lo hace "por los socios", pero no les deja votar

Florentino se queda sin hotel ni tiendas en el 'Bernabéu Cepsa', pero no le duele

El presidente blanco no considera que el proyecto resultante sea menor pese a quedarse sin una de las grandes fuentes de ingresos previstas inicialmente en el primer diseño

Foto: Florentino Pérez, junto a Manuela Carmena en la presentación (Juan Medina/Reuters).
Florentino Pérez, junto a Manuela Carmena en la presentación (Juan Medina/Reuters).

Florentino entró en la sala de prensa del Ayuntamiento de Madrid luciendo una sonrisa en el rostro. Se sentó junto a Manuela Carmena y se dispuso a presentar el nuevo proyecto de reforma del estadio Santiago Bernabéu. Lo hizo con la grandilocuencia de las mejores ocasiones, destacando los valores del madridismo y lo mucho que iba a aportar el nuevo recinto blanco tanto a la afición madridista alrededor del globo como a sus propios conciudadanos. Cuando empezó el turno de preguntas se le agrió el ademán. A través de las preguntas de los periodistas se dio relevancia a que el futuro Bernabéu no es el mismo que quería el presidente del Real Madrid, ni el que quería IPIC, el fondo árabe que va a financiar las obras.

El nuevo Bernabéu, que se empezará a construir, según anunció Pérez, a partir de 2017, no dispondrá de un hotel insertado en las gradas del estadio ni un centro comercial como sí estaba previsto en el primer diseño presentado por la empresa GMP Architekten-L35-Ribas en 2012 y que salió victorioso en el concurso público. La idea inicial constaba de la remodelación completa del exterior del estadio, que incluía una cubierta retráctil, además de un hotel y un centro comercial en el lateral del Paseo de la Castellana, lo cual suponía la ocupación de terreno público, motivo por el cual el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) tumbó el proyecto en febrero de 2015.

La Justicia rechazó hasta en tres ocasiones el nuevo diseño del estadio y Florentino entonces optó por dejar de recurrir y acudir a otras vías que pudieran sacarlo adelante. Trató de llegar a un entendimiento con las fuerzas políticas que gobiernan la ciudad. Ahora Madrid nunca dio su brazo a torcer en su negativa sobre la edificación en suelo público y hasta que el Madrid no ha aceptado limitar las obras a su propio espacio de 125.000 metros cuadrados privados, no ha aceptado lo que le presentaba el club merengue.

El hotel y el centro comercial eran parte indispensable del nuevo Bernabéu para hacer del estadio una fuente inagotable de ingresos más allá de los partidos

El hotel y el centro comercial eran parte indispensable del nuevo Bernabéu. Una de las razones que impulsaron esta idea era hacer del estadio una fuente de ingresos que fuera mucho más allá de los partidos, el museo y los restaurantes. La mayoría de grandes recintos deportivos modernos cuentan con diversas instalaciones comerciales que suponen una enorme inyección económica a sus clubes poseedores, superior incluso a lo ingresado por los propios encuentros deportivos. Por tanto, hasta el momento y con todavía posibilidad de variación en el futuro, esta vía de financiación queda descartada ante las imposibilidades legales.

Y pese a ello, a Florentino no le parece que el proyecto de reforma del Bernabéu sea menor. A la pregunta de El Confidencial sobre si IPIC seguiría adelante con la financiación de las obras de remodelación (400 millones de euros de coste inicial), como así acordaron madridistas y árabes en un acuerdo rubricado en octubre de 2014, pese al cambio de idea final, el presidente aclaró que no cree que sea "un proyecto menor, es el mismo". El estadio no cambia, la envoltura plateada que rodeará al recinto será muy parecida a la inicialmente proyectada, la capacidad no varía, habrá cubierta retráctil... pero no, no es el mismo diseño: falta lo más importante, el hotel y el centro comercial.

Dijo Florentino: "Para el madridista de todo el mundo el Santiago Bernabéu es un sentimiento incomparable, con este proyecto de modernización lo va a convertir en un icono vanguardista y va a contribuir como reclamo turístico", después de decir que "el club tiene un valor esencial que es que no tiene dueño, sino que pertenece a sus socios". Sin embargo, también reconoció que esta remodelación no se va a someter a la votación ni de los socios ni de la asamblea de compromisarios. O sea, es una decisión que va a cambiar drásticamente la casa del madridismo pero sin saber si tiene el visto bueno del madridismo.

Lo que todavía no tiene por ahora es el nombre. O el apellido, como ha estado raudo en aclarar el presidente. La idea inicial del máximo mandatario blanco es que después de la palabra 'Bernabéu' venga el nombre de la empresa patrocinadora, que será con casi total seguridad Cepsa, empresa que pertenece a IPIC. Es decir, sería lo que se conoce como un 'trading right' (nombre comercial compartido con el nombre del estadio). Como ya explicó este periódico, lo normal sería que al principio lo compartiera con el de Cepsa, para más tarde lucir únicamente la marca del patrocinador, eliminando así el nombre del difunto presidente madridista.

Para que nos entendamos, IPIC no pone el dinero de la renovación del Bernabéu por caridad, sino con unos intereses comerciales que comparte con el Real Madrid. Este fondo perteneciente al gobierno de Abu Dabi aporta ese montante para poder bautizar al Bernabéu como Cepsa durante un número todavía indeterminado de años. Es decir, financian la renovación del Bernabéu para darle nombre, si bien es un extremo que desde el club no han confirmado. Solo se han limitado a asegurar que tendrá un "apellido", como así sucede "con muchos grandes estadios".

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