la soledad del 'cholo' para reinventarse

Atlético-Liverpool: la 'cobardía' de Simeone y su fecha de caducidad

Hace tiempo que entró en un debate interno por descubrir si es capaz de reconstruir un equipo que tenga señas de poder ser competitivo. El club le protege. Los críticos le piden un estilo valiente

Foto: Simeone con gesto pensativo durante una conferencia de prensa con el Atlético de Madrid. (Efe)
Simeone con gesto pensativo durante una conferencia de prensa con el Atlético de Madrid. (Efe)

Diego Pablo Simeone vive encerrado en sí mismo y escucha las voces que le llegan de los amigos y los enemigos. Los primeros, entre los que se encuentra el apoyo incondicional de su jefe, Miguel Ángel Gil Marín, son capaces de publicar comunicados oficiales con el objetivo de reforzar el crédito profesional. Los segundos señalan a un Simeone desgastado. Con dificultades para construir la máquina competitiva del mejor Atlético de Madrid que ganó una Liga en el Camp Nou y disputó, entre otras grandes citas, dos finales de la Champions contra el Real Madrid.

El ‘Cholo’ tiene fecha de caducidad, no va a durar para siempre. No se la pone ni su jefe ni los que le atizan, por pocos que parezcan los hay que pierden la fe en el argentino. El momento oportuno de la salida lo elegirá él. En función de sus sensaciones y un ejercicio de honestidad que salga de los resultados deportivos. Contra el Liverpool de Jurgen Klopp vive entre la esperanza y la desgracia. El éxito de hacer una eliminatoria, por lo menos, digna y el fracaso de salir destrozado.

Hace tiempo que entró en un debate interno por descubrir si es capaz de reconstruir un equipo que tenga señas de poder ser competitivo. Agradece a Gil Marín, Enrique Cerezo, Andrea Berta (director deportivo) y todos los empleados del club que vivan pendientes de él. Que se vuelquen para que esté animado y motivado. Reconoce el esfuerzo económico de los gestores para gastarse el dinero en fichajes y hacerle partícipe de las grandes decisiones en la planificación deportiva. No en vano, el presupuesto ha crecido de la mano de los éxitos deportivos con Simeone. Ocho años después de su llegada, el crecimiento ha pasado de los 129 millones de euros a los 515 en la actualidad.

Jurgen Klopp, sonriente, en el banquillo del Liverpool. (Efe)
Jurgen Klopp, sonriente, en el banquillo del Liverpool. (Efe)

Simeone ha traído títulos y dinero. “Se irá cuando él quiera”, dicen en el club. “Mientras sienta que tengo ilusión por estar aquí, el Atlético de Madrid es mi casa”, es la respuesta de un entrenador pasional. Esto se interpreta en el club como una obligación por hacer lo imposible para que Simeone se sienta cómodo. No basta. Puede no ser suficiente para retenerle. Es el ‘Cholo’ el que decide si tiene cabida en un proyecto que califica de transición y mira al futuro, pero que no olvida que uno de sus pilares es el ‘partido a partido’. No quiere el ‘Cholo’ caer en la zona de confort. Sería malo para él y entiende que repercute en los jugadores. El efecto de Simeone es convencer y quedar convencido. Satisfecho. No engañarse ni dejarse llevar por lo que representó. Conseguir que su mensaje cale en cada uno de los jugadores y sientan e interpreten el fútbol con intensidad y una altísima excitación. Es, precisamente, las señas de identidad de Jurgen Klopp con el Liverpool. Un equipo de futbolistas contagiados con la energía y el vigor de su entrenador.

El varapalo en León

Uno de los peores días de Simeone, recientemente, fue la eliminación en la Copa del Rey contra la Cultural Leonesa. El entrenador se llevó una decepción y lo pagó consigo mismo. Frustrado por no conseguir que los jugadores tuvieran el grado de efervescencia del rival. La 'Cultu' puso todo el corazón y la garra para vencer al gigante. El Atleti se desinfló. A Simeone se le calificó de ‘cobarde’. No es nada nuevo para él. Entre los que ven cerca el fin de ciclo del ‘Cholo’ le culpan de que el equipo aburre y dejó, hace tiempo, de ser valiente para controlar y llevar la iniciativa en los partidos. Con Joao Félix le ha salido un grano.

En concreto, ponen la fecha de caducidad del mejor Simeone en la derrota en Turín contra la Juventus en una noche mágica de Cristiano Ronaldo. Un partido en el que el equipo se encogió y el entrenador no tuvo un plan para reaccionar. Quedaron eliminados de la Champions después de una brillante victoria en el Metropolitano y en un día donde la propuesta resultó osada. Supuso una tremenda decepción verse apeados en el año que la final de la Champions se disputaba en casa y se había armado una de las mejores plantillas de la historia. El club tiró la casa por la ventana. Un año después y a las puertas del cara a cara con el Liverpool se produjo el bochorno en la Copa del Rey.

Simeone quedó tocado en León y el consejero delegado le respaldó públicamente, una vez más. Si alguien no se puede derrumbar en el Atlético de Madrid es el líder. Es la postura en la cúpula. El mayor activo está en el banquillo y Miguel Ángel Gil Marín, como la legión de fans del ‘Cholo’, tienen la esperanza de que solo con Simeone se puede eliminar al Liverpool. Como tiempo atrás se consiguió la proeza de derrotar al Bayern de Múnich que entrenaba Pep Guardiola o al Real Madrid en la final de la Copa del Rey en el Bernabéu, por ejemplo. El mensaje que trasladan a Simeone, en la eliminatoria contra el Liverpool, es optimista en una atmósfera de pesimismo porque enfrente está el Liverpool de Jurgen Klopp y existe la percepción de que Simeone va al matadero.

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