la particular revolución del canterano

Riqui Puig, el granuja que quiere sacar provecho de la crisis del Barcelona

No tiene un pelo de ingenuidad. Riqui Puig es muy listo y sabe cómo meterse a los fans en el bolsillo cuando está en el césped y fuera de él con sus declaraciones de favores arbitrales al Real Madrid

Foto: Riqui Puig, sonriente, después de un entrenamiento. (foto @riquipuig)
Riqui Puig, sonriente, después de un entrenamiento. (foto @riquipuig)

En el Barcelona existe mucha necesidad de encontrar jóvenes promesas que ilusionen y se les pueda señalar como el relevo generacional. Siguen sin aparecer otro Iniesta y un Xavi en el centro del campo que hagan recuperar las esperanzas. Pasa el tiempo y la identidad del juego se descompone. Se mira con atención la cantidad de jóvenes jugadores que tiene el Real Madrid y, en líneas generales, tienen muy buena pinta. Sale Rodrygo y marca en su debut de la Liga o hace tres goles en la Champions. Vinícius crece y decide el Clásico del Bernabéu. Ya hay menos bromas con el brasileño cuando es el mejor jugador en el partido contra la Real Sociedad. Ahí está Fede Valverde, asentado en los planes de Zidane y quedan por llegar Odegaard, Kubo, Reinier...

Ricard Puig Martí (20 años), conocido como Riqui Puig, está ante la ocasión de su vida profesional y el club en definir qué proyecto tiene entre manos. Suenan fichajes como el del bosnio de la Juventus, Miralem Pjanic (30 años) y se desconocen los planes con Coutinho. El barcelonismo sufre la decepción de haber perdido a los mejores centrocampistas del planeta y en esa búsqueda se fichó al joven Frenkie De Jong (hoy lesionado en el sóleo). El Barça no controla los partidos con la solvencia y la autoridad de antes. Se comprobó en Sevilla y en el ida y vuelta que convirtió la cita contra el Athletic de Bilbao. Hasta que salió Riqué Puig. Un canterano como solución a la crisis de identidad e ilusión. También a la de las cuentas de un club que el Covid-19 golpea y obliga a enfriar y rebajar la masa salarial.

Messi da instrucciones a Riqui Puig en un saque de esquina. (@riquipuig)
Messi da instrucciones a Riqui Puig en un saque de esquina. (@riquipuig)

Setién prometió buen fútbol y ensalzó la bandera de la cantera con la imagen de Riqui Puig. En las crisis surgen las oportunidades y el chaval de Matadapera demuestra tener la personalidad de un pillo en el campo y fuera de él. Salió en una fase de apuros y confusión en el juego y los nervios de un tropiezo que le pudiera alejar de la pelea con el Real Madrid. Se comportó como un futbolista maduro, con descaro y desparpajo. Con su velocidad y continuos movimientos despertó el juego de la pereza. Dejó en evidencia al brasileño Arthur, sustituido por falta de ideas y lentitud. El Barcelona pasó de andar a tener otra marcha que se asemeja más a lo que demanda el socio. El canterano aprovechó uno de esos exámenes que sirven para demostrar si tienes nivel para dar el salto al primer equipo.

Descarado y pillo

Si te detienes a analizar los 24 minutos que estuvo en el campo y sus declaraciones después del partido te das cuenta de que estás ante un adolescente con rasgos de granuja. Es lo que necesita cualquier equipo grande cuando sus estrellas envejecen o están acomodadas. Riqui Puig fue uno de los puntos de inflexión en la ajustada y pobre victoria del Barcelona contra el Athletic que le permite seguir con sus opciones de pelear la Liga. La entrada de Ansu Fati (decisivo también contra el Leganés) también sirvió para que Setién metiera aire fresco al juego atascado y espeso.

El entusiasmo con el que participó Riqui Puig es equiparable al que Marcos Llorente transmite en el Atletico de Madrid, ahora que Simeone encuentra una nueva posición para el ex madridista. Hay semejanzas entre uno y otro y el impacto que han tenido en la última jornada. Con Llorente el Atleti siente que tiene más energía y con Puig el Barça recupera dinamismo y fluidez en el juego. Lo mismo sucede, como hemos indicado más arriba, con Vinicius en el Real Madrid cuando Zidane le pone en el once antes que Gareth Bale.

Riqui Puig sirvió para revolucionar y agitar el partido en un día clave para las aspiraciones del Barcelona en el campeonato liguero. Lo hizo en el césped y le dio continuidad con sus declaraciones que están en la línea de insinuaciones y quejas de Piqué y Setién. El central ‘rajó’, con su estilo sibilino, de los árbitros y sus ayudas al Real Madrid. Riqui Puig aprende rápido y se sube a la corriente de la mano negra con el mismo descaro que tiene en el césped. “Si lo dijo Piqué creo que era por algo. Hay muchos partidos que dependen de decisiones arbitrales”, manifestó con tono de granuja.

Hace dos años estaba en el despacho del presidente para firmar un contrato con el que Bartomeu blindaba a la promesa hasta 2021 (se va a extender dos temporadas más) y una cláusula de 100 millones de euros. Riqui Puig tiene un buen entorno y parece estar bien asesorado. Su padre fue futbolista (lateral izquierdo del Terrasa) y desde que entró en la cantera azulgrana, en 2013, ha tenido muy claro que su objetivo era llegar al primer equipo. Ha sido imposible convencerle de que saliera cedido para tener más minutos en otros conjuntos que se han interesado. Riqui Puig se ha negado en rotundo y, pese a la competencia que hay en la plantilla, hace todo y dice de todo (si hace falta) para demostrar que es culé y tiene sitio en el Barça. Es muy listo, sabe cómo meterse a los fans en el bolsillo, en el césped y con sus declaraciones. Es muy astuto y conoce que puede aprovecharse de la crisis en el mercado de fichajes como consecuencia del coronavirus.

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