el barcelona asume la marcha del brasileño

Neymar se cansó de decir que Messi es el mejor del mundo

El jugador brasileño, salvo cambio radical, jugará en el PSG a las órdenes de Unai Emey. Se cansó de decir que Messi es el mejor, ahora quiere empezar a pelear por alcanzar el trono

Foto: En la imagen, Messi y Neymar celebran ungol. (EFE)
En la imagen, Messi y Neymar celebran ungol. (EFE)

Cuando se supo que el acuerdo para prorrogar y mejorar el contrato de Leo Messi era un hecho, empezó a tener claro que tocaba tomar una drástica decisión. El París Saint Germain había tocado al argentino, pero no hubo nada que hacer. Fue entonces cuando Neymar empezó a madurar en su cabeza la fuga, una salida con rumbo a un lugar en el que fuera la gran estrella, también en el que aspirar a ser el número 1 a nivel global. Entre el jugador y su padre, el hombre que maneja todos los negocios de la estrella, fueron cocinando una operación que vive, eso parece, sus últimos capítulos. El PSG espera al futbolista que se cansó de decir que el más grande es el de Rosario...

"Este equipo necesita tener a uno de los cinco mejores futbolistas del mundo", enfatizó Unai Emery hace días. La afirmación del entrenador es la confirmación del eterno deseo de los propietarios del PSG, desde hace mucho a la caza a de uno de los grandes. En cuanto Neymar conoció las intenciones de la institucuión manejada por capital catarí, empezó a meditar, llegando a la conclusión de que para que su imagen se multiplique, también su valía como futbolista, debía quitarse la camiseta de azulgrana que también viste Messi. Ha estimado que no puede esperar más, que 25 años es la edad perfecta para iniciar el asalto del trono que ocupa, con Cristiano Ronaldo siempre al acecho, su compañero desde hace años.

Neymar, con el PSG ansioso por activar los mecanismos necesarios para afrontar la operación —en la cláusula de rescisión se establecieron 222 millones de euros— de inmediato, ya tiene preparada la mudanza. Todos esos pequeños y grandes detalles para la nueva vida que le espera en París. Su entorno más cercano, empezando por la familia, ya tiene claro que toca abandonar, tras cuatro años, la Ciudad Condal. Por mucho esfuerzo que han hecho la dirigencia y sus propios compañeros, nada parece que vaya a variar el guion que diseñaron padre e hijo hace semanas.

Neymar y Messi, durante un entrenamiento de esta pretemporada. (Reuters)
Neymar y Messi, durante un entrenamiento de esta pretemporada. (Reuters)

Una relación cordial

Neymar aterrizó en 2013 con el perfil muy bajo teniendo en cuenta que ya entonces tenía una gran consideración a nivel mundial. Con una relación fría y distante al principio, más cercana y afectuosa después, Neymar ha dicho una y mil veces que el número 1 del mundo es Messi, que el asunto no ofrece debate alguno. Pero ya se ha cansado de repetir la clásica sentencia. Mucho más su padre... La relación entre los dos fenómenos ha sido cordial en los últimos tiempos, algo de lo que se ha beneficiado el Barcelona, sumando un buen número de títulos con la pareja americana. Sin embargo, la separación parece inevitable.

“Es un niño de 25 años con dudas”, dijo Piqué al referirse a su todavía compañero. Dio marcha atrás, ese tuit de 'se queda', refiriéndose a Neymar, fue desconectado por el propio zaguero. La realidad es que Neymar ha decidido que quiere comportarse como un hombre de verdad, asumiendo el rol de estrella principal en un club, primero, y luego a nivel planetario. También sabe que es ahora cuando sus emolumentos mejorarán de una manera superlativa, pues ganará en el PSG lo que nunca ganaría en el Barcelona, ya que sólo Messi puede aspirar a ello. En la capital de Francia tendrá galones de capitán general, será mucho más que el líder del equipo. Al ser imposible fichar al argentino y un Cristiano Ronaldo que dio marcha atrás —también Griezmann optó por no moverse—, el club galo no dudó a la hora de apuntar al brasileño.

Unai Emery espera ansioso a Neymar. (Reuters)
Unai Emery espera ansioso a Neymar. (Reuters)

La obsesión catarí

Tamim bin Hamad al Thani, emir de Qatar, también propietario del PSG, se cansó de poner dinero para no brillar en Europa. Su obsesión, también la de Nasser Al Khelaifi (presidente) y demás ejecutivos del club, es la Champions League. Pero pasan los años y las estrellas del equipo no son suficientes para alcanzar la cima. El pastel es suculento, pero al plantel que adiestra Unai Emery le falta la guinda, un crack en toda regla. El Mónaco, encima, se llevó la última liga francesa, algo que también repercutió claramente en la apuesta por contratar a Neymar.

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Fue la noche en la que el Barcelona humilló al equipo francés (6-1) cuando los que mandan ya tuvieron claro que no era suficiente con fichajes como Ibrahimovic, Cavani, Di María o Verratti. Al equipo le faltaba algo más para dar el paso definitivo, para pelear por la Champions de verdad. Nasser Al-Khelaifi escuchó y leyó gruesas críticas por haber apostado por Unai Emery, que se mantuvo en el cargo de casualidad. Hasta el mismo estratega español tuvo claro que su despido era inevitable. Superó el corte, pero sudando. Ahora necesita a Neymar a su lado para no sufrir otro terremoto que se lo lleve por delante. Más una institución que ya no quiere asumir el papel de actor secundario.

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