no puede ocultar su preocupación

La cara de abstraído de Bale que da que hablar en el Real Madrid

El desasosiego de Bale está en no saber si estará en el once de Kiev y no lo puede ocultar, como en todo lo que se habla de una posible llegada de Neymar y que afecta a su futuro

Foto: Gareth Bale, con gesto serio y pensativo, durante un entrenamiento con el Real Madrid. (EFE)
Gareth Bale, con gesto serio y pensativo, durante un entrenamiento con el Real Madrid. (EFE)

Cualquiera diría que su equipo va a disputar una final de la Champions y, precisamente, ante un equipo inglés. Con lo que debería mostrarse más contento o exteriorizar, de alguna manera, sus ganas por estar en la cita más importante de la temporada a nivel de clubes. ¿Por qué está serio Bale a poco más de una semana del partido contra el Liverpool? A Cristiano Ronaldo sí se le ve diferente, más animado, con una sonrisa perenne y desbordando energía en el día a día. El portugués, que ya entrena con normalidad después de la lesión que se hizo en el tobillo en el partido de Liga en el Camp Nou, se desgañita en cada uno de los entrenamientos, bromea con los compañeros y proyecta la ilusión y ganas por jugar una nueva final. No es el caso de Bale, la otra estrella del equipo, al que se ve más serio y contenido con sus gestos. La última escena, a ojos de la prensa, ha sido en un acto del club con un patrocinador en Valdebebas donde todos los jugadores recibieron a un grupo de aficionados para firmar autógrafos. Bale llegó el último y alternó el gesto circunspecto y ceremonioso con breves sonrisas. Más pensativo que comunicativo. Más abstraído que concentrado en un acto donde sus compañeros disfrutaban a carcajadas.

Hay muy buen ambiente en el vestuario del Real Madrid. Fomentado por una charla que han tenido los jugadores con Zidane para borrar de las cabezas la decepcionante Liga y poner todo el foco en la final de la Champions contra el Liverpool. Ha habido terapia de grupo para canalizar todo el trabajo en un último sobreesfuerzo y conseguir el gran objetivo: hacer historia si ganan tres Champions seguidas sí que es una gesta. La unión es tan importante como que todo el grupo se sienta partícipe y comprometido con el difícil encuentro que tienen que jugar contra el Liverpool. En esta conjura al que más le cuesta seguir la ola del buen rollo es a Bale. No es que viva al margen del grupo, pero en ocasiones lo parece y, gracias a Modric, se integra mejor a la buena dinámica del grupo.


Para Bale es difícil volver a asumir que se puede quedar fuera del equipo titular en la final del 26 de mayo en Kiev. Ya fue un palo no estar en el once de Cardiff contra la Juventus y su situación no mejoró cuando llegaron las eliminatorias importantes contra el Paris Saint Germain, Juventus y Bayern de Múnich. Esto influye, y mucho, para que el galés no participe del buen rollo que hay entre sus compañeros y se le vea más aislado que al resto. Está claro que no es un cachondo ni nunca lo ha pretendido, pero estos días son diferentes porque una final de la Champions se tiene que preparar con mejor ánimo y mucha comunicación entre los compañeros y el entrenador. A Bale le cuesta, sin que esto signifique que su cara de absorto implique que está despreocupado.

Bale, con los ojos cerrados, antes de salir al campo en un cambio de Zidane. (Reuters)
Bale, con los ojos cerrados, antes de salir al campo en un cambio de Zidane. (Reuters)


No remonta en los planes de Zidane

Mientras, Zidane guarda con celo el once y los jugadores hacen cábalas para interpretar con los ejercicios en los entrenamientos quiénes son los elegidos. Tampoco hay que romperse mucho la cabeza para apostar por unos fijos de medio campo hacia delante: Casemiro, Kroos, Modric y Cristiano Ronaldo. Quedan dos plazas para Benzema, Isco Lucas Vázquez, Marco Asensio y Bale. Este puede ser el orden o escalafón que tiene Zidane en sus planes y que dejaría a Bale en el banquillo de los suplentes. Un Madrid con Isco y Benzema como primer plan y Lucas Vázquez con Asensio como segunda opción. Bale vería como le vuelven a servir de poco sus goles en el Camp Nou y contra el Celta para remontar y colarse entre las prioridades de Zizou.

El desasosiego de Bale está en no saber si estará en el once de Kiev y no lo puede ocultar, como en todo lo que se habla de una posible llegada de Neymar y que afecta a su futuro. Aunque tampoco se puede descartar que si este verano no aterriza el brasileño al Real Madrid se pueda producir una salida del galés porque llega una oferta, que se tiene que acercar a los 100 millones de euros y Florentino daría el o.k., y porque Bale también se plantea que ha perdido mucho peso en los planes de Zidane y se tendrá que marchar, pese a que le encanta España.

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