el Hércules, que lo despidió en su segunda temporada.

Foto: José Bordalás en San Mamés, donde ganó con su Getafe la pasada jornada. (EFE)

“Si había un momento para Bordalás en el Valencia, es este”, apunta su colega, porque el momento es muy delicado desde el punto de vista social y económico para el club de Mestalla: la afición enfrentada a su propietario, Peter Lim, la necesidad de vender jugadores para cuadrar el presupuesto, y las expectativas deportivas muy bajas después de un décimo tercer puesto en la última Liga. “Él es un especialista para hacer competir a equipos sin muchos recursos, es un gran motivador”, abunda esta fuente, que añade: “No es tan defensivo como la gente piensa. Le gusta atacar directo, un 4-4-2, no veréis sacar el balón jugado desde atrás, pero sí ganar los duelos personales y a los jugadores ir a tope. Es el único entrenador que entrena hasta cómo protestar al árbitro: todos a la vez o yendo a abroncar a quien sufre la falta, que es una forma indirecta de protestar al árbitro”.

Sus equipos se le parecen: ásperos, primarios, algo salvajes

A su Getafe, quinto en el curso 2018-19, clasificándolo para la Liga Europa, le ha acompañado la fama de conjunto marrullero, bien ganada pues ha sido el equipo que más faltas ha cometido en Europa. Por ahí le vienen enfrentamientos con distintos entrenadores de la Liga: Marcelino, precisamente en la etapa del asturiano en Mestalla, pero también con Manuel Pellegrini, Jagoba Arrasate o Quique Setién. Sin embargo, Pepito siempre admiró al Barça de Cruyff, e incluso antes fue seguidor de la Naranja Mecánica de Holanda en el Mundial de 1974. Una cosa es el fútbol que le gusta ver y otra es que puede desarrollar en sus plantillas.

“Tiene personalidad y experiencia. Se lo ha currado. Es el momento de Bordalás. Vamos a ver qué equipo le dejan y qué pasa cuando vuelva el público a Mestalla, pero su Valencia será competitivo”, apunta Javier Subirats, quien fuera su director deportivo en el Hércules. La clave es saber cómo se llevará con el presidente valencianista, Anil Murthy, poco de fiar para los dueños del banquillo. Al despedir a Marcelino, dijo que quería a un entrenador “funcionario” y obediente con los dirigentes. Entonces trajo a Albert Celades, sumiso con los mandatarios de Singapur. Fue despedido antes de acabar la campaña. Después vino Javi Gracia y se sintió engañado por Murthy antes incluso de empezar la pasada Liga. Tampoco acabó el ejercicio. Y es el turno de un técnico con carácter porque Murthy cambió radicalmente el discurso. La personalidad bien marcada de Bordalás llega a Mestalla en un momento de máxima tensión: enfermería o puerta grande. “Pepito vale mucho la pena. En las distancias cortas gana mucho”, cierra un amigo.

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