llevaban ganando desde 2007 los grandes premios

Modric fulmina la hegemonía de Messi y Cristiano al ganar el premio The Best

El futbolista croata Luka Modric se ha impuesto, después de años de dominio de Cristiano y Messi, gracias al sucampeonato en el Mundial con su selección y al título europeo con el Real Madrid

Foto: Modric, con el premio The Best. (EFE)
Modric, con el premio The Best. (EFE)

Luka Modric es el mejor jugador de la pasada temporada. Así lo cuenta la FIFA, que consultando a seleccionadores, capitanes, periodistas y aficionados han llegado a esa conclusión, que ninguno como él, escueto en físico pero superlativo en fútbol y, por lo tanto, ganador del premio The Best al mejor jugador. Este es un día especial, porque significa el final del reinado de Cristiano y Messi. Nadie se engaña, los dos jugadores que han marcado la década tienen fútbol por delante y su buena estrella no ha expirado, a nadie le sorprendería que de aquí a 12 meses volviesen a aparecer por el escenario, sonrientes, exitosos... Pero esta vez no. Desde que en 2007 lo consiguiese Kaká, ellos se habían repartido a partes iguales los principales títulos individuales. Tanto tiempo ha pasado que esto de los premios ha cambiado, que si juntos la FIFA y France Football, separados, nombres distintos, balones de oro, balones de oro con otro nombre... El fútbol cambiaba pero, hasta esta temporada, los ganadores eran siempre los mismos.

Lo hizo en una gala con vestidos de gala, futbolistas un poco perdidos, mucho 'brilli brilli' y alguna presencia escénica brutal, como la del presentador Idriss Elba, que es actor de culto. O Noel Gallagher, cantante de Oasis aficionado al Manchester City que se dio el gusto de bromear ("están aquí los mejores jugadores del mundo, y también hay alguno del United") y de cantar, en acústico, un himno generacional como es su canción 'Don't look back in anger'. Por un tema de edad, es probable que haya formado también parte de los recuerdos de la vida de Luka Modric.

Modric es el nuevo rey, como ya lo fue hace unas semanas para la UEFA. Este tipo de galardones nunca se equivocan, o siempre se equivocan, dependiendo de cómo se quiera ver la botella. El croata, campeón de Europa con el Real Madrid, subcampeón del mundo con Croacia, es un excelente jugador de fútbol. Tremendo, de los que bailan con el balón, de los que cuando les llega la pelota ya han decidido cuál será el siguiente movimiento y siempre, siempre, es acertado. No puede ser un error premiar ese talento, pero como el fútbol es diverso, las opciones discordantes son igualmente aceptables. Los habrá que se pregunten cómo el premio no fue a Messi, probablemente el mejor jugador del mundo. O a Cristiano que, básicamente, replicó los números y éxitos de los otros años en los que ganó el premio. O Griezmann, el más brillante en el Mundial, la joya de la corona del fútbol y, también, de la FIFA, que organiza este chiringuito otoñal. O Salah, representante digno del fútbol emergente que hizo un temporadón.

Bien, de todos esos el premio fue para Modric. En realidad, se podría argumentar que en esta ocasión, por primera vez en muchos años, se podía romper la hegemonía de Cristiano y Messi. Buenas temporadas de ambos, pero no lo suficiente como para arrasar. Aunque, claro, se puede atribuir este premio a los méritos de Modric, difícilmente negables, tanto como a un cierto hastío por parte de los votantes, un poco fatigados de señalar siempre a los mismos jugadores, escuchar los mismos discursos y leer las mismas biografías de héroes. Modric es diferente, no es un goleador, es un generador, no tiene una relación tan constante con la guinda del fútbol como sus antecesores.

Ni Xavi ni Iniesta

Es también una reivindicación a su fútbol, que es el fútbol de los centrocampistas que no necesitan ser un muro de músculos. No es difícil recordar ese año 2010, con España campeona del mundo, cuando ni Iniesta ni Xavi encontraron estos galardones. En aquel momento, todos fueron para Messi, que ya era un jugador brillante. Era un momento en que los votantes no se habían cansado todavía de votar siempre lo mismo. Los premios de este tipo siempre tienen destacados ausentes en su historial, tipos que se lo merecieron pero no lo obtuvieron por los más diversos motivos. Ese, en todo caso, no será el problema de Modric.

Mordic fue la punta de lanza de una noche muy madridista, como por otra parte era de esperar mirando la lista de nominados. Solo se juzga la última temporada, en principio, pero el hecho de haber ganado cuatro de las últimas cinco Champions League es un dato abrumador del que es difícil escapar cuando se vota. La Copa de Europa, en tiempos recientes, ha logrado un peso específico mayor del que nunca tuvo, tanto que ha logrado igualar en importancia al Mundial, incluso en unos premios concedidos por la organización que celebra el Mundial y que tiene en el mismo su punto clave.

"Quiero felicitar a Mohamed y a Cristiano por la gran temporada, estoy seguro de que en el futuro tendrán otra oportunidad. Este trofeo no es solo mío, es de mis compañeros del Real Madrid y de Croacia, de todos los entrenadores para los que he jugado, porque sin ellos no habría sido posible. Es también para mi familia, sin la cual no sería el jugador que soy, para mí ellos son los mejores. Gracias a mis seguidores, por el apoyo que me dan y el amor que me demuestran, esto significa mucho para mí. Quería también mencionar a mi ídolo, el capitán de la Croacia de los noventa, que fue mi gran inspiración, él y su equipo nos hicieron ver que podíamos hacer algo grande en Rusia", expresaba el nuevo rey del fútbol mundial en su discurso, que dio en inglés, español y croata.

El blanco de Ramos

Y ahí fueron pasando casi todos, trajeados, fuera de su estilo. Si los Oscar son la gala del 'glamour', pues de eso vive un poco ese escenario, en The Best se juntan un montón de seres humanos acostumbrados a ir en chándal y ropa deportiva. Verles vestidos de gala choca y muchos de ellos tampoco se cortan al ponerse lo más estridente de los armarios, como la llamativa chaqueta blanca de Sergio Ramos o el curioso atuendo de Alves, de negro riguroso salvo dos ¿alas? blancas de gran tamaño cosidas en la pechera. Se pueden añadir el ya no tan sorprendente color burdeos que lució Hazard o la boina de Ronaldinho. Modric, el triunfador de la noche, se puso un traje gris moteado y un ostentoso broche en la solapa derecha de colores dorados y cristales de colores. Nadie recordará los 'outfits' de Cristiano o de Messi, dos jugadores que si ven que no van a ganar, se quedan en casa. Ese es el espíritu.

Ramos y Ronaldo. (EFE)
Ramos y Ronaldo. (EFE)

Los otros premios

En esto del reparto de premios pasan cosas curiosas. Como que el gol de Mo Salah sea considerado el mejor de la temporada. Votaron los internautas y era un buen gol, un recorte en el pico del área, muy bien resuelto con el disparo. La explicación, sin embargo, tiene que ver más con el sistema de elección, que es más un concurso de popularidad que de calidad de gol. Porque el tanto fue bonito, pero en la lista había unos cuantos más de igual o mayor factura. Claro que todos ellos no tenían detrás el respaldo rendido de la afición egipcia, que ha demostrado en los últimos meses que irían con Salah a una guerra si él lo pidiera.

En cuanto al entrenador, el señalado fue Didier Deschamps, que no siempre lo tuvo sencillo, fue muy criticado con Francia, pero finalmente encontró el equipo perfecto para ganar el Mundial. En esto sí, la competición de la FIFA ha pesado más que todo lo demás, y dejó por el camino a otros como Zidane, campeón de las tres últimas Champions de manera consecutiva. Ganar en Moscú era, en este caso, éxito seguro.

El mejor portero también siguió la misma línea de privilegiar el Mundial. De hecho, los nominados eran Courtois, finalmente ganador, Schmeichel y Lloris, y todos ellos tenían más que lucir de ese mes de julio que de la temporada concreta. El belga ya fue elegido mejor portero del campeonato, así que no es sorprendente que unos meses después no hayan cambiado de opinión y se hayan mantenidos fieles a Courtois. En cuanto al mejor jugador joven, el premio fue para Kylian Mbappé, y difícilmente alguien podría poner un pero a algo así. No solo es rotundamente joven, también es un tremendo jugador. No solo de futuro, también de presente.

El once de la FIFA se compuso por De Gea; Alves, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kante, Modric, Hazard; Messi, Cristiano y Mbappé. Votan los futbolistas, y votan un poco raro, sobre todo si se tiene en cuenta el resto de premios. De Gea ni siquiera estaba nominado entre los tres mejores porteros, sorprende también la ausencia de Griezmann, elegido mejor jugador del Mundial y, por lo tanto, por delante del joven Mbappé en ese sentido. La mayoría blanca, clarísima, tiene todo que ver con la Champions, que sigue siendo clave en la cabeza de los votantes.

En cuanto al fútbol femenino, el mejor entrenador fue Reynald Pedros, del Olympique de Lyon, campeón europeo con su club. Marta, una de las más clásicas ganadoras de premios, dio la sorpresa al llevarse el The Best femenino, pues la favorita era Ada Hegerberg, goleadora del equipo francés campeón de Europa.

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