así es el técnico de moda del fútbol español

El tránsito de José Bordalás: de recoger sandías a la gloria de la Champions

Dicen los que analizan su metodología que José Bordalás es un experto en liderazgo. Con una fuerte personalidad es capaz de motivar la mente de sus discípulos

Foto: José Bordalás en San Mamés, donde ganó con su Getafe la pasada jornada. (EFE)
José Bordalás en San Mamés, donde ganó con su Getafe la pasada jornada. (EFE)

Se han convertido por derecho propio en un club de vanguardia y en el entrenador más observado. Nadie esperaba que tres años y medio después, con un ascenso en la mochila y una clasificación para asomarse sin complejos a Europa, el Getafe CF disfruta sin ambages de una merecida e histórica clasificación tras veintidós jornadas de competición liguera. La entidad azulona se mantiene bajo el mando de Ángel Torres, un legendario dirigente que a golpe presidencial ha sabido recomponerse y devolver a la sociedad madrileña a una estabilidad que hoy aflora con frutos y ganancias. Desde el césped se erige esbelta la silueta de José Bordalás, un currante del balompié, que desde la costa del Mediterráneo se presenta como un entrenador ambicioso y coherente. Dispuesto a no debatir sobre el esfuerzo o el trabajo añadido, pero consciente de que en fútbol solo te sostiene ganar, ganar y volver a ganar. Cómo lo hagas, qué método emplees es producto de la inteligencia de cada inquilino del banquillo y de cómo coloque las piezas del tablero.

Torres ha situado al Getafe CF en lo más alto, solo por detrás de los dos colosos. La cifra de gasto -56 millones de euros- coloca al club del sur de la Comunidad de Madrid como el decimosegundo en cuanto a desembolso en salarios de cuerpo técnico y jugadores, según datos de LaLiga. Pero a la hora de competir, a Bordalás no le ha importado la distancia económica para colocar tercero al equipo pese a las críticas, intensas críticas, a su gestión desde el banquillo. La forma de entender el fútbol que se muestra desde la entidad azulona ha sido ninguneada por algunos ‘entrenadores del toque’, por medios de comunicación y por aficiones adversarias. Se les ha vilipendiado por el estilo directo que imponen en el campo, por jugar al límite del reglamento, por interrumpir con faltas el desarrollo del juego rival, por desenvolverse con un fútbol feo y escasamente atractivo para el espectador. Pero al mismo ritmo que las críticas arreciaban, la clasificación del Getafe CF crecía y crecía sin dilación.

El entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane y el del Getafe, José Bordalás. (EFE)
El entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane y el del Getafe, José Bordalás. (EFE)

Bordalás recorrió su provincia alicantina de norte a sur para dirigir a Alicante, Benidorm, Eldense, Novelda, Hércules, Alcoyano o Elche. Tras abandonar la zona y destacar en Alcorcón, firmó con el Alavés, con quien sube de categoría para no continuar en Primera división… y, además, quedarse sin banquillo en el arranque del siguiente curso. Tras siete semanas al frente del Getafe en Segunda, Esnaider, que fue llamado para salvar al equipo del descenso, es destituido. Toni Muñoz -en aquel momento responsable de la parcela deportiva- propone a Ángel Torres el nombre de Bordalás, extrañamente en el paro después de ascender a Primera. Se apuntaron a diferencias con el vestuario las que provocaron que la dirigencia alavesa entendiese que nada mejor que un cambio de director de escena porque despedir a veintidós jugadores no entraba en los planes, ni en el presupuesto. Y de esta manera nació el idilio con Getafe.

Enamorado del Barça de Cruyff

José no resultó un futbolista relevante al que las lesiones apartaron del fútbol profesional. Perteneciente a una familia numerosa, no le quedó más remedio que arrimar el hombro desde jovenzuelo. Trabajó de lo que encontró: como jornalero en los campos de Almería recogiendo sandías y melones o repartiendo periódicos. Esa enseñanza de la vida le situó como un trabajador impenitente perseverando en el hábito del trabajo. Enamorado del juego del mítico Barça de Johan Cruyff, admite que otros estilos son tan válidos y tan fructíferos como el que desenvolvió el técnico holandés. Por eso, también admira a Simeone, por ser capaz de jugar de otra manera y alcanzar con éxito el objetivo: ganar. Hombre dialogante con sus jugadores, los hace sudar de lo lindo con las famosas sesiones maratonianas de entrenamiento. No es extraño que alguna se aproxime a las tres horas de esfuerzo cuando el método común no suele superar los cien minutos de trabajo.

El entrenador del Getafe, José Bordalás, durante el partido de la liga de primera división este curso. (EFE)
El entrenador del Getafe, José Bordalás, durante el partido de la liga de primera división este curso. (EFE)

Dicen los que analizan su metodología que Bordalás es un experto en liderazgo. Con una fuerte personalidad es capaz de motivar la mente de sus discípulos. Amante de la historia, en especial de lo ocurrido durante el Imperio Romano, anuda al vestuario como si de una legión romana se tratase: unidad, brío, vigor, compañerismo. De esta manera, todos los jugadores admiten la ley del máximo esfuerzo porque son conscientes de que así, o eso parece, se optimiza con los resultados. Pero esta máquina del trabajo diario se automatiza entre los futbolistas porque les acompaña el optimismo, que con el esfuerzo traerá la recompensa. Pero es desde el camerino desde donde se cree ciegamente en el proyecto. Y por eso, todos van a la misma. El grupo es consciente de quién es el líder, y éste se sirve para dialogar con cercanía, para evitar la fuga de esfuerzos que aparece cuando alguien se sitúa por encima o se aleja de la manada. Y hasta ahora, el técnico es capaz de frenar su ego para no distanciarse de quienes respaldan sin miramientos su catálogo de ideario.

Hace menos de un año que el entrenador alcanzó un acuerdo para seguir en Getafe hasta junio de 2022. Elogiado por la dirigencia y por los aficionados azulones, se abren las especulaciones que lo cambian de banquillo al final del presente curso. Él parece decidido a dar por concluida su etapa porque el listón lo ha situado tan alto que hasta da vértigo. Sin embargo, ya experimentó lo ocurrido en el último mercado veraniego cuando nadie terminó de apostar con firmeza por su figura. Este año ha aumentado todavía más las exigencias profesionales y es probable que algún propietario, o bien algún director deportivo, seduzca con otra bandera de más lustre al técnico. El club no le cerrará las puertas de salida, tal y como reconoció Ángel Torres: “Estará aquí hasta que él quiera y cuando se vaya le haremos un homenaje por todo lo que nos ha dado”. Lo difícil para Bordalás será poner el candado a tanto cariño cuando puede esperar la gloria de la Champions.

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