el brasileño tumba al Inter de Milán

Rodrygo saca de la agonía al Real Madrid con un gol que lo deja vivo en la Champions (3-2)

Rodrygo marcó un gol que tiene un altísimo valor para un Real Madrid que no pudo mantener los dos goles de ventaja. El Inter de Milán perdonó en la segunda parte

Foto: Rodrygo celebra el gol del triunfo contra el Inter de Milán. (EFE)
Rodrygo celebra el gol del triunfo contra el Inter de Milán. (EFE)

Rodrygo apareció en el momento más crítico del partido para marcar un gol que despeja toneladas de sufrimiento. La victoria contra el Inter de Milán deja al equipo de Zidane vivo en la Champions. Consigue romper la mala dinámica en la Champions. Es el primer triunfo en esta fase de grupos después de la derrota contra el Shakhtar y el empate contra el Borussia Mönchengladbach. No son tres puntos cualquiera. Tienen un valor incalculable con un gol que llegó a falta de 10 minutos y en un escenario en el que se mascaba la tragedia.

Hasta el gol de Rodrygo, el Madrid estaba en la lona. Había desperdiciado la ventaja de dos goles y tenía enfrente a un Inter de Milán que perdonaba con la velocidad de los ataques de Perisic y Lautaro. Contra las cuerdas, sufriendo golpes y con la amenaza de una catástrofe, se levantó el Real Madrid en una cabalgada de Vinícius y Rodrygo. Los dos jóvenes fueron aviones en una contra. Para que luego se ponga en sospecha el valor de Vinícius. Vio la llegada de su compatriota y le puso el balón en el pie. Rodrygo definió con contundencia. Rescató al Madrid de los peores presagios. Lo que nadie quiere imaginar si sigue este sufrimiento y no mejora, porque podría caer en la Europa League.

A Zidane le salieron bien los cambios. En una segunda parte de agobios y cansancio, quitó a Marco Asensio y Hazard y metió a los dos brasileños. Tenían las piernas que pedía el partido. La calidad y la pegada para dar una victoria que deja con el agua al cuello al Inter de Milán. Sale de la última posición de la tabla, pero todavía queda la mitad de la fase de grupos.

La dureza de Arturo Vidal

Los jugadores de los dos equipos se marcharon al descanso extenuados por el tremendo esfuerzo de una intensa primera parte. Agotados y algunos doloridos por la dureza con la que se empleó Arturo Vidal. El chileno le soltó una patada en el tobillo a Lucas Vázquez. Recibió la tarjeta amarilla por la dureza de su entrada. Vidal había anunciado antes del partido que quería ganar este encuentro para darle una alegría al barcelonismo. Si ya de por sí juega con cierta agresividad, la motivación con la que se empleó rayó los límites del reglamento.

El primer periodo dejó algo más que el juego brusco del chileno en un partido donde se palpaba la tensión por no fallar. Los dos equipos necesitaban este triunfo para arreglar sus problemas en la fase de grupos. Los nervios aparecieron en Achraf: el canterano del Madrid que regresó con la camiseta del Inter se equivocó en la cesión atrás que aprovechó Benzema para abrir el marcador. Mendy tuvo mucho que ver en el fallo de Achraf. El lateral francés fue a la presión, obligó a ese pase atrás y Benzema, atento, definió con frialdad superando la salida de Handanovic para marcar a puerta vacía.

Se ponía el Madrid con ventaja a los 25 minutos de un inicio de partido igualado en posesión de la pelota y ocasiones. Entró mejor el Real Madrid, con una buena presión para incomodar y robar la salida de la pelota del equipo italiano. Marco Asensio tuvo la primera ocasión en un remate que desvió Handanovic. Las llegadas desde atrás de Fede Valverde son ya una constante para acabar las jugadas. Buscaba el uruguayo el gol con disparo lejano. Respondió el Inter, también ambicioso, con una ocasión de Lautaro que despejó un ágil Courtois. Lautaro y Ramos tenían uno de los duelos intensos de la noche. Arturo Vidal iba contra todo lo que se ponía por medio, impetuoso en defensa e incisivo en ataque, tuvo un disparo potente que salió por el lateral de la portería de Courtois.

Sergio Ramos, 100 goles

El partido estaba para equivocarse poco y tener puntería. El Madrid sacó ventaja con el error de Achraf y el acierto de Benzema. Cogió el pulso competitivo que tanto busca en esta competición. Nueve minutos después, hizo el segundo gol con un cabezazo de Sergio Ramos, picado al suelo y cruzado. Un remate contundente. Un tanto muy celebrado que deja un dato impresionante. Sergio Ramos llega a los 100 goles oficiales con el Real Madrid. Hablamos de un central que tiene vocación ofensiva y suma arriba con goles decisivos. Ramos, para hacernos una idea, iguala con esta cifra a Fernando Morientes. Un defensa a la altura de un delantero. De los 100 goles, 55 han sido de cabeza. Para quitarse el sombrero con el rendimiento ofensivo del capitán.

La raza no la perdió el Inter, equipo que se presentó en el estadio Alfredo Di Stéfano sin su goleador, Lukaku. Pero este equipo tiene el carácter de su entrenador, Antonio Conte. Un rival batallador al que, además, le gusta tener la pelota y largas posesiones. Con lo que no se contaba era con que tuviera un genio. Dos minutos después del gol de Ramos, apareció una maravillosa asistencia de tacón de Nicolo Barella, vigilado por Sergio Ramos. La pelota llegó a Lautaro, marcado por Varane, y el delantero argentino la pegó de primeras. Marcó de un fuerte derechazo. El Inter de Milán se metía en un partido abierto.

Sergio Ramos, en acción con Lautaro. (EFE)
Sergio Ramos, en acción con Lautaro. (EFE)

No había respiro. Enfrente estaban dos equipos que se desafiaron en la garra, el juego directo y la intensidad. Al duelo Ramos-Lautaro y Vidal (el chileno contra todos) subía la temperatura el de Mendy con Achraf. El francés tuvo que emplearse a fondo y, en el inicio de la segunda parte, dio un pisotón al lateral del Inter. La dureza, producto de la altísima intensidad y los nervios, perjudicó a Eden Hazard. El belga sufrió otro pisotón. Brozovic fue fuerte por detrás, golpeó y dejó cojeando a Hazard. Tarjeta amarilla para el agresor y más tensión en un duelo con fortísimos contactos en los marcajes y la disputa de los balones divididos. Sergio Ramos se llevó por delante al fino Nicolo Barella, lo descuajeringó con su fuerza. Barella se las empezó a llevar todas. Le habían cogido la matrícula tras el taconazo y provocó otra cartulina amarilla a Fede Valverde. El uruguayo se tiró con las dos piernas. El Madrid tenía que aguantar su ventaja. Era un partido para no arrugarse ni conceder ventajas.

El desgaste de un encuentro bravo y aguerrido lo pagaron Hazard y Marco Asensio, que fueron diluyéndose. Zidane refrescó el equipo con la entrada de los dos brasileños (Vinícius y Rodrygo) con media hora por delante. Había que mantener el esfuerzo y sobreponerse al cansancio. Y el Real Madrid cayó en un despiste defensivo que estropeó todo el buen trabajo colectivo. Ramos abandonó la marca de Lautaro, el argentino asistió a Perisic y este definió con poca oposición de Lucas Vázquez. Un jarro de agua fría. Apareció la jugada salvadora de Vinícius y Rodrygo.

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