EL FRANCÉS NO TUVO NI UN MINUTO DE JUEGO

El Barça se sacude la tristeza en Champions (5-1), pero Griezmann tiene un problema

El Barcelona se impone al Ferencvaros húngaro en un encuentro sencillo que Griezmann vio por completo desde el banquillo

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Habían pasado 67 días desde que el FC Barcelona fue humillado ante el Bayern de Múnich por un escandaloso 2-8 y el equipo culé volvía a una Champions en la que Koeman ya ha dejado claro que no son los favoritos. Enfrente estaba el humilde Ferencvaros y se trataba de pasárselo bien, de disfrutar, de recuperar sensaciones y de sacudirse la tristeza después del empate ante el Sevilla y la derrota en Getafe. El objetivo se logró y aunque el Barça tampoco fue una juerga, ganó con facilidad al conjunto húngaro. Viendo la diferencia de nivel entre ambos, un fallo habría sido imperdonable. Además, el partido sirvió para evidenciar que Griezmann tiene un problema porque Trincao, con 20 años, le está pisando los talones y amenaza su titularidad si no se espabila.

El Barça entró frío al campo, con un ritmo cansino y plano que el Ferencvaros aprovechó para dar algún susto. El primero fue en el minuto 10’ con un gol anulado a Nguen por fuera de juego, el segundo un disparo al larguero de Isael. Cuando peor pintaba el asunto, Messi se puso los galones y provocó un penalti en el 26’ que él mismo convirtió y a partir de ese momento el equipo se liberó. Ansu Fati probó al portero diez minutos después y en el 42’ cazó al vuelo una parábola de De Jong que se convirtió en el 2-0 con el que se llegó al descanso.

Más allá de los goles, sin duda uno de los destacados fue Trincao, que debutaba como titular mientras que Griezmann se quedó en el banquillo. La suplencia del francés no se puede interpretar como un castigo, sino como un descanso pensando en el Clásico del sábado frente al Real Madrid, pero el joven portugués mostró descaro, es un extremo puro que encara y se atreve y por calidad e intensidad dejó patente que genera, ahora mismo, mucho más que Griezmann por mucho que el galo corra, que es el argumento más utilizado para sostener su titularidad cuando cada vez se le ve más desubicado incluso aunque juegue -como ante el Sevilla- por el centro. Ya puede ponerse las pilas porque Trincao pisa con fuerza… y no es su único adversario.

Piqué, baja ante la Juve

En la segunda parte el equipo de Koeman salió con más brío y en el 52’ Coutinho marcó el tercero después de una preciosa asistencia de Ansu Fati de tacón. Todo parecía tan plácido, tan encarrilado, que Koeman realizó un triple cambio retirando a Sergi Roberto, Ansu y Trincao por Junior, Pedri y Dembélé, pero en el 68’ a Piqué se le escapó por velocidad Nguen y terminó agarrándole de la camiseta dentro del área: penalti y roja. El tanto lo marcó Kharatin y el central se perderá la próxima semana el viaje a Turín para jugar ante la Juve en el que el técnico no tendrá más remedio que alinear a Lenglet y Araújo porque su petición de un defensa fue desoída por un Bartomeu que no tiene un euro en la caja.

El Barça se sacude la tristeza en Champions (5-1). (Reuters)
El Barça se sacude la tristeza en Champions (5-1). (Reuters)

El Barça parece anímicamente tan frágil que con el 3-1 sobrevoló alguna sombra por el Camp Nou vacío, cierta sensación de “a ver si ahora se van a complicar la vida”, pero Dembélé por velocidad se marchó por la banda derecha, y le sirvió a Pedri para marcar su primer tanto en Champions con solo 17 años. En el 89’, el francés marcó el último tanto del partido después de una asistencia de Messi. Un gol que fue aplaudido por su compatriota Griezmann desde la grada.

Que Griezmann no juegue de titular ante el Real Madrid sería un sorpresón, pero tendrá que despertar y hacer algo más que correr porque tiene detrás a Trincao y Dembélé echándole el aliento en la nuca.

Una vez que se acabó el partido y la noche antes de que el club inicie la mesa de negociación para pactar rebajas salariales, anunciaron la renovación de Ter Stegen hasta 2025 con una cláusula de rescisión de 500 millones, la de Lenglet hasta 2026 con una cláusula de 300, la de De Jong hasta el 2026 con una cláusula de 400 y la de Piqué hasta 2.024 con 500 millones. Tiene truco, porque se rebajan el salario por el momento y lo recuperarán cuando ya no esté la directiva de Bartomeu, que si el voto de censura no sigue adelante, hay previstas unas elecciones en marzo.

Es decir, que la actual directiva cuadra los números y le deja el marrón a la siguiente, mientras que los cuatro renovados se aseguran de seguir cobrando lo que ellos quieren tarde y temprano. Es el estilo Bartomeu en su máximo esplendor.

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