la rebaja salarial enfrenta a la plantilla

Las artimañas de Bartomeu dividen aún más al vestuario del Barça

El objetivo de Bartomeu era divide y vencerás y lo ha conseguido, pero están por ver las consecuencias que acarreará en un vestuario que ya no era una luna de miel

Foto: Gerard Piqué, en el terreno de juego. (Reuters)
Gerard Piqué, en el terreno de juego. (Reuters)

En todos los vestuarios hay grupos, pero en el de el Barça hace tiempo que la unidad brilla por su ausencia y la renovación de Ter Stegen, Lenglet, De Jong y Piqué traerá cola. Y lo hará porque los cuatro jugadores han ido a la suya, por su cuenta, y han acordado alargar sus contratos justo cuando el club pretende una rebaja salarial de toda la plantilla. Lo anunciaron además a las 11.30 de la noche, después del partido ante el Ferencvaros y justo antes de que se iniciara la mesa de negociación a la que los jugadores ni siquiera se sentaron. El objetivo de Bartomeu era divide y vencerás y lo ha conseguido, pero están por ver las consecuencias que acarreará en un vestuario que ya no era una luna de miel.

En el comunicado del club llaman “adecuación salarial transitoria” a no pagar ahora para hacerlo más tarde. Es decir, que el problema con las altísimas fichas que cobran muchos de los futbolistas azulgrana tendrán que afrontarlo los próximos dirigentes. Ter Stegen, Lenglet, De Jong y Piqué ya no entrarán en la negociación conjunta con el resto de sus compañeros. Han ido a la suya y han acordado rebajarse el salario ahora para cobrarlo en las próximas temporadas. Vamos, que tampoco perderán dinero. Y lo han hecho además con una Junta con la que no tienen afinidad, a la que no consideraban un interlocutor válido teniendo en cuenta el voto de censura que sigue su curso y que, en cualquier caso, en marzo habrá elecciones.

Josep María Bartomeu, en el palco. (Efe)
Josep María Bartomeu, en el palco. (Efe)

La renovación de Piqué ha sido la más llamativa ya que es uno de los capitanes y después de la humillación ante el Bayern fue el primero en poner su puesto a disposición afirmando además que “el club necesita cambios estructurales de todo tipo y no hablo de jugadores ni entrenadores”. Ahora, terminará contrato con 37 años (ha renovado hasta el 2024) y queda fuera de la negociación colectiva aunque firmara con el resto el último burofax, también el martes, en el que los jugadores anunciaban a la directiva que no enviarían a ningún representante legal para la mesa.

Bartomeu gana tiempo, arregla los números y le deja la patata caliente al que venga detrás de él. La económica y también la deportiva, porque ha actuado a sabiendas de que dividiría al vestuario y no le ha temblado el pulso. El presidente es un superviviente nato y no se anda con chiquitas con tal de lograr lo que a él le interesa, pero el próximo tendrá que pagar a los cuatro que ya ha renovado y la armonía, la unión, el corporativismo entre la plantilla, ha quedado seriamente tocada.

El voto de censura sigue adelante

Mientras, el voto de censura sigue adelante después de la reunión en la tarde de este miércoles con los responsables de las consejerías de Salud y de Interior y la Secretaría General del Deporte de la Generalitat. El Departamento de Salud permite por el momento que se realice el voto previsto para el 1 y 2 de noviembre, pero ha pedido al Barça que modifique el protocolo con más sedes para votar de las previstas y una logística para evitar colas y que los socios vayan a votar a la misma hora.

De todas formas, los datos sanitarios en Catalunya siguen empeorando y nadie puede prever con exactitud qué pasará de aquí al 1 de noviembre, aunque por ahora todo sigue en marcha y el próximo lunes se reunirá la Junta directiva del Barça para estudiar las peticiones de los responsables sanitarios. Por supuesto, de la posible dimisión de Bartomeu no hay ni rastro. Por ahora está muy ocupado firmando renovaciones y dividiendo al vestuario.

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