tiene que gestionar sus esfuerzos

El gran riesgo de exprimir a Modric: las secuelas del Mundial

Luka Modric viene de jugar la pasada temporada un total de 50 partidos, con un exigente Mundial y acaba de cumplir 33 años. Necesita dosificarse para evitar la fatiga

Foto: Luka Modric aplaude a los aficionados después de un partido disputado con la selección croata. (Efe)
Luka Modric aplaude a los aficionados después de un partido disputado con la selección croata. (Efe)

Luka Modric viene de un Mundial y entra en una edad -33 años cumplió el 9 de septiembre- en la que está obligado a dosificarse, cambiar algunos métodos de entrenamiento y hábitos que le beneficien para recuperarse más fácilmente de la fatiga. El estado físico y fisiológico del centrocampista croata es asunto de máxima importancia entre el cuerpo técnico y médico del Real Madrid porque ha llegado el momento de aprovechar lo mejor de Modric. Exprimirle sería un gran riesgo. Lo mejor no es hacerle jugar todo sino aprovechar y economizar sus esfuerzos. Gestionar al mejor Luka Modric es una de las tareas más difíciles que tiene Julen Lopetegui porque recoge a un futbolista de 33 años y una carga de partidos excesiva de la pasada temporada que finalizó el 15 de julio con el Mundial.

Los especialistas indican que el declive de los futbolistas empieza a partir de los 30 años, pero no incide de la misma manera en todos los jugadores. En cada caso depende de un tratamiento en el que hay que ser más exigentes con la dieta, las cargas de entrenamiento, la gestión del esfuerzo, la recuperación fisiológica y la propia disciplina. En el caso de Modric ya está hablado el método o plan para que no reviente durante la temporada y llegue lo más fresco a los meses de abril y mayo. El riesgo principal está en los meses de diciembre y enero, donde puede sufrir las secuelas del primer trimestre de la competición más todo lo acumulado de la anterior -que no es poco- porque el peligro llega en la siguiente temporada después de un Mundial.

La carga de 50 partidos

Modric acabó la pasada temporada disputando un total de 50 partidos -incluidos los del Mundial de Rusia-. Sólo con el Real Madrid jugó un total de 43 encuentros -3.337 minutos-. Fue el cuarto más utilizado por Zinedine Zidane. Afronta una temporada decisiva con Lopetegui, con sus complicaciones, por las consecuencias que puede tener tanto desgaste en su musculatura. Tan sólo ha jugado de inicio el último partido de Liga -contra el Leganés- y fue cambiado en el minuto 62 para dar entrada a Isco. En los anteriores encuentros fue suplente y salió en el tramo final. Sustituyó a Asensio en la Supercopa de Europa (minuto 58), Ceballos contra el Getafe (minuto 70) e Isco en Girona (minuto 77).

“Hay que cuidar a Modric” es la consigna que se marcan en el Real Madrid para conseguir que esté fresco en los partidos vitales. Tiene que jugar los minutos de calidad y no de cantidad. El croata, por mucho que le parezca raro y le cueste entenderlo, debe entrar en las rotaciones con el fin de dosificarse y estar fresco porque él mismo da síntomas en este inicio de temporada que está más bajo. Pasará controles analíticos, físicos, fisiológicos, antropométricos y de todo tipo que aseguren la base de un alto rendimiento.

El cuerpo técnico tiene en cuenta que el croata se incorporó tarde a la pretemporada por disputar la final de un Mundial exigente. Se marchó de vacaciones agotado y cuando inició la pretemorada quiso acelerar su puesta a punto para estar en la final de la Supercopa de Europa del 15 de agosto. Durante el partido contra España en Elche dio síntomas de estar fatigado. Modric podría haber optado por la decisión de renunciar a los dos partidos de su Selección. Algo que sí han hecho Cristiano Ronaldo y Messi, por ejemplo, para centrarse en sus equipos y mejorar su condición física. También tomaron esta decisión en el Real Madrid otros como Keylor Navas y Marcelo. Pero Modric lo quiere jugar todo y en el Real Madrid le tendrá que poner freno Lopetegui.

Modric ante Ceballos. (Efe)
Modric ante Ceballos. (Efe)

Prevenir lesiones

El plan de Modric es dosificarle, que entre en las rotaciones, lleve un trabajo específico bien detallado para prevenir las lesiones. Tiene que predominar en los entrenamientos el trabajo de volumen de oxígeno sobre la intensidad para recuperarse mejor de los esfuerzos. No se duda de que sea un futbolista con alta resistencia, pero a su edad y con el desgaste acumulado, sus entrenamientos aeróbicos sin balón tienen que ser de mediana intensidad y escasa recuperación para repetir esfuerzos. No le convienen la excesiva explosividad en sus acciones. Aquí entra la autogestión. La misma que lleva Messi, que ha aprendido a administrarse durante los partidos. Modric solo tiene un año menos que Fernando Torres y Andrés Iniesta, por ejemplo, y son dos casos similares de futbolistas que se cuidan, resistentes, pero han visto reducida su capacidad para recuperarse de los esfuerzos en la alta competición.

Julen Lopetegui tiene recambios para rotar el centro del campo y dar respiros a Luka Modric. Lo hará en función de la carga de partidos y variando el sistema. Ceballos es de los centrocampistas que más están contando y falta que entre a dar relevos el joven Marcos Llorente -diez años menor que el croata-. En el equipo de gala tiene que estar Modric junto a Kroos y Casemiro. De aquí para delante hay tres puestos en los que también rotan Isco, Marco Asensio, Bale, Benzema, Lucas Vázquez y Mariano. Pero esta temporada no es una más para el jugador croata que opta al premio The Best. Tiene que poner todo de su parte para cuidarse y no reventar.

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