El Real Madrid liquida al Inter cuidando la pelota, como le gustaba a Maradona (0-2)
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brillante victoria con buen fútbol

El Real Madrid liquida al Inter cuidando la pelota, como le gustaba a Maradona (0-2)

El Real Madrid hizo uno de sus mejores partidos en San Siro. Dominó al Inter de Milán con mucha posesión de balón. Arturo Vidal fue expulsado por encararse al árbitro tras pedir un penalti

placeholder Foto: Kroos y Varane felicitan a Rodrygo tras marcar el segundo gol del Real Madrid al Inter de Milán. (EFE)
Kroos y Varane felicitan a Rodrygo tras marcar el segundo gol del Real Madrid al Inter de Milán. (EFE)

En un día triste, de luto en el fútbol por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, a Zinédine Zidane no se le ocurrió mejor homenaje que cuidar la pelota. San Siro fue la cancha del Real Madrid. Para ganar al vigoroso Inter de Milán podía hacer dos cosas. Recurrir a una sólida defensa o ser protagonista con el balón. Zidane apostó por lo segundo. Dejó en el banquillo a Casemiro y eligió tres jugones en el centro del campo: Kroos, Modric y Odegaard. El Real Madrid consiguió una victoria con un fútbol atractivo, llevando la iniciativa del juego, yendo al ataque desde el primer minuto y menos sufrimiento del esperado.

Así le gustaba ganar a Maradona. Siendo protagonista, con personalidad, sin arrugarse, teniendo la pelota y buscando siempre la portería contraria. Zidane también ganaba así cuando era jugador. De entrenador es otra cosa. Tiene días confusos. A veces es hasta contradictorio porque da más prioridad a una buena defensa, con la obsesión de dejar la portería a cero, que a ir desatado al ataque. Ganó bien en un día señalado como una final.

Foto: Diego Armando Maradona, con Boca Juniors

El partido lo rompió Nacho. El jugador que menos te podías esperar que apareciera por el área del Inter de Milán fue derribado por Barella. Nacho tenía la misión más difícil de la noche. El marcaje de Lukaku, el delantero fornido al que no podía perder de vista. Necesitaba una vigilancia estrecha. Decían que el belga se iba a comer a la defensa del Madrid. El fútbol premia a los valientes y Nacho se olvidó de Lukaku en una larga posesión del equipo y siguió la jugada de área a área. La larga posesión acabó en un balón filtrado a Nacho. Fue derribado por Barella. Penalti, claro que ejecutó Eden Hazard con seguridad, sin carrerilla y de fuerte derechazo.

La expulsión de Arturo Vidal

El Madrid abría el marcador con un gol tempranero, en el minuto 5. Como en Villarreal. Gracias al polivalente Nacho, el plan de los de Zidane cogió más vuelo. Sus compañeros ganaron en confianza. La primera parte fue un meneo al equipo de Antonio Conte. No contaba el técnico italiano con un Madrid tan activo en la circulación de la pelota. Quizás esperaba un rival más protegido, junto y pendientes de las marcas de Lukaku y Lautaro. Zidane sorprendió con una alineación sin Casemiro. Jugó el mismo centro del campo que en Villarreal, tres centrocampistas con buen pie, precisos en los pases, finos. Kroos, Modric y Odegaard zaranderaron al Inter. El juego era coral. Participando todos en la elaboración para hacer el campo grande, llevar la pelota de una banda a otra, desgastar al rival.

El Inter se fue al descanso sin tirar a portería. Y con un jugador menos por la merecida expulsión de Arturo Vidal, que recibió dos tarjetas amarillas por protestar un penalti. No lo hubo. Varane, pendiente del chileno, le sacó la pelota por detrás. Vidal cayó al sueldo y enloqueció. Se fue a por el árbitro inglés, Anthony Taylor, para recriminar la acción. Insistió y vio la primera amarilla. Siguió con su calentón y se encaró al colegiado. Segunda amarilla y al vestuario. Vidal se cargó los esfuerzos de su equipo para contrarrestar el dominio del Real Madrid. Un acto más de un jugador que tiene unos tics, por decirlo de alguna manera, chulescos. Una macarrada, dicho en lenguaje coloquial.

Arturo Vidal, expulsado por encararse al árbitro inglés. (EFE)

El Madrid se fue al descanso sin sufrir. Incluso disfrutó con la pelota. Tuvo más ocasiones para hacer más abultado el resultado con un disparo al poste de Lucas Vázquez y una acción de Mendy que debería haber finalizado y decidió dar un mal pase atrás. Perdonó el Madrid, que tuvo al Inter a su merced, corriendo detrás de la pelota, sin ninguna acción de ataque que comprometiera a Courtois. Jugó una de las mejores primeras partes de la temporada, con otra actitud. La de un equipo intenso, enchufado y consciente de lo que se jugaba tras la goleada del Borussia Mönchengladbach al Shakhtar. Los alemanes son los líderes del grupo y el Madrid necesitaba un partido así para recuperar su versión, la inercia ganadora, la fiabilidad de que es un equipo competitivo.

En la primera parte no sufrió el equipo de Zidane. El inicio de la segunda fue diferente. Otro Inter de Milán, más reconocible por su agresividad con fútbol directo. Hizo daño colgando balones al área. Buscó el cuerpo a cuerpo y aquí el mejor es Lukaku. El Real Madrid pasó de cuidar el balón en la primera parte a padecer agobios en cada acción ofensiva del equipo italiano. Es lo que tiene perdonar y no cerrar el partido cuando estaba el Inter contra las cuerdas. Zidane decidió quitar a Odegaard y meter a Casemiro. Más músculo en el centro del campo. Ayudas para los centrales. Salió también Rodrygo por Mariano y el primer balón que tocó el brasileño, al minuto de estar en el campo, marcó el segundo gol. Quedaba media hora de partido, dejó de sufrir el Madrid y a Zidane le salieron a pedir de boca los cambios. Finiquitó un buen partido. Acertó con Rodrygo, como en el encuentro de ida, cuando entró el joven brasileño y marcó el gol del triunfo.

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