Ancelotti aconsejó a Isco reinventarse a mediocentro, pero no lo ha cumplido
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sabía que habría problemas si no evolucionaba

Ancelotti aconsejó a Isco reinventarse a mediocentro, pero no lo ha cumplido

Para Ancelotti era uno de los intocables. El técnico italiano le aconsejó que para reinventarse y seguir siendo imprescindible para cualquier entrenador tenía que aprender el oficio de mediocentro

placeholder Foto: Isco en un entrenamiento del Real Madrid. (Efe)
Isco en un entrenamiento del Real Madrid. (Efe)

A Isco le cuesta cada vez más parecerse a Zinédine Zidane. No es ninguna broma ni una exageración cuando pasa por su segundo peor momento en el Real Madrid. El primero es de sobra conocido. Lo sufrió con la llegada al banquillo de Solari y un enfrentamiento que acabó con el malagueño apartado y un expediente del club por tener un mal comportamiento. El que dijo que Isco se parecía a Zidane fue el mismo Zinédine Zidane cuando era entrenador del Castilla, a finales de 2015, y tenía especial predilección por este jugador: “Isco se parece a mí en la técnica”. Tal cual.

De esto han pasado ya casi cinco años y con Isco ha sucedido de todo. Elogios, enfados y exageraciones. Hoy está en un momento delicado porque el entrenador francés no encuentra el momento oportuno de apostar, de nuevo, por la recuperación de este talento. Isco no ha jugado ni un solo minuto de los tres partidos de la Champions (Shakhtar, Borussia Mönchengladbach e Inter de Milán) y solo ha sido dos veces titular en la Liga (Valladolid y la derrota contra el Cádiz).

placeholder Ancelotti junto a Isco. (Efe)
Ancelotti junto a Isco. (Efe)

Algo pasa con Isco. Eso es evidente, pese a que Zidane le quite importancia y siga diciendo que hay muchos partidos a lo largo de la temporada y su idea es contar con todos. Si al técnico francés le vuelves a preguntar por el malagueño te responde que es un jugador que tiene mucha personalidad y no le cuesta aparecer en momentos complicados. Pero los hechos y las decisiones hablan por sí solos. Isco no jugó nada en el Clásico del Camp Nou, en el que, por cierto, las cámaras de televisión le pillaron quejándose por la gestión de sus minutos. En los últimos cinco partidos solo ha disputado media hora en el encuentro contra el Recreativo de Huelva y ya con tres goles de ventaja.

Ese favoritismo que ha tenido Isco con la mayoría de los entrenadores que le han dirigido no lo ha sabido ni ha podido rentabilizar para consagrarse como un futbolista indiscutible. Es un caso extraño. ¿Quién tiene más culpa de esta situación? ¿Isco o una apuesta más decidida de los técnicos? Zidane dijo que se parece a él cuando todavía no había llegado al banquillo del primer equipo. Desde que lo hizo, en enero de 2016, volvió a significarse como un ‘isquista’. Incluso cuando regresó en 2019 y le preguntaron por los problemas de indisciplina que había tenido el jugador con Solari y respondió: “Le veo bien y con ganas. De expediente, nada”. Indultado por el francés. Vuelta a empezar con Isco.

"Quien ama el fútbol quiere ver a Isco"

No solo ha tenido los elogios de Zidane. Carlo Ancelotti, del que se dice en Inglaterra que podría llevárselo al Everton como hizo con James, habló maravillas de Isco en su etapa en el banquillo del Real Madrid. “Quien ama el fútbol quiere ver a Isco”, dijo el entrenador italiano, que en sus primeros 100 partidos en el banquillo madridista contó con él en 89 ocasiones. Era el más utilizado. El futbolista que más jugaba en los inicios de ‘Carletto’. Sin duda, estaba entre los preferidos por su calidad, imaginación y talento.

Pero Ancelotti le dio un consejo a Isco, de sabio, de veterano, de hombre de fútbol que se las sabe todas y que le ponía en alerta para que no se relajara y pudiera reinventarse para seguir siendo un futbolista especial y con largo recorrido. El italiano le dijo que tenía una calidad increíble, pero le aconsejó que para reinventarse y seguir siendo imprescindible para cualquier entrenador tenía que aprender el oficio de mediocentro. Retrasar su posición, trabajar más y sacrificarse en defensa. Iba sobrado de calidad y claridad como generador de fútbol, pero no podría rendir a un alto nivel muchos más años si pretendía ser siempre mediapunta. Tenía que evolucionar a una posición de organizador. Le puso el ejemplo de Andrea Pirlo.

placeholder Lopetegui junto a Isco en su etapa en el Real Madrid. (Efe)
Lopetegui junto a Isco en su etapa en el Real Madrid. (Efe)

Esto no ha sucedido con Isco, que sigue siendo considerado mediapunta y con el que Zidane cuenta para jugar entre líneas por detrás de los delanteros. A Isco se le ve lento. Sin desborde. Le perjudica la competencia de los jóvenes (Rodrygo y Vinicius) que salen antes que él cuando hay complicaciones, como se vio en el partido contra el Inter de Milán. Tampoco puede ocupar el sitio de Fede Valverde, por la energía y verticalidad que tiene el uruguayo y al que Zidane utiliza como un jugador que va de área a área para presionar, robar y marcar. La posición que ocupa Martin Odegaard añade más competencia. Incluso le resta minutos Modric, que sí puede jugar más de organizador por su talento, calidad, visión y una buena forma física.

Carlo Ancelotti llegó a decir de Isco: “Me recuerda a Zidane en cómo trata el balón”. Un piropo que ya no se escucha de ningún otro entrenador porque el malagueño juega poco en el Real Madrid, tampoco cuenta para Luis Enrique y es más criticado por su silueta y el ralentí de su juego. A ‘Carletto’ le han preguntado recientemente si le ficharía para el Everton y su respuesta ya ha sido más correcta que el fervor que tenía cuando se refería a sus cualidades y habilidades: “Es una fantástica persona y jugador”. Primero nombró a la persona y después al jugador.

Un jugador desmotivado

El mal de Isco ha podido ser haber caído en un exceso de autoconfianza y creer que con su talento podría seguir jugando muchos partidos en el Real Madrid o tener una buena cantidad de minutos saliendo desde el banquillo. Cada vez sucede menos. La mayoría de entrenadores le han admirado. Julen Lopetegui ha sido un fanático de Isco. Apostó por él cuando llegó a la Selección y no era titular en el Real Madrid. “Isco es un jugador que me apasiona. Cuando llegué a la Selección tenía claro que tenía que estar con nosotros por su calidad y su madurez deportiva”, con esta pasión habló de él y luego lo convirtió en su bandera como entrenador del Real Madrid.

Puede que el asunto de Isco tenga un fuerte componente emocional. Todos los jugadores necesitan sentir la confianza del entrenador y el respaldo de la afición para dar lo mejor que tienen y rendir a un alto nivel. En Isco este factor influye más. Ancelotti, Zidane y Lopetegui le han tratado como un genio, pero esto tenía fecha de caducidad. No se siente querido por la afición. Y sí se siente diferente, capaz de sobresalir si está motivado y respaldado. En cuanto deja de jugar se desconecta y si no tiene partidos con continuidad pierde el ritmo de competición. Se junta todo y este es el problema al que se enfrenta Zidane. Cómo volver a recuperar al mejor Isco, enchufarle y hacer que marque las diferencia con su calidad y talento.

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