Martín Queralt: “La fusión de Bankia con CaixaBank le puede venir bien al Valencia”
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La afición che se reorganiza

Martín Queralt: “La fusión de Bankia con CaixaBank le puede venir bien al Valencia”

El catedrático Juan Martín Queralt explica cómo el valencianismo puede recuperar el club de Mestalla si se marcha Peter Lim tras “un millar” de fracasos de la burguesía local

Foto: Peter Lim acude a uno de sus primeros partidos en Mestalla. (EFE)
Peter Lim acude a uno de sus primeros partidos en Mestalla. (EFE)

Juan Martín Queralt, de 75 años, es un referente ético del valencianismo. La única persona capaz de unir la mayoría de los grupos opositores a la gestión de Peter Lim en el Valencia CF en torno a la plataforma De Torino a Mestalla. Una autoridad en materia de impuestos, este catedrático de Derecho Mercantil y Tributario perdió dos batallas en su intento por evitar la mercantilización de la entidad valencianista: la primera, cuando trató de evitar que el club se convirtiera en sociedad anónima deportiva en 1992, y la segunda, cuando, como presidente de la fundación, denunció una ampliación de capital de Paco Roig en 1996 que finalmente fue validada por los tribunales. ¿La tercera será la vencida?

PREGUNTA. ¿La elección de Anil Murthy como presidente fue la primera muestra de desprecio de Lim al Valencia?

RESPUESTA. Hay un cambio cualitativo entre Lay Hoon [la primera presidenta de Lim] y Anil Murthy. En Lay Hoon, concurría una mujer sensible, relacionada con el entorno, que sabía lo que quería el aficionado; y una mujer inteligente: lo que decía tenía sentido. Era, además, una persona muy valorada por Peter Lim. Nada de esto se da en Murthy. El Valencia no es una de las principales ocupaciones de Lim [que posee el 84% de las acciones].

P. ¿Qué quiere entonces Peter Lim?

R. Ayer, la valoración del Dow Jones en Nueva York llegó a un máximo histórico. El segundo semestre de 2021 será histórico desde el punto de vista de la rentabilidad de inversiones. El primer semestre será para tomar posiciones. Eso, unido a que la inversión del fútbol es muy volátil, en el punto de mira de mucha gente, y a la pandemia, puede llevar a una persona de Singapur, la meca del capitalismo, a trasladar la inversión del Valencia a otro sector. Creo que él está pensando en eso.

placeholder Juan Martín Queralt.
Juan Martín Queralt.

P. ¿Por qué asume usted ahora, a los 75 años, el liderazgo de toda la oposición valencianista a Lim?

R. El valencianismo será más fuerte a partir de una unidad. Somos conscientes de la edad que tenemos, estamos en la prórroga, y no tenemos ninguna aspiración personal. La respuesta está en un libro de Albert Camus ‘El primer hombre’, una especie de biblia personal. Su infancia había sido muy triste y Camus le agradecía al fútbol haber sido la puerta de entrada de tantas ilusiones. Se encontró con lo que la vida le había negado. Las mayores alegrías que tuve de niño fueron por el fútbol.

Foto: Peter Lim en una de sus pocas apariciones en el estadio de Mestalla. (Efe)

P. ¿El Valencia sigue siendo atractivo para los inversores?

R. La situación económica es muy delicada, con una deuda de 500 millones y pico, que es una barbaridad. Cuando yo dejé el club en 1991 [estuvo tres años de tesorero de Arturo Tuzón], la deuda era cero. Yo me fui porque no quería estar en una SA. ¿Las perspectivas de futuro? El tiempo de la especulación en el fútbol ha pasado. Primero, porque hay un control financiero antes inexistente, y segundo, porque hay mucha gente pendiente de cómo se gasta y quién interviene. Están el deseo de la masa social de intervenir en la gestión y, por otra parte, el deseo del titular de la gestión de no ser intervenido.

P. ¿Los fondos de inversión son una salida?

R. No me gustaría. Si el club es de 40.000, mejor que si es de unos pocos. 40.000 personas a 5.000 euros, son 200 millones. Ese terremoto social que es el Valencia no ha llegado donde debería. Y por culpa de los valencianos que van de la calle Colón a la avenida Marqués del Turia. Y no solo en el mundo del fútbol. En todo. Las manifestaciones de la sociedad civil se han patrimonializado por esta parte de la ciudad. Mi corazón está en otro barrio, Convento Jerusalén. Esto [el valencianismo] comienza en Benicarló y llega a Orihuela.

Foto: Peter Lim y su hija, durante un Valencia-Barça de 2014. (EFE)

P. ¿La burguesía valenciana ha fracasado?

R. En buena parte, sí. Hay excepciones. Me llamó el empresario Federico Félix y me dijo: "Si hubiera tantas personas que pusieran tanto dinero, yo el primero…". ¿No hay 40.000 personas con esa disponibilidad? Claro que sí, pero para llegar a ese punto deberíamos haber sido más generosos y reconocer lo que ha significado la afición de los pueblos, que ha sido clave. Mi madre era de Les Valls [pueblo cercano a Sagunto]. Desde allí, cuando venían el Barça o el Madrid, venía una riada de gente a Mestalla. Eso se ha acabado. Si ese mundo estuviera vivo, faltarían acciones. Hay que recuperarlo. ¿Por qué no puede ser un presidente del Valencia de Gandia, de Xàtiva, de Alzira o de Castelló?

P. Arturo Tuzón era de la Vall d’Uixó. ¿Ha sido el mejor?

R. Sí, yo conocí de niño a Luis Casanova. Arturo era una persona con sentido común y muy abierto a las tendencias que venían de fuera. Estaba muy vinculado a la provincia de Castellón. Y cuidaba mucho a las peñas. Por eso fue tan querido.

Foto: El nuevo Mestalla, en Nou Campanar, el elefante blanco del Valencia CF.

P. Pero usted busca una utopía.

R. No, te digo los pasos: primero, comprar el club; segundo, que el nuevo amo esté lo más repartido posible [la fórmula alemana, el Borussia de Dortmund, porque eso permite que una sociedad de capitales mantenga el espíritu de un club]. Y tercero, revivir o crear la historia de lo que es un club. Para empezar, que Paterna sea otra cosa absolutamente distinta: que yo pueda ir con mi nieto a pasar allí el día, a un espacio abierto, que permita a los niños identificarse con la idea de club.

P. ¿De dónde viene el dinero?

R. Hay gente interesada en obtener rentabilidad. Ahora mismo, hay unas parcelas del viejo Mestalla donde se pueden hacer pisos y ganar dinero. Si usted hace eso, gana dinero y, además, compra 30.000 acciones como símbolo de identificación con el club, así empezaremos a entendernos. Esa es nuestra idea. El club no acaba en los partidos de los domingos. Está vivo todo el año y está en Paterna. Si supiéramos transmitir esa idea a la gente…

placeholder El Valencia está a cinco puntos del descenso. (EFE)
El Valencia está a cinco puntos del descenso. (EFE)

P. ¿Tiene constancia de que hay un grupo de empresarios valencianos preparando una oferta para comprar el Valencia?

R. No.

P. ¿Y las supuestas ofertas de los expresidentes Manuel Llorente por un lado y, por otro, Amadeo Salvo?

R. Tampoco. Pero la nuestra es una utopía realizable. El problema no es solo económico. El inversor que venga debería ganar dinero, pero también jugar a formar parte de este club, lo cual es muy atractivo: estar arraigado a una institución como el Valencia en esta comunidad es muy importante. Hay gente que muestra una generosidad de querer identificarse con el Valencia. Este es un momento clave de la historia del Valencia y a esa empresa se le abrirían muchas puertas. Si volvemos a hacer de esto un centro endogámico, eso llevaría a la desaparición de la entidad.

P. ¿Por cuánto se le podrían comprar las acciones a Lim?

R. El valor está muy reducido en relación a lo que él invirtió. Por una razón. Ha habido muchas operaciones rentables para Meriton. Por otros caminos, Lim ha recuperado los 200 millones de los que partimos. El Valencia vale mucho menos de 200 millones. El valor liquidativo de las acciones del Valencia, si antes era de ocho euros, ahora sería de dos o tres euros nada más. Por fijar una cantidad, porque, a lo mejor, no vale nada, ya que hay que hacerse cargo de los 500 millones de deuda. Queremos un club que sea más un club que sociedad anónima. En Alemania existe. En los años cuarenta del siglo pasado, salíamos de una Guerra Civil tristísima y la gente se volcó con el Valencia. Fue la época gloriosa del Valencia hasta la final de Copa del 54, ganada al Barça. Entonces, la gente empezó a ‘bufar en caldo gelat’ [aparentar, querer vivir por encima de sus posibilidades].

Foto: Anil Murthy, predidente del Valencia CF, durante una rueda de prensa. (EFE) Opinión

P. Todas estas reflexiones llevan a un empresario. ¿Juan Roig podría invertir en el Valencia?

R. Todos pensamos en él, es cierto. Él es valencianista, es valenciano, porque ejerce el afecto por su tierra, eso está fuera de duda. Y tiene posibilidades. Pero no hemos hablado con nadie porque no queremos poner a nadie en un compromiso.

P. ¿Por qué Javier Tebas sigue apoyando a Lim?

R. Posiblemente tiene una idea de lo que es un club muy distinta a nosotros. Y posiblemente Tebas esté más cerca de Singapur que de Sagunto. Quien está cerca de Singapur, está muy lejos de Valencia.

P. ¿Qué indicios tienen de que Lim quiera vender? ¿O se confunden los deseos con la realidad?

R. Hay dos indicios fuertes. La manifestación de querer recuperar su préstamo al club de los 54 millones, de deslindar el patrimonio de lo que ‘soy yo y lo que es el Valencia’. Y después la configuración del equipo. Si tú piensas estar en el Valencia muchos años, eso pasa necesariamente por tener un equipo fuerte. Y ahora se han descargado sobre gente muy joven responsabilidades muy duras en un momento tan crucial. Veo a Gayà, que es un niño y un grandísimo jugador, y no podemos poner sobre sus espaldas que este grandísimo club siga en Primera. Una persona que descapitaliza el equipo está preparando las maletas.

placeholder José Luis Gayà, capitán del Valencia. (Reuters)
José Luis Gayà, capitán del Valencia. (Reuters)

P. ¿Qué piensa Bankia, principal acreedor del Valencia, de todo esto?

R. Hay dos factores importantes. Primero, Bankia ya es CaixaBank por la fusión y CaixaBank tiene una visión más acentuada sobre la participación en la sociedad civil a la que pertenece. La Fundación de CaixaBank es una asociación muy implicada socialmente. Ya se ha quedado El Ágora, un signo de identificación. Y esta implicación le puede venir bien al Valencia.

P. ¿En qué momento dejó de creer en Lim?

R. No he creído nunca. No en él, sino en la mezcla club de fútbol-inversión. Por eso me fui del Valencia. Mi primera derrota. Hay casos puramente especulativos. Hay fútbol, apuestas, compraventa de jugadores… La FIFA ya les ha advertido. El primer problema de la autocontratación. Desde el punto de vista jurídico, es muy cuestionable. Cuando el Valencia ficha a un jugador, no sabemos si lo fichan el Valencia, Meriton o Peter Lim. Pasas a estar en el punto de mira de la FIFA por las operaciones financieras. El Valencia no es de un amo, es de toda la sociedad valenciana. Yo habré tenido dos o tres derrotas, pero la burguesía valenciana ha tenido millares de derrotas. No ha estado nunca donde tenía que estar.

Foto: Parejo y Kondogbia, en una imagen de 2018 (Efe)

P. ¿Cuál está siendo la respuesta de la sociedad?

R. Hay mucha gente que ha venido a regalarme acciones. Lo que queremos es que las acciones estén lo más repartidas posible. El grupo Libertad Valencia CF está trabajando muy bien y presionando a favor del Valencia. Yo les he delegado mis 50 acciones. Ya tienen el 1% censado y van hacia el 5%. Somos mucha gente: la Agrupación de Peñas, Últimes Vesprades, Espíritu del 86… Aquí está representada una mayoría del valencianismo. Es difícil tanta unidad. Ha habido varios factores: los que estamos ahí labramos el terreno para que lo disfruten otros, y la gente se ha dado cuenta de que estamos en un momento decisivo. Si la ATE [el plan urbanístico favorable al Valencia para acabar el nuevo estadio y vender el viejo] no va adelante, la causa de disolución está ahí. Las instituciones están demandando hechos. El tiempo de las palabras ha pasado.

placeholder La afición del Valencia se manifiesta por la gestión de Peter Lim. (EFE)
La afición del Valencia se manifiesta por la gestión de Peter Lim. (EFE)

P. ¿Es partidario de acabar el estadio nuevo?

R. Yo era de los que pensaban que el equipo debía quedarse en Mestalla. En Italia, la tradición arraigada es el estadio municipal, el Inter y el Milan, la Juve y el Torino…

P. Aquí hay tres estadios (el del Levante y los dos del Valencia, uno a medio construir desde hace 12 años).

R. Aquí nos hemos vuelto locos. Pero llegados a este punto, hay que acabarlo. Sobre todo, porque la rentabilidad que se le puede sacar al nuevo estadio es muy importante.

Foto: Juan Roig, con su hermano Fernando, cuando pasearon la Europa de 2014 del Valencia Basket por el campo del Villarreal. (EFE)

P. En su lucha contra la mercantilización del Valencia, usted ya perdió dos batallas. ¿Le atrae la estética del perdedor?

R. No, a mí me gustaría ganar, pero no por mí, por el Valencia. Es absolutamente necesario que estemos unidos. Hay un movimiento muy importante que son las peñas. Tengo ganas de ir a cenar un bocadillo con ellos. Sin ruido ni publicidad. En la época con Arturo Tuzón, él y yo íbamos mucho a las peñas. Fede Sagreras [presidente de la Agrupación de Peñas] representa a muchísima gente y da todas las facilidades.

P. ¿Cómo recuerda su etapa de tesorero del club?

R. Entonces no debíamos nada y pagábamos religiosamente. La condición que puse para ser tesorero era que todo tenía que ser en A, en B no quiero nada. En eso fui radical. Algunos jugadores se fueron del Valencia a otros equipos porque les pagaban en negro gran parte de la ficha. Esto es como el chantaje. Cuando comienzas, ya no acabas.

Foto: Parejo, en uno de sus últimos partidos con la elástica del Valencia. (EFE)

P. ¿Cómo fue su infancia?

R. De orígenes muy humildes, porque mi padre, cuando yo tenía cuatro años, emigró a Brasil y ya no volvió. En la emigración en los cincuenta a Sudamérica, la que triunfó fue a Venezuela, que era un Estado muy rico. Y Brasil no ha tenido la suerte de estar bien gobernado. Hubo muchos valencianos que emigraron.

P. ¿Y no vio a su padre nunca más?

R. No, nunca más, no tenía dinero para volver. El viaje a São Paulo duraba un mes. Recuerdo el día que se fue. Fui con mi madre a despedirlo a la estación del Norte porque él se iba al barco desde Barcelona. Mi madre llorando. Yo iba al colegio a San Agustín, una escuela parroquial.

P. ¿De quién heredó el valencianismo?

R. Mi padre era un forofo, cuando dejé de mamar ya me llevaban. La infancia la recuerdo muy feliz con la sombra de la ausencia del padre. Vivía con mis tíos y mis abuelos, con mi madre, en un piso de Convento Jerusalén.

placeholder Mateu Alemany y Marcelino García Toral construyeron un proyecto ganador. (EFE)
Mateu Alemany y Marcelino García Toral construyeron un proyecto ganador. (EFE)

P. ¿Y cuándo murió su padre?

R. Una noche yo estaba preparando oposiciones, el año 75, vivía en Primado Reig, estaba estudiando y eran las tres o las cuatro de la mañana. Suena el teléfono y era una persona con acento gallego. "Le llamo para decirle que acaba de morir su padre". Mi padre era de una aldea de Teruel. En Valencia, en aquellos años, todas las tiendas de ultramarinos eran de gentes de Teruel. Vino con 13 años, trabajó en una tienda y en una lechería. Se quedó con la tienda y después las cosas fueron mal. Y emigró. Después vino Parreira y me llamó para que viera el contrato que tenía. Me quiso pagar y le dije "calla, hombre, calla". Y cuando se fue, me regaló un cuadro muy bonito. Él pasaba las tardes dibujando con un pintor llamado Pepe Barbeta. Yo he ido por toda Sudamérica, pero a Brasil no he querido. En el cementerio habrá 40 millones de personas.

P. ¿No habló con su padre por teléfono?

R. Alguna carta, pero poco. Las cosas no fueron bien.

P. ¿Su salida de esa tristeza fueron el Valencia y los estudios? ¿Como Albert Camus?

R. Sí, me identifico absolutamente. José Zaragozá, un maestro de escuela que vino de EEUU, creó una escuela especial de ‘orientación y aprovechamiento’, y seleccionaron de todas las escuelas públicas de la ciudad a 10 niños y 10 niñas. A los que teóricamente éramos superdotados y de condición humilde, nos tuvieron un año haciendo pruebas psicotécnicas. Y de ahí salías con una beca para hacer el Bachiller, elegías colegio. Yo elegí Dominicos, en Marqués del Turia.

P. Después fue a la facultad de Derecho.

R. Sí, y más tarde hice el doctorado en Bolonia, en un colegio creado por un cardenal español que era el amo de Bolonia, don Gil de Albornoz. Creó una fundación para niños que fueran pobres, católicos y varones. Se nutría de las rentas de los terrenos del cardenal. Ha ido gente muy importante intelectualmente. Vivíamos en un palacio tremendo. Ahora está en crisis, porque es inconstitucional por ser solo para hombres y para católicos. Es normal que las mujeres quieran ir. Y es normal que no sea solo para católicos. A los tres años de venir de Italia, me saqué la cátedra de Financiero y Tributario, de impuestos, en Murcia. Era 1976 y estuve allí cinco años. Volví a Valencia en el 81 y ya me jubilé aquí.

placeholder Peter Lim fulminó a Marcelino García Toral. (EFE)
Peter Lim fulminó a Marcelino García Toral. (EFE)

P. ¿Qué le parecen los 'youtubers' que se van a vivir a Andorra para no tributar?

R. Uno debe colaborar en la sociedad en la que está y a la que debe muchas cosas. Ahora es Andorra, en otras épocas fue Madeira. Y también hay una tendencia a irse a Portugal.

P. ¿Con qué jugador se queda de la historia del Valencia?

R. Faas Wilkes. Vino aquí ya mayor, del Torino, pero no he disfrutado nunca así con nadie más. Por su calidad en el ‘dribling’. Entraba regateando en la portería. Del 54 al 56. La final de Copa del 54 no la pudo jugar por ser extranjero: la que ganamos 3-0 al Barça, dos goles de Antonio Fuertes y uno de Badenes. Wilkes era el ídolo de Cruyff. Muchos años después, cuando hicimos el homenaje a Ricardo Arias, le preguntamos quién quería que trajéramos. "El Barcelona". Y un día me llama Cruyff y me dice: "Le llamo para confirmarle que no solo vamos al homenaje a Arias sino que vamos gratis". Se recaudaron 19 millones de pesetas para Ricardo [Arias].

Foto: Peter Lim, en una de las pocas ocasiones en que ha acudido al palco de Mestalla para ver al Valencia.

P. ¿Y entrenadores?

R. Pasieguito veía el fútbol como nadie. Y Parreira, pese a que seguramente aquí en Valencia le pasó factura la presión por el Mundial que ganó con Brasil en 1994.

P. ¿Qué significaba El Romeral?

R. En los años cincuenta, los jugadores del Valencia, cuando jugaban en Mestalla, iban a comer al Romeral. Al acabar de comer, y algunos fumando, caminaban por la Gran Vía Marqués del Turia hacia Mestalla. Los niños corríamos detrás de ellos hasta el campo: Pasiego, Puchades, Mañó, que es el único que todavía vive. Me gustaría ver a Daniel Mañó y le querría preguntar solo una cosa: "¿Por qué cuando llegábais a Mestalla nadie nos invitaba a entrar a aquellos niños?". Años después, ya pude entrar a Mestalla con mi tío, que era muy de Guillot y de Claramunt. Di Stéfano decía que Claramunt era el más grande. Claramunt llenaba el campo él solo.

P. Y hacía vibrar Mestalla.

R. Es que Mestalla siente.

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