Tuvo el 4-2 y la gloria en el minuto 91

El agrio regreso de Bale: Mourinho le saca con 3-0 y el West Ham empata en 10 minutos

La tarde del domingo en Londres ofreció un guion idóneo para llenar cientos de crónicas: Bale, el icono que vuelve al Tottenham tras siete años agridulces en Madrid, pasó de posible héroe a chivo expiatorio

Foto: Bale, tras el pitido final. (Reuters)
Bale, tras el pitido final. (Reuters)

Hace unos días, cuando José Mourinho le preguntó a Gareth Bale en qué zona del campo le gustaría jugar más, el ídolo galés le respondió claramente: “Por la derecha”. Aquel joven del Tottenham que consiguió convertirse en el mejor lateral izquierdo del mundo regresaba este domingo a White Hart Lane tras siete años de dudas y mutaciones en el Real Madrid, donde terminó cambiando de banda y perdiendo la magia deportiva (con excepción del golf, por supuesto).

Pese a sus presentables números en el club blanco y a la universalmente reconocida calidad de sus entrenamientos semanales, a algunos goles icónicos y a aquel esprint contra Bartra por la banda izquierda, Bale pasará a la historia como uno de los mayores fraudes económicos del Real Madrid (al que todavía pertenece) en el siglo XXI. La mera posibilidad de su debut con los ‘Spurs’ siete años después movilizó este domingo a decenas de periodistas, que afilaban los dientes en espera de alguna calamidad risible. El destino les deparó una prácticamente imposible de predecir.

Todo lo interesante del encuentro sucedió en el primer y el último cuarto de hora del encuentro. Los locales se pusieron 3-0 en los primeros quince minutos (con dos goles de Harry Kane). Un baño inicial en apariencia coherente con la consolidación del esquema de Mourinho, decían los narradores por televisión: tras comenzar mal la campaña, el Tottenham había anotado 13 goles en sus dos siguientes partidos, y este duelo confirmaba al club londinense como aspirante a un título que no gana desde 1961. El mayor interés del partido pasaba a ser el probable (re)debut de Gareth Bale, la estrella imperturbable que (a decir de la prensa española) prefiere un ‘eagle’ a un ‘hat trick’.

Manuel Lanzini anota el gol del empate, superando la estirada de Lloris. (Reuters)
Manuel Lanzini anota el gol del empate, superando la estirada de Lloris. (Reuters)

El gol de Lanzini

El galés saltó al campo en el 72, con el mismo resultado en el marcador. En el minuto 82 seguían 3-0. ¿Cómo explicar que un cuarto de hora después los anfitriones se pasearan por el campo como zombis y Bale asumiera un rostro parecido al que le asaltaba este año en el graderío de Valdebebas? Los periodistas empezaron a aporrear los teclados: el West Ham había empatado en diez minutos, condecorados por el soberbio zapatazo (con el exterior derecho) del argentino Lanzini a la escuadra de Lloris en el último minuto de partido.

Sólo dos minutos antes del trallazo de Lanzini, con 3-2 en el marcador y cierto rictus en el banquillo de Mourinho, Bale había agarrado una pelota por la frontal derecha del área y enfilado una diagonal propia de Neymar (regate minimalista incluido) para quedarse solo ante Lloris y desperdiciar con la zurda la oportunidad de aparecer en portadas de medio mundo el día después de su regreso al club que le fichó como adolescente prometedor en 2006 para venderle como estrella mundial siete temporadas después.

Baley Aaron Cresswell, en un lance del partido. (Reuters)
Baley Aaron Cresswell, en un lance del partido. (Reuters)

Bale hizo todo bien menos colocar el pie. Disparó fuera. Escuchó el silbido de la gloria cuando se ofrece a alguien y la desaprovecha. Pero su equipo, al menos, todavía ganaba. Mourinho dijo después no encontrar explicación para la metamorfosis de esos últimos diez minutos: “Es fútbol. Para mí es más fácil elogiar al West Ham delante de ustedes que criticarnos a nosotros, pero tengo que analizar esa segunda parte”. Lanzini fue el amigo de los cronistas y Bale la víctima injusta del magistral guión. Pese al resultado, demostró ser un futbolista idóneo para el juego vertical del equipo de ‘Mou’, otro exmadridista (como Reguilón, de buen partido) en un club que llegó a la final de Champions League en 2019, pero que no gana un título desde la Copa de la Liga de Juande Ramos en 2008.

Dorsal 9

El Tottenham empezó muy mal la Premier, repetían los locutores en el descanso, pero lleva ya tres goleadas seguidas y es aspirante a ganar la Premier. Muy serio y con su peinado precursor, el ‘9’ de ‘killer’ a la espalda, Bale se preparaba en silencio para el (re)debut en un partido relajado. Resultó no serlo, pero dejó dos minutos antes del 3-3 una jugada fabulosa para todos los que confían en la resurrección de un futbolista genéticamente superdotado. Después llegó el improbable golazo del interior Lanzini (su primer tanto desde mayo de 2019). Todos, pero sobre todo Bale, sintieron el frío que se colaba por las gradas del nuevo White Hart Lane después de una hora de euforia.

Mourinho da instrucciones a Bale antes de salir al campo. (Reuters)
Mourinho da instrucciones a Bale antes de salir al campo. (Reuters)

Tras el encuentro, Mourinho explicó la razón por la que no había incluido al 'crack' galés en el once inicial: “La decisión de no sacarlo fue una buena decisión. Una decisión para demostrar que no tiene una silla hermosa esperándolo en el equipo. Fue un mensaje para el equipo. Todo es positivo, la atención no estaba en él, estaba en el juego”. Al menos durante diez minutos, la jugada le salió bien al portugués.

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